Sección CÓMO ESCRIBIR FICCIÓN (2)
OLVIDAR LO APRENDIDO
Supongo que estos profesores cuando querían comprarse una novela, en la librería apuntaban los autores de posibles compras e iban a una biblioteca a estudiarse su vida, no fuera a ser que un libro que les había llamado la atención estuviera escrito por alguien con una vida poco interesante. Con el cine pasaría lo mismo, a ver si se iban a meter a ver una peli de alguien con una vida normal. Me alegro por ellos, que ahora con Google y la Wikipedia, se ahorran el viaje a la biblioteca.
Hemingway decía de la escritura: “Todos somos aprendices de un oficio donde nunca nadie se vuelve maestro”. Lanzo una pregunta, ¿Galsworthy y Hemingway ganaron el Premio Nobel de Literatura? ¿Y tus profesores de literatura? Tú decides los consejos de quién seguir.
En mi caso, aparte de tener unos padres muy lectores, me salvó Stephen King, un escritor al que tengo mucho cariño porque fue el primero que me enseñó que las novelas eran mágicas. Todavía sigo leyéndolo regularmente. A un amigo mío le pasó lo mismo con Agatha Christie.
La cuestión es encontrar un libro del que te enamores, que te importe tanto qué va a pasar a continuación, qué les va a suceder a los personajes, que estés pensando cuándo podrás seguir leyéndolo. Es como una droga, si con esa edad das con un libro que te transmita eso, te pasarás el resto de la vida leyendo. Si te endilgan la jocosa Rinconete y Cortadillo, del genio Miguel de Cervantes Saavedra, ya te digo yo lo que vas a leer el resto de tu vida. Supongo que las dos últimas generaciones de adolescentes sean más lectoras que la mía gracias a J. K. Rowling y a Stephenie Meyer. Son muy bienvenidas estas autoras.
Volviendo a lo que nos importa, lo que dice Galsworthy es fácil de hacer; dudo que nadie recuerde algo de esas clases soporíferas (si dieran en la educación obligatoria clases de sexualidad del mismo modo y con la misma asiduidad que las clases de literatura, la humanidad estaría en vías de extinción); en cuanto a lo de Hemingway, hay que ponerse manos a la obra.
Comienzo contando lo que me ha pasado el día anterior y después le voy dando vueltas a la novela. Como en la anterior jornada he dejado de escribir antes de agotarme, sabiendo qué va a suceder a continuación, sin darme cuenta, mi subconsciente ha estado trabajando en cómo continuar más allá de lo que sé o mejorar lo escrito (suena esquizofrénico. Prometo hablar de los dos hemisferios del cerebro en alguno de estos artículos), y en el diario me pongo a hablar conmigo mismo sobre lo que podría pasar. Es una técnica que he copiado de David Morrell, el padre de Rambo, que tiene un libro excelente lleno de reflexiones sobre la escritura: Lessons From a Lifetime of Writing, o la edición actualizada, The Succesful Novelist. Y vaya si funciona.
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| La curva de aprendizaje |
El truco es disfrutar de la llanura. En este caso, escribes porque te gusta mucho, no porque a los seis meses vas a escribir un best-seller que te dará riquezas más allá de la avaricia, y sabes que el objetivo es disfrutar del proceso de aprendizaje, que nunca acaba. Cómprate este libro y aplícalo a todas las facetas de la vida. Se acabarán las frustraciones.
El otro es La ciencia de la felicidad (The How of Happiness) de Sonja Lyubomirsky. Esta mujer es profesora de psicología de la Universidad de California, y decidió estudiar qué factores conducían a la felicidad. Aquí hay un vídeo de una entrevista que le hicimos Burbuja Films cuando se celebró el II Congreso de Inteligencia Emocional, en el que habla de la felicidad.En el libro ofrece doce estrategias para ser más feliz, con conclusiones sacadas de estudios científicos. Hay un test para saber cuáles son las cuatro que más te convienen (yo saqué la máxima puntuación en “Comprometerte con tus objetivos”, y nota negativa en “Practicar la religión y la espiritualidad”). La que nos importa es la de “Comprometerte con tus objetivos”.
Además de la necesidad de buscarte objetivos que sean importantes para ti, Lyubomirsky explica que es fundamental dividirlos en pasos que vas a ir dando poco a poco. Así que nada de metas a corto plazo, a disfrutar del camino. Esa cámara llena de dinero en la que zambullirte debe esperar… para siempre. En el libro Lyubomirsky cuenta que la gente feliz vive más, y es más creativa, ahí tienes otros motivos para leerlo. Yo puedo asegurar que funciona.
EL DESARROLLO DE MI NOVELA
Tengo muy claro cómo va a acabar y las escenas claves que habrá a la mitad, pero teniendo una trama principal y tres secundarias, que se van influenciando mutuamente, necesito un croquis para que evolucionen bien. He sacado la escaleta de las escenas escritas, poniendo dónde se desarrollan, cuándo y quiénes aparecen y qué cosa fundamental ocurre, y las he subrayado con distintos colores, de acuerdo a qué trama pertenecen. Espero que me funcione para no perder el norte.Recomendaciones:
- Libros de texto de literatura. Si todavía tienes alguno, échalos al contenedor de reciclaje. Ayudarás a que la selva amazónica… se destruya algo más tarde. ¿Ves cómo al final valían para algo?
- Becoming a Writer, de Dorothea Brande. Un librito lleno de consejos con mucho sentido común.
Consíguelo en Amazon.es.
- Lessons From a Lifetime of Writing, o la edición actualizada, The Succesful Novelist, de David Morrell. Una mezcla de memorias y consejos para escritores de ficción por el padre de Rambo. Tiene un capítulo muy interesante (todos los son) sobre el funcionamiento de Hollywood. Que salgan películas buenas de allí es cuestión de suerte.
Consíguelo en Amazon.es.
- Mastery, de George Leonard.
Consíguelo en Amazon.es.
- La ciencia de la felicidad (The How of Happiness) de Sonja Lyubomirsky.
Consíguelo en Amazon.es.
- http://www.creativewritingprompts.com/ ¿No escribes porque no se te ocurre nada? Ya no tienes excusas.
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Como decia Leon Toltoi "Todos quieren cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo"
Me ha gustado mucho tu apisonadora…
Lisa
No puedo estar más de acuerdo contigo: Es importante que se den a conocer los clásicos, pero hay que acercar la lectura a los adolescentes de otra manera, y la mayoría de nuestros profesores y temarios dejaban mucho que desear al respecto. La edad crítica que mencionas para mí también marcó un antes y un después: Siempre me había gustado leer de niña, pero mis 13 años constituyeron ese "quiebro" que me hizo seguir leyendo -y acabar estudiando Filología inglesa, lo que supone más y más literatura-. En mi caso (casi me da vergüenza hasta decirlo) me enganché con la saga Dollanganger de V.C. Andrews: "Flores en el ático", "Pétalos al viento", etc. Estar leyendo en la cama mordiéndome las uñas hasta las 3 am y que mi madre al ver mi luz encendida me echara la bronca… No tiene precio.
Gracias por comentar, Laura.
Claro, no parar de leer, por lo enganchados que estamos a la historia, es lo que nos hace aficionados a la lectura de por vida, no que nos torturen con textos que no entendemos. Los milagros existen: después de lo mal que se enseña literatura en España, solo puede ser uno que haya lectores adultos que disfruten leyendo. Supongo que inconscientemente sabíamos que leer novelas no tenía nada que ver con lo que nos enseñaban en clase.
Es importante enseñar los clásicos, para que no caigan en el olvido, pero tendrían que explicarles a los clavales que esas obras fueron importantes por unos determinados motivos, pero que ellos no son sus lectores objetivos (esos murieron hace tiempo), ni siquiera de pasajes breves que tienen un lenguaje momificado. Que lean las novelas que les apetezca, independientemente de si son buenas o malas, y si más adelante se enamoran de la literatura, ya se leerán los clásicos por su cuenta.
Hace poco me compré "Flores en el ático", tengo curiosidad por ver cómo es. Así que nada de vengüenza.
🙂 Pues ya nos contarás