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miércoles, 7 de enero de 2015

Big Eyes [6]

Poster original de Big Eyes
Big Eyes
(EE.UU., 2014, 106 min)
Dirección:
Tim Burton
Guión:
Scott Alexander
Larry Karaszewski
Intérpretes:
Amy Adams
Christoph Waltz
Krysten Ritter
Jason Schwartzman
Danny Huston
Terence Stamp
Jon Polito  
IMDb

Me emocioné al enterarme de que Tim Burton volvía a dirigir una película con los guionistas de "Ed Wood", Scott Alexander y Larry Karaszewski, quienes de nuevo se basaban en un caso real muy peculiar. Además, los protagonistas eran Amy Adams y Christoph Waltz, que son dos actorazos. Vista ahora, el resultado no está mal, y Adams y Waltz están impresionantes, pero "Big Eyes" está a años luz de las mejores películas de Burton.
   En los años 50, Margaret (Amy Adams) huye de su marido con su hija, y mientras rehace su vida como pintora en San Francisco, conoce a otro pintor, Walter Keane (Christoph Waltz). Margaret y Walter se casan, y al poco, al ver que los cuadros de Margaret se venden bien, él se apropia de la autoría, y hace que su esposa esté en casa dibujando, mientras él se dedica a socializarse como artista y a sacar dinero con el trabajo de su mujer.
Amy Adams y Christoph Waltz en Big Eyes
Amy Adams y Christoph Waltz
   Lo que más me llama la atención de "Big Eyes" es lo muy controlado que está Burton aquí, y no es porque desde la productora le hayan cortado las alas, es porque él ha decidido ese estilo en esta película. A pesar de que visualmente, gracias a la cálida fotografía, y los decorados y vestuarios de los años 50 y 60, es muy bonita, y de tener a dos protagonistas excepcionales, la dirección es bastante plana: cualquier director competente podía haber dirigido esta película, porque apenas tiene personalidad.
   Para mí, lo mejor es el juicio del final, porque es divertidísimo, y es donde ves a un Burton más juguetón. También es muy burtoniano el viaje al supermercado, o la declaración de amor. Pero hay momentos, como cuando Waltz decide vender los pósters, las secuencias de montaje, las escenas con Jason Schwartzman, o cuando Adams se pone a hablar de numerología, que daban mucho juego, pero que son muy sosas.
   Y el guión no está logrado del todo. Está muy bien cómo te presentan a los personajes y la situación de partida, y cómo Walter, sin haberlo planeado, se adueña de los cuadros de su esposa para por fin tener éxito como artista. Pero no está nada bien mostrada la evolución de Margaret, o por qué estuvo tanto tiempo con ese marido.
   Parte del problema es que Walter siempre aparece como un canalla inofensivo (y Waltz tiene muchísima gracia), y cuando la película pasa a los años 60, te planteas que Margaret tal vez aguante todo eso para mantener sus estatus social, porque eres incapaz de ver el maltrato psicológico que sufre ella, y parece que lo que más le molesta es que se siente anulada como artista.
   Más tarde, cuando Walter se muestra violento, es un cambio tan repentino que te saca de la película (y cuando amenaza a Margaret, no sabes muy bien si lo está diciendo en serio o es una de sus fanfarronerías). Además, te cuesta creer que ella tarde tanto tiempo en descubrir los secretos de su marido, y que su hija tarde tanto en descubrir lo que está pasando realmente.

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