(EE.UU., 2012, 108 min)
Dirección:
Rich Moore
Guión:
Phil Johnston
Jennifer Lee
Intérpretes (v.o.):
John C. Really
Sarah Silverman
Jack McBrayer
Jane Lynch
Alan Tudyk
Parece que Disney poco a poco está recuperando el favor de la crítica y el público. Sin llegar a ser lo que era en los 90, y quedándose muy lejos de los logros de Pixar, con “¡Rompe Ralph!” ha conseguido buenas críticas y conectado muchísimo con el público (aunque con éste me parece que juega mucho más la nostalgia que la calidad del film), además está en cabeza para ganar el Oscar de Mejor Película de Animación, y logrará una taquilla de unos 350 millones de dólares, que es uno de los mejores datos de la productora desde “Tarzán” (1999). Y la verdad es que la película no está mal. (NOTA DE JUNIO DE 2013: Me
quedé muy corto con la taquilla final; «Rompe Ralph» superó los 470
millones. Un taquillazo para Disney.)
Rompe Ralph está harto de ser el villano de su vídeo-juego “Repara-Félix Jr.”: día tras día se dedica a destrozar un edificio que Repara Félix arregla con su martillo mágico, y como consecuencia, los inquilinos odian a Ralph y aman a Félix. A pesar de acudir a sesiones de Villanos Anónimos junto a otros malos de vídeo-juegos, Ralph se siente solo y quiere que los personajes de su juego lo acojan como uno más, pero sólo logra atemorizarlos. Cuando su juego cumple 30 años, los personajes celebran una fiesta con Félix, pero se olvidan de invitar a Ralph. Ralph, dolido, se cuela en la fiesta, y tras destrozar sin querer unas cuantas cosas, logra que le prometan que puede vivir en el ático si gana una medalla. Entonces Ralph decide darse una vuelta por los recreativos para ver en qué juego se puede colar y ganar una, pero con esa decisión pondrá en peligro todo el salón de recreativos.
En cuanto a la historia, es un poco Pixar pero sin Pixar: la evolución de Ralph y su relación con Vanellope recuerdan a otras de Pixar, pero no tiene la emoción de aquellas. La película presenta muy bien al protagonista y su mundillo (incluso pensando en “Toy Story”, toda esa parte es genial), y es muy divertido y original cuando cambian de juegos; además, tiene unas escenas de acción alucinantes. Pero a media película la historia se atasca: la trama de Félix y la sargento desaparece casi por completo (y con ella la amenaza de los bichos) y está claro que ya no va a haber más cambios de juegos, que todo se va a desarrollar en el mundo de “Sugar Rush” (el clímax habría estado mejor si hubieran estado saltando de juego en juego).