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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Lo que el viento se llevó [8]

Cartel americano de Lo que el viento se llevó
CINEFILIA
Gone with the Wind
(EE.UU., 1939, 232 min)
Dirección:
Victor Fleming
George Cukor (sin acreditar)
Sam Wood (sin acreditar)
David O. Selznick (sin acreditar)
William Cameron Menzies (sin acreditar)
Guión:
Sidney Howard
David O. Selznick (sin acreditar)
Oliver H. P. Garrett (sin acreditar)
Jo Swerling (sin acreditar)
Ben Hecht (sin acreditar)
John Van Druten (sin acreditar)
Donald Ogden Stewart (sin acreditar)
Francis Scott Fitzgerald (sin acreditar)
Val Lewton (sin acreditar)
Winston Miller (sin acreditar)
John Balderstone (sin acreditar)
Michael Foster (sin acreditar)
Edwin Justus Mayer (sin acreditar)
Charles MacArthur (sin acreditar)
John Lee Mahin (sin acreditar)
Intérpretes:
Vivien Leigh
Clark Gable
Olivia de Havilland
Leslie Howard
Hattie MacDaniel
Thomas Mitchell
Butterfly McQueen
Yakima Canutt
IMDb

Clásico entre los clásicos, película mítica por antonomasia, paradigma del Hollywood dorado. Lo que mucha gente no sabe es que “Lo que el viento se llevó” es cine independiente y de autor. El productor David O. Selznick compró los derechos de la novela de Margaret Mitchell en julio de 1936, antes de que se convirtiera en un enorme best-seller y ganara el Pulitzer, y desde entonces se involucró personalmente en el proyecto supervisando hasta el más mínimo detalle durante los tres años y medio que duró su gestación.
   O. Selznick tenía su propia productora, Selznick International Pictures, pero para sacar adelante un proyecto tan grande, debió ceder los derechos de distribución a la Metro-Goldwyn-Mayer y el 50 por ciento de los beneficios durante los primeros cinco años; a cambio consiguió que le financiaran la mitad y a Clark Gable de protagonista, que estaba bajo contrato de la Metro. Más adelante, cuando se dieron cuenta de que los dos millones y medio que tenían presupuestados era demasiado poco, O. Selznick, para no tener que entregar la película a la Metro, recurrió a los hermanos Whitney, cuya compañía, Pioneer Pictures, fue absorbida por Selznick International.
Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó
Vivien Leigh
   En cuanto a lo de cine de autor, aunque “Lo que el viento se llevó” tuvo a tres directores oficiales, a muchísimos guionistas (entre ellos, Francis Scott Fitzgerald) y nunca un guión definitivo, la película es muy coherente y nunca pierde el norte gracias a la labor de O. Selznick, que desde un primer momento tuvo claro qué resultado quería. Para mantener la unidad visual, O. Selznick contrató a William Cameron Menzies para que hiciera los storyboards de la película, algo que copió de los films de animación de Walt Disney. Cameron Menzies le dio a la película su muy reconocible aspecto visual y la planificó, es decir, diseñó los planos que la compondrían, indicando las angulaciones y movimientos de cámara (la famosísima grúa en la estación de tren de Atlanta es suya). Esto es una práctica habitual hoy en día, pero en su época fue revolucionario.
   Los casi cuatro millones de dólares que costó la convirtieron en la tercera película más cara de la historia, sólo por detrás de “Ben-Hur” (1925) y “Los ángeles del infierno” (1930) (de las tres, es la que mejor ha aguantado el paso del tiempo y la más espectacular con mucha diferencia). En cuanto se estrenó, “Lo que el viento se llevó” se convirtió en un fenómeno sociológico. Según Box Office Mojo, adaptando el precio de las entradas a la inflación, sólo en Estados Unidos habría recaudado más de 1.600 millones de dólares, o lo que es lo mismo, más del doble que “Avatar”, siendo la película más taquillera de la historia en ese país .
   El film estuvo nominado a 13 Oscars y ganó 8 en competición y 2 especiales. En competición se llevó los de Mejor Película, Director, Actriz, Actriz Secundaria (Hattie McDaniel, Mammy en el film), Guión Adaptado, Fotografía, Montaje, Dirección Artística; y los especiales fueron uno para O. Selznick por su carrera como productor, y otro para William Cameron Menzies, el diseñador de producción, por el uso del color. Llama la atención que Clark Gable perdiera el de Mejor Actor (ganó Robert Donat por “Adiós, Mr. Chips”) y Max Steiner el de Mejor Banda Sonora (ganó “El mago de Oz”). Y en mi opinión, el de Secundaria debería haber ido a Olivia de Havilland, que también estaba nominada, no a McDaniel.
   “Lo que el viento se llevó” cuenta cómo el Viejo Sur, una civilización de caballeros, damas y esclavos felices de serlo, desapareció tras la Guerra de Secesión. Scarlett O’Hara (Vivien Leigh) es la hija caprichosa de un terrateniente (Thomas Mitchell), que debido a la guerra, tendrá que trabajar muy duro para sobrevivir. Scarlett está enamorada de Ashley Wilkes (Leslie Howard), quien la rechaza continuamente por estar casado con Melanie (Olivia de Havilland). Para salir adelante durante unos tiempos muy difíciles, Scarlett se vale de artimañas para conseguir la ayuda de varias personas, entre ellas, el capitán Rhett Butler (Clark Gable), con el que mantiene una relación de amor-odio.
Clark Gable en Lo que el viento se llevó
Clark Gable
   De las casi cuatro horas que dura, las tres primeras me parecen extraordinarias; la última mucho más floja. “Lo que el viento se llevó”, más de 70 años después de su estreno, sigue siendo un espectáculo abrumador por la enormidad de su puesta en escena.
   Durante buena parte, la película mezcla muy bien grandes escenas de masas con momentos más íntimos, presentando a muchísimos personajes, para dar una muestra de cómo era esa sociedad, y a los protagonistas. Al tiempo que narra los acontecimientos históricos, se desarrolla la historia personal de Scarlett. Las escenas de masas son impresionantes por los decorados y la cantidad de extras que tienen (lo más deslucido es el incendio de Atlanta, a pesar de estar bien construido –los insertos de los actores, los planos de la dinamita para aumentar la tensión-, hoy sería mucho más espectacular), con planos llenos de elementos hasta el último centímetro. Destacan la fiesta en los Doce Robles, (hay un plano magnífico en el que Olivia de Havilland y Leslie Howard salen a un balcón, y la pradera está llena de extras; igual de bueno es cuando estalla la guerra); el baile en el bazar para recaudar fondos, o el bombardeo de Atlanta, con Scarlett huyendo por las calles.
   En la escenas íntimas, destacan la secuencia de Scarlett con su padre al principio, donde aparece por primera vez uno de los icónicos planos con siluetas recortadas contra un cielo escarlata; todas las escenas entre Scarlett y Rhett, porque la pareja tenía mucha química; el parto de Melanie en Atlanta; el juramento de Scarlett de no volver a pasar hambre; cuando Scarlett mata a un renegado; el reencuentro entre Melanie y Ashley (muy sabiamente, Melanie lo reconoce desde la distancia, mientras que Scarlett no se da cuenta); o cuando los hombres van a hacer limpieza al campamento de los negros (es posiblemente la escena más tensa de toda la película).
   La evolución de Scarlett O’Hara es excelente, desde una niña caprichosa a una mujer muy astuta, que no se detiene ante nada para lograr lo que quiere. Ayuda la gran interpretación de Vivien Leigh. Clark Gable tiene muchísimo carisma y Olivia de Havilland borda un papel que podía haber sido muy cursi. Leslie Howard está correcto, pero el resto de secundarios son muy buenos.
   A medida que la fotografía abandona los colores pastel del principio para hacerse mucho más tenebrosa, la película se adentra en la guerra, con elipsis brillantes, como la del primer matrimonio de Scarlett, o los carteles que hacen avanzar la trama.
   Durante esas tres horas, “Lo que el viento se llevó”, tiene una fuerza arrolladora.
   Pero cuando Scarlett y Rhett se casan, la película es mucho menos interesante. El trasfondo histórico se reduce al mínimo para centrarse en la historia del matrimonio. La tensión que había entre ellos, por la relación amor-odio, desaparece: tras la luna de miel, sólo se odian. “Lo que el viento se llevó” es mucho menos espectacular, con muchísimos interiores y bastantes menos extras.
   Llega un momento que Scarlett desaparece de la película para centrarse en la relación de Rhett con su hija. La hija era una actriz terrible que soltaba las frases de memoria. Y el accidente que sufre Scarlett en las escaleras tiene una puesta en escena muy torpe.
Fotograma de Lo que el viento se llevó
   Pero incluso en esta parte hay momentos muy buenos. La fiesta de cumpleaños de Ashley, en la que Scarlett viste un deslumbrante vestido rojo (con traveling hacia delante para remarcar la importancia), es sobresaliente; así como cuando Rhett, borracho, coge a Scarlett para llevarla al dormitorio, perdiéndose entre las sombras. Los últimos minutos vuelven a ser excelentes, cerrando el círculo que se abrió al comienzo y demostrando la fortaleza de Scarlett.
   En 1991, Alexandra Ridley escribió la continuación con “Scarlett”, y tres años después la adaptaron a la televisión en una miniserie de seis horas con Joanne Whalley y Timothy Dalton de protagonistas. Ni me he leído la novela ni he visto la serie porque la continuación de “Lo que el viento se llevó”, francamente queridos, me importa un bledo.

Calidad del blu-ray:
He perdido la cuenta de las veces que he visto esta película, pero puedo asegurar que nunca la había visto con la calidad de este blu-ray. Hace seis años la restauraron para el lanzamiento en dvd, y ahora la han escaneado a 8K, (un blu-ray no llega a 2K, y lo que se ve en el cine es alrededor de 2K; el Imax 70mm son cerca de 10K), para asegurarse que no perdían detalles en el escaneo.
   Mucha gente piensa que el cine clásico no estaba rodado en alta definición, pero lo cierto es que sí: la película negativa, desde siempre, alcanza al menos una resolución de 8K; resolución que se degrada en los procesos de laboratorio. Por eso el escaneo a tanta resolución de “Lo que el viento se llevó”.
   Toda la película tiene mucha profundidad (los planos generales son impresionantes), y grano, dándole una sensación cinematográfica muy bonita. Los colores son muy brillantes y saturados, característicos del Technicolor. Los negros tienen mucha profundad. Resaltan mucho los detalles y las texturas de los objetos y el cutis de los personajes (nunca antes había visto tanto sudor en las frentes de los protagonistas, y nunca antes había visto tantas lágrimas). La imagen es muy nítida, con algún plano que otro, aunque no muchos, más borroso; supongo que fuera porque el material de partida con los años se ha degradado.
   La única manera de que “Lo que el viento se llevó” se viese mejor sería que proyecten la copia a 8K en un cine digital.
   Este blu-ray es sobresaliente. Además, en inglés mantiene la mezcla mono original y una moderna en 5.1. En español sólo tiene de 5.1.

5 comentarios:

  1. Una blasfemia. Yo recuerdo que la vi de joven (hoy 61 tacos) y me pareció un bodrio increible. Creo que la he visto otra vez. En fin, recaeré por si con tus comentarios se me abre una nueva puerta que me haga apreciar más esta película.

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  2. Jo, que envidia, me encantaría verla en blu-ray...

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  3. Yo creo que nunca la he visto completa las cuatro horas, pero con tus comentarios me ha picado el gusanillo de volverla a ver con tus consejos y tus análisis..

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  4. Una obra maestra. No es una de mis peliculas favoritas precisamente, pero he de reconocer que tiene un mérito increible. Yo la he visto entera un par de veces, y cachos sueltos cuando la han dado en tv. En blu-ray ¿han hecho nuevos doblajes? Ultimamente veo muchas de los 80 mismamente (no son tan viejas) que les cambian las voces, y las estropean... espero que no haya sido asi, qué decepción.

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  5. Acabo de comprobar el blu-ray. Mantiene el doblaje viejo.

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