Reseña: “Harry Potter y la piedra filosofal”, de J. K. Rowling

Reseña de Harry Potter y la piedra filosofal, de J. K. RowlingNOVELA

Harry Potter and the Philosopher’s Stone 
(Reino Unido, 1997, 223 páginas)
J. K. Rowling
   
J. K. Rowling y Harry Potter, ¿necesitan presentación? Allá va una, sacada de La aventura de ser escritor.

Aunque J. K. Rowling consiguió un agente en su segundo intento, este recibió doce rechazos antes de vender Harry Potter y la piedra filosofal (Harry Potter and the Philosopher’s Stone) a la editorial Bloomsbury, y la vendió de potra.

El editor tenía una hija pequeña a la que le encantaba leer, y como no tenía nada que darle, le dejó leer un manuscrito que no le gustaba especialmente, y que si le llamaba la atención era porque estaba escrito a máquina (era el año 1996). A la niña le encantaron las primeras páginas, y gracias a ello, el padre decidió adquirir la novela y tirar una edición de 1.000 ejemplares: 500 para bibliotecas y 500 para librerías.

Cuando Rowling, que vivía del subsidio del desempleo, firmó el contrato, el editor le dijo que se buscara otro trabajo, que no podría vivir de la escritura.

Y el resto es historia. 

SINOPSIS

Harry Potter nunca conoció a sus padres. Desde bebé ha vivido con sus horribles tíos y primo, pero cuando está a punto de cumplir diez años, una serie de misteriosas y obstinadas cartas, y Hagrid, un gigantón bonachón, le desvelan que no es un niño normal: es un mago destinado a pasar a la historia; y que además irá a estudiar a Hogwarts, un colegio de magos. Allí conocerá a Ron y Hermione, de los que se hará amigo, y un secreto que pondrá en peligro su vida y la del resto de los hechiceros. 

ANÁLISIS

Al principio de Harry Potter y la piedra filosofal, Harry de bebé se ha quedado huérfano, y unos peculiares personajes (Dumbledore, la profesora McGonagall transformada en gata, y Hagrid, quien viene volando en una moto) le encuentran un nuevo hogar. Durante casi diez años, Harry llevará una vida horrible con sus horrendos y materialistas tíos y primo.

Aquí Rowling se centra en mofarse de los familiares, que son tan ridículos (y tan normales) que acabas riéndote, a pesar de lo mal que tratan a Harry. Lo que más me gusta de esta parte, y me parece genial, es la llegada de cartas dirigidas al chico, empeñadas en que lleguen a su destinatario, y las medidas tan absurdas que toman los tíos para evitarlo.

Antes de ir a Hogwarts, Harry tiene que comprar material escolar (varitas mágicas y demás) y sacar dinero, y para ello se mete en un pasadizo secreto de Londres con Hagrid, donde descubre un mundo extrañísimo de magos y seres maravillosos.

Más adelante, para viajar en tren tendrá que ir a la plataforma 9 y ¾ en King’s Cross, a la que “lógicamente” se accede atravesando la pared.

En Hogwarts, para mantener el interés durante el nudo de la novela, Rowling creará varias tramas que se irán entrelazando. La principal es el misterioso paquete que Hagrid sacó del banco de goblins (no hay que darle muchas vueltas para saber qué esconde; solo hace falta leerse el título de la novela).

Constantemente Rowling se va por las ramas, desviándose de esa trama. Por una parte, hay que saber por qué el profesor Snape odia tanto a Harry (y qué se trae entre manos); pero también avanza la amistad entre Harry, Ron y la empollona Hermione; y la enemistad con Malfoy; y un dragoncito bebé que Hagrid se empeña en adoptar; más el campeonato de Quidditch y la pérdida o ganancia de puntos de las distintas casas para saber cuál ganará al final del curso; y alguna que otra clase. 

Crítica de Harry Potter y la piedra filosofal, de J. K. Rowling

Lo que hace que el conjunto funcione es lo muy imaginativa que es Rowling mostrando el mundo de Hogwarts, y lo entretenidas que son cada una de las tramas de por sí: por ahí aparecen troles y unicornios, dragones y centauros, hechizos y pócimas, escobas voladoras, lechuzas, varitas mágicas y Quidditch. Además, te muestra muy bien lo que era ser niño e ir al colegio (profesores cabreados y niños manipuladores y odiosos incluidos) y hacer amigos.

Muchas veces, cuando Rowling se va por las ramas, se las apaña para que de alguna manera esa desviación reconduzca a la trama principal. Sucede, por ejemplo, cuando Malfoy reta a Harry a un duelo nocturno, que realmente está para que se refuerce la amistad entre Harry y sus amigos, y descubran la trampilla donde se oculta el misterioso paquete.

O hacia el final, cuando Hagrid se queda con un dragoncito. Para mí es el peor desvío porque estás deseando que avance el misterio, a pesar de lo muy simpático que es. Después resulta que esa trama le sirve a Rowling para que castiguen a Harry y sus amigos, y así acaben en el bosque, donde descubrirán un gran secreto relacionado con la trama principal. 

En la parte final, me encantan las pruebas que deben pasar, ya que tienen que utilizar destrezas que han aprendido a lo largo de la novela, pero el clímax me parece débil.

Por un lado, hay el momento “Ja ja ja, soy más malo que la quina”, en el que el malo explica toda la trama. Nunca me los creo, y siempre me parece que hay alternativas para que el lector sepa qué ha pasado.

Por otro, Harry no está cuando el enemigo es vencido, lo cual es muy anticlimático, y posteriormente le tienen que contar qué sucedió realmente.

Y por último, la explicación que da Dumbledore sobre el comportamiento de Snape me parece muy pillada por los pelos, y casi, casi cae en el terreno de trampa para despistar al lector.

5 comentarios
  1. Félix Ojeda
    Félix Ojeda Dice:

    Hola, Carlos. Totalmente de acuerdo con tus comentarios. Yo me leí todos los libros. El cuarto, el sexto y el último me los leí dos veces. Te imaginarás lo que me encanta cómo escribe Rowling. Es muy imaginativa, como dices. Y eso hace que le perdones esos errores. Igual me pasa con Stephen Kinh. Por ejemplo en IT divaga demasiado cuando narra al detalle la vida del padre de uno de los personajes principales. Pero está tan bien escrito, su composición es tan rica, divertida que no le doy imprtancia y disfruto esa historia dentro de la historia. Bueno, volviendo a Rowling, también me vi todas las películas. La primera la vi varias veces por mi pequeña hija, ja ja ja.
    Y aquí te cuento algo, que para mí, fue interesante. Leía primero el libro y luego veía la película y comparaba. Había cosas del libro que me hubiese gustado ver en ma película y vi en la película cosas mejor tratadas que en el libro. Fue muy enriquecedor. Intenté meterme en la piel de la escritora y en el del guionista.
    Creo que de ambos saqué mis propias conclusiones de cómo narrar una historia.
    Y no me gusta comparar una cosa con la otra. Muchas personas dicen «El libro es mejor que la película». Son dos mundos diferentes. No puedes comparar peras con manzanas, cada una son deliciosas a su manera.

    A propósito, mi favorito siempre ha sido el libro número 6, El principe mestizo.

    Bueno, un abrazo.

    Félix

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  2. admin
    admin Dice:

    Hola Félix:

    A la hora de escribir, cualquier cosa vale con tal de que el lector no se salga de la historia, por eso esta novela está tan bien (o Stephen King se va por las ramas y seguimos leyendo y leyendo). Pero para aprender, tenemos que analizar los puntos fuertes y débiles, aunque en una primera lectura no nos hayamos dado cuenta.

    Lo de comparar la novela con la película es un ejercicio muy interesante. Y tienes razón, no hay que ver cuál es mejor o peor (son medios distintos, y tienen lenguajes distintos; ¿qué es mejor, el inglés o el español?). Yo no he visto las películas, pero he leído en la Wikipedia que esta primera parte acababa con Harry venciendo al malo. Eso es una mejora muy importante en el clímax.

    Un abrazo.

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  3. Félix Ojeda
    Félix Ojeda Dice:

    Hola, Carlos:

    Interesante "… que el lector no se salga de la historia". Eso me pone a pensar que esa historia del padre de uno de los principales de la novela de IT: no se sale de la historia. ¿Larga? Sí, pero narra la experiencia de ese padre con IT. ¿Se podría eliminar de la novela? Pienso que sí. Pero disfruté leyendo ese trozo de la novela. Ja ja ja.

    Respecto a tu pregunta de la película de Harry Potter y la piedra filosofal, me pusiste a estudiar, porque ya no me acordaba de cómo terminaba en la novela. Así que tomé el libro y leí ese capítulo. Y busqué por youtube ese capitulo específico (https://www.youtube.com/watch?v=L31ciBy88NU)

    Efectivamente, Harry acaba con el profesor Quirrell y por ende con Voldemort (porque están fusionados). El libro narra el poder de la imposición de manos sobre Quirrell, pero solo como si eso le causara un daño medianamente grave, pero no la muerte. Y bueno es Dumbledore el que lo salva y le cuenta a Harry todo después de tres días inconsciente, como sabes.
    En la película, Harry al colocar las dos manos sobre el profesor este se comienza a desmoronarse hasta desintegrarse hecho polvo (un poco como hicieron los Advengers en Infinity war, ja ja ja).

    Efectivamente esta mejor en la película respecto a la novela.

    Una cosa curiosa que me gustaría compartir contigo, pero no se lo digas a los Fans de Harry Potter ja ja ja, que yo soy uno más, ja ja ja.

    Como tengo meses, muchos meses, leyendo varios libros de Stephen King, ¡Guao! he notado la gran diferencia en la composición entre ambos. Y esos que dices, que el profesor le comienza a explicar a Harry todo los planes de Voldemort, sus acciones, y hasta datos de Snape, lo he sentido muy pobre. Ahora en esta segunda lectura. No lo había notado antes. Pero con el gran maestro King lo percibí.

    ¿Cómo resolver esto? No sé, ¿quizá el narrador debió decir lo que había pasado, y no uno de los personajes? Tengo mucho qué aprender…

    Un abrazo.

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  4. admin
    admin Dice:

    Stephen King es MUY visual y le gusta exprimir los momentos al máximo. Algo que, por cierto, a mí me encanta hacer. Es lógico que ahora otros autores se te queden un poco pobres.

    Y eso que dices, algo que aprendí escribiendo novelas es que el lector tiene que saber por qué el malo hace lo que hace, pero no necesariamente el protagonista, al protagonista le valen indicios. Es decir, te puedes crear escenas que desconoce el protagonista a lo largo de la novela para que el lector vea qué pasa (sin desvelar todo, para que haya sorpresa), y así no tienes a un personaje contándolo de forma precipitada al final.

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  5. Félix Ojeda
    Félix Ojeda Dice:

    De acuerdo, así lo haré. Recuerdo cuando veía a un profesor hacer una demostración matemática en la pizarra. Parecía fácil, pero cuando estaba en casa y trataba de hacer por mi mismo esa demostración descubría que era muy difícil. Después de muchos intentos lo lograba. De allí, que la práctica hace al maestro. Pero esa práctica tiene que ser consciente, con una mirada de escritor, como en este caso, donde me has ayudado a ver este punto tan importante.
    Un abrazo y muchas gracias por tus valiosos consejos.

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