¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

jueves, 18 de octubre de 2012

El artista y la modelo [2]

Poster original de El artista y la modeloEl artista y la modelo
(España, 2012, 104 min)
Dirección:
Fernando Trueba
Guión:
Fernando Trueba
Jean-Claude Carriere
Intérpretes:
Jean Rochefort
Aida Folch
Claudia Cardinale
Chus Lampreave
Götz Otto
Martin Gamet
IMDb

Nunca pensé que Fernando Trueba pudiera hacer una película tan sumamente aburrida y tan sumamente fallida. “El artista y la modelo” es una película rodada en Francés y en blanco y negro, con la que Trueba ganó el Premio al Mejor Director en el pasado Festival de San Sebastián, y que quiere ser una reflexión sobre el arte y el proceso creativo, mostrando la relación que se establece entre una joven española (Aida Folch) y un viejo escultor francés (Jean Rochefort) en la Francia de la Segunda Guerra Mundial. Me imagino lo que Trueba quiso conseguir, pero desde luego le salió el tiro por la culata.
   La película es simplemente eso: Rochefort encuentra a Folch, y tras años sin trabajar, decide utilizar a la joven como modelo de una escultura. Con Rochefort vive su mujer, que es Claudia Cardinale y que antiguamente fue su modelo; y su criada, que es Chus Lampreave y que no entiende nada de arte. Y por ahí aparecen un nazi (Götz Otto) y un joven (Martin Gamet) que quiere pasar a España.
   Lo único bueno que puedo decir de “El artista y la modelo” es que estéticamente está muy cuidada y que visualmente es muy elegante, con un plano muy bonito tras otro, y que tiene dos grandes momentos: el comentario sobre el dibujo de Rembrandt, donde ves perfectamente lo que explica Rochefort y comprendes qué quiere lograr el artista; y la versión del Génesis de Rochefort, que tiene mucha gracia.
   Pero el resto es tan divertido y ligero como si te hubiera caído un bloque de mármol encima. La caracterización y la evolución de los personajes es terrible por inexistente, y cada vez que hay un poquito de trama, empieza de repente y se queda a medias.
Jean Rochefort y Aida Folch en El artista y la modelo
Jean Rochefort y Aida Folch
   Supongo que lo que Trueba quería mostrar, por cómo es ese final sin ninguna emoción (o con una gran emoción: ¡la película por fin se acaba!) era la obsesión de ese hombre por conseguir su obra maestra, y cómo la chica joven cambiaba por estar en contacto con el anciano. Eso lo tendría Trueba en la cabeza, pero nada de ello ha saltado a la pantalla porque jamás llegas a conocer a los personajes. Rochefort está con cara de palo durante toda la película, por lo tanto te tienes que imaginar que disfruta mucho esculpiendo (una cosa es ser sutil y otra que no se note nada), y Aida Folch es exactamente la misma al principio que al final: un enigma por el que no sientes empatía.
   A mitad de la película, cuando has roncado una cuantas veces porque apenas pasa nada y ni siquiera hay un estudio mínimo de personaje, aparece un joven que quiere cruzar a España, y entonces se sacan de la manga una pequeña trama que no va a ninguna parte; y sucede lo mismo con la llegada del nazi, donde además Trueba es muy burdo creando suspense.
   Terrible, terrible, terrible.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Mi rincón tiene un filtro. Opina libremente, pero si no sabes cumplir unas normas mínimas de educación, no superarás el filtro. Si no te gusta lo que escribo, la solución es muy sencilla: deja de leerme, porque no tengo intención de dejar de escribir.

© 2006 - 2017. Textos de Carlos del Río. Todos los derechos reservados.
Los derechos de autor de los pósters y fotogramas de películas corresponden a sus correspodientes productoras o distribuidoras.
Los derechos de autor de las portadas y citas textuales de libros corresponden a sus correspodientes editoriales o autores.