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sábado, 31 de enero de 2015

Whiplash [7]

Poster original de Whiplash
Whiplash
(EE.UU., 2014, 107 min)
Dirección y guión:
Damien Chazelle
Intérpretes:
Miles Teller
J. K. Simmons
Melissa Benoist
Paul Reiser    
IMDb

El joven Damien Chazelle escribió un guión semi-autobiográfico de 85 páginas sobre un aspirante a batería de jazz, y para lograr financiación, dos productoras le produjeron un corto de 18 minutos, con J. K. Simmons, basado en él. El cortometraje llamó tanto la atención en Sundance '13, que Chazelle consiguió que otra productora se metiera en el proyecto. "Whiplash", el largometraje, se presentó en Sundance '14, y ganó el Premio del Público y el Gran Premio del Jurado a Film Dramático; y este año ha sido la sorpresa de los Oscars, al lograr 5 nominaciones, incluida Mejor Película.
   Andrew Neimann (Miles Teller) es un chico de 19 años que quiere ser un gran batería de jazz. Neimann estudia en el mejor conservatorio del país, y ahora tiene su gran oportunidad: acaba de ser seleccionado por el profesor Terence Fletcher (J. K. Simmons) para que esté en su clase. Fletcher es famoso por dirigir a la mejor banda de jazz del país, pero también por sus excesivamente duras formas de enseñanza, lo que provocará un gran dilema en Neimann: darlo todo por el jazz, o vivir una vida normal.
Miles Teller y J. K. Simmons en Whiplash
Miles Teller y J. K. Simmons
   "Whiplash" está hecha con muchísimo brío: en cuanto empieza te mete de lleno en la historia, y no te suelta hasta que acaba. Además, está muy bien mostrada la obsesión que tiene el protagonista por el jazz, y cómo se plantea su vida; y J. K. Simmons es (casi literalmente) un huracán que te hace estar en tensión cada vez que aparece en pantalla. Pero en mi opinión, esta película defiende lo indefendible sobre el arte y sobre la educación.
   El protagonista está tan obsesionado con el jazz, que se plantea darlo todo por él, y busca el visto bueno del psicópata de su profesor, como si no pudiera compaginar el jazz con una vida normal, y como si no pudiera hacer nada si el profesor le rechazara.
   Tal como te lo cuenta "Whiplash", si el chico quiere ser el siguiente Charlie Parker, no puede tener una vida, y tocar la batería no es un placer, sino un tormento. En resumen, para llegar a la genialidad en el jazz, hace falta que seas un robot que toca y toca y toca. Ese razonamiento tiene algunos fallos.
   Primero, en cualquier arte la genialidad no hay manera de sacarla. Las horas de práctica hacen que tengas destreza, y puede que llegues a ser muy bueno, pero si no eres un genio, nunca lo vas a ser. No es cierto que practicando y practicando llegues a la genialidad; practicando y practicando llegas a la maestría, que es distinto. El genio es como el talento, que se tiene o no; pero incluso sin él, se puede llegar muy lejos. Y desde luego se puede compaginar una vida artística con una vida normal (vamos, que se pueden tener amigos y novia).
   Segundo, a menos que seas un masoca, durante las horas de práctica disfrutas con el proceso. Poco a poco te vas retando a ir a más, y poco a poco vas mejorando. Pero lo tienes claro si tus únicos incentivos son un psicópata y tus sueños de grandeza. Y lo tienes claro si dependes de la opinión de una persona para que tu carrera siga adelante.
   Si vas a verla, deja que leer, que cuento demasiado del final.
   Y tercero, incluso si el personaje de J. K. Simmons fuera capaz de sacar la grandeza de sus alumnos, en su caso, el fin no justificaría los medios. Es tal salvaje que incluso uno de sus antiguos alumnos se suicida, y él dice una mentira. Más tarde te das cuenta de que encima juega sucio con el protagonista, porque es muy rastrero. Aún con esos datos, el director se las apaña para al final defender su comportamiento.
   Para mí "Whiplash" hubiera sido mejor película si acabara con el chico dejando la banda. Así le diría a su profesor, "Ahí tienes a tu Charlie Parker, pero sigo con mi vida, porque tus métodos no funcionan". Y eso no significaría que fuera a dejar el jazz, pero sí tener una vida.

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