Caballo de batalla [8]

Portada de Caballo de batalla, de Michael MorpurgoNOVELA
War Horse
(Reino Unido, 1982, 182 páginas)
Michael Morpurgo
Michael Morpurgo es un reputado escritor británico
de literatura infantil y juvenil que ahora vende más que nunca. En 1982 publicó
“Caballo de batalla”, una novela que narra las aventuras de un caballo en la
Primera Guerra Mundial desde su punto de vista (sí, la novela está “escrita”
por el caballo); 25 años después fue adaptada al teatro y llegó al West End y
Broadway, y en 2010 Steven Spielberg anunció que la llevaría a la gran
pantalla. Y entonces se dispararon las ventas (para qué mentir, si no fuera por
el film de Spielberg, yo no me la hubiera comprado). El mes que viene se
estrena la película en España, y antes de verla puedo decir que no me extraña
que al director le gustara esta novela: “Caballo de batalla” está llena de
momentos Spielberg.
   Joey es un
caballo que vive feliz en una granja inglesa con su compañera la yegua Zoey. El
mejor amigo de Joey es Albert, el hijo adolescente de los dueños de la granja,
quien haría lo que fuera por estar con él. Un día estalla la Primera Guerra
Mundial y sin que Albert lo sepa, su padre vende a Joey al ejército británico
para hacer frente a apuros económicos. Cuando Albert se entera de lo que ha
hecho su padre, intenta alistarse para estar con Joey, pero no puede por tener
15 años. Antes de separarse definitivamente de Joey, Albert le promete que lo
encontrará en el futuro, allá donde esté.
   Aparte la
originalidad de estar contada por el caballo (no está tratado de forma infantil:
el caballo no puede hablar ni comunicarse con las personas, ni está tan
humanizado que parece un hombre encerrado en un caballo… aunque escribe de
maravilla y entiende perfectamente el inglés, el francés y el alemán) el
recorrido que hace el animal es muy bueno, sobre todo por lo que muestra
Morpurgo, y tiene escenas de muchísima emoción.
   Morpurgo
hace que Joey se rodee de personas que aman a los caballos, lo cual tiene lógica
y no está nada forzado, que poco a poco, como una forma de escape, le van
contando sus sentimientos. El autor así consigue crear empatía por el caballo y
por los personajes que lo rodean, y cada vez que hay una baja, duele. Además,
como Joey cambia de bando varias veces, Morpurgo muestra claramente que británicos,
franceses y alemanes eran iguales: personas que estaban hartos de esa guerra,
de la que ya no entendían nada, y que lo único que deseaban era seguir con su
vida normal.
   Además de
la relación entre Albert y Joey, que es muy bonita, destacaría la parte del
abuelo y la nieta francesa que adoptan a Joey, por lo emotiva que es, y la
escena en la que Joey acaba en tierra de nadie, por lo divertida que es y lo
bien que muestra el sinsentido de la guerra.
   “Caballo
de batalla” se publicita como una novela juvenil, pero no es sólo para chavales
de 12 años. Allá tú si te crees demasiado adulto para leértela.
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