¡BIENVENIDO AL RINCÓN DE CARLOS DEL RÍO!
Soy escritor y enseño a la gente a escribir novelas y cuentos. Aquí encontrarás un curso gratuito para aprender a escribir en la sección
Cómo escribir ficción, críticas de novelas y películas (desde 2015 sólo critico las obras que me han gustado mucho), y todo lo que aprendo a medida que escribo y vivo más y más. Disfruta tu visita, y espero verte a menudo por aquí.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

King of the Cloud Forests [4]

Portada de King of the Cloud Forests de Michael MorpurgoNOVELA
King of the Cloud Forests
(Reino Unido, 1987, 176 páginas)
Michael Morpurgo   

"King of the Cloud Forests" es una novela juvenil de Michael Morpurgo de 1987, y con dolor, porque me encanta este autor, he de reconocer que no me ha gustado. Aunque tiene ideas muy buenas, me parece un Morpurgo desafinado: uno de sus puntos fuertes, que es crear tensión, aquí falla, y da la sensación de que el escritor iba descubriendo la historia mientras avanzaba, pero también iba olvidándose de lo que había escrito anteriormente.
   En la década de 1930, Ashley Anderson vive con su padre en una misión en China, propagando el cristianismo. Pero en cuanto los japoneses invaden el país, permanecer ahí se vuelve muy peligroso, así que el padre decide que su hijo huya a través de las montañas con el Tío Sung, un monje budista. En medio la huida, Sung desaparecerá y Ashley será capturado por unas criaturas que lo tomarán por su rey.
   "King of the Cloud Forests" va pasando por distintas etapas, que se corresponden al viaje de Ashley, y a todas les pasa lo mismo: en cuanto se acaba la novedad, son aburridas porque Morpurgo se olvida de subir la tensión (a veces se da cuenta, y entonces crea algo interesante, pero lo hace tras páginas y páginas muy anodinas). Además, el autor va plantando elementos que parecen importantes, pero que luego no pintan nada; y cierra la novela con demasiadas casualidades.
   En la primera parte, la de la misión, Morpurgo comienza narrando la vida de los padres del protagonista, y poco a poco se va haciendo menos interesante, hasta que la tensión se dispara cuando los japoneses invaden China. Aquí planta el tema de la espiritualidad, que realmente luego no desarrolla: el padre es cristiano, pero el "tío" es budista, y no se sabe si el padre saldrá con vida, aunque confía en Dios.
   En la travesía la tensión viene porque los nativos pueden descubrir que Ashley es extranjero y matarlo (va maquillado y disfrazado, y se hace pasar por mudo), pero cuando Tío Sung y él están solos, es muy aburrido. De esta parte, lo mejor es cuando se encuentran con un lama, quien predice que Ashley será un rey.
   La parte central es la más imaginativa, pero sigue sin tener tensión. Morpurgo crea de vez en cuando algún conflicto, pero en seguida los resuelve, y realmente es narración y narración de cómo viven las criaturas que han capturado al protagonista. Aquí el autor planta un misterio (una lata que contiene una fotografía), que resolverá al final.
   En el último tramo, la novela se llena de casualidades. Cuando Ashley termina su cautiverio, en un monasterio se encuentra a su tío, quien había desaparecido. Y cuando está en Inglaterra, de muchísima casualidad resuelve el misterio de la lata (y no tiene sentido que no le pregunte a su abuela de buenas a primeras quién es el de la foto).
   Pero en la última parte hay dos elementos que me gustan muchísimo. El primero es el contrate entre culturas: cómo las tías inglesas tratan al monje budista como si fuera idiota; y el segundo es el acoso escolar que sufre Ashley, porque está muy bien plasmado.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Mi rincón tiene un filtro. Opina libremente, pero si no sabes cumplir unas normas mínimas de educación, no superarás el filtro. Si no te gusta lo que escribo, la solución es muy sencilla: deja de leerme, porque no tengo intención de dejar de escribir.

© 2006 - 2017. Textos de Carlos del Río. Todos los derechos reservados.
Los derechos de autor de los pósters y fotogramas de películas corresponden a sus correspodientes productoras o distribuidoras.
Los derechos de autor de las portadas y citas textuales de libros corresponden a sus correspodientes editoriales o autores.