Diez negritos [8]

Portada de Diez negritos, de Agatha ChristieNOVELA
Ten Little Niggers
(Reino Unido, 1939, 256 páginas)
Agatha ChristieUna de mis asignaturas pendientes como lector era
Agatha Christie: a pesar de ser el autor más vendido del siglo XX, yo no había
leído ninguna de sus novelas. Según mi edición de “Diez negritos” (Harper, 2011),
sólo la Biblia y Shakesperare superan en ventas a Christie; y es que Christie
lleva vendidos mil millones de libros en inglés y otros mil millones en otras
lenguas.

   Hagamos una prueba de popularidad.
   ¿Quién
recuerda a Agatha Christie?
   ¿Quién
recuerda a Frans Eemil Sillanpää?
   Pues
bien, Frans Eemil Sillanpää ganó el Premio Nobel de Literatura en 1939, y ese
mismo año Agatha Christie publicó “Diez negritos”, una de sus novelas más
famosas. Su título original fue “Ten Little Niggers”, pero en Estados Unidos,
cuando se publicó por primera vez en 1940, lo cambiaron por “Ten Little
Indians”, para evitar el término despectivo nigger. En la actualidad la
novela se publica como “And Then There Were None”; y aunque en español se la
sigue conociendo como “Diez negritos”, hay alguna edición titulada “Y no quedó
ninguno”.
    Lo
que se planteó Christie en “Diez negritos” fue hacer un misterio que llevara
las muertes al extremo. Y cuando pareciese que la novela no tenía solución,
Christie lo resolvía todo en el epílogo. Logró sus objetivos con creces.
    “Diez
negritos” es la historia de ocho desconocidos, que tienen secretos que ocultar
de su pasado, que acaban en la misteriosa Isla Soldado, donde les esperan dos
criados. La primera noche que pasan en la isla, un gramófono salta y una
grabación les acusa, a cada uno, de crímenes que han quedado impunes, y asegura
que en esa isla se impartirá justicia. Y entonces, los invitados van muriendo
uno tras otro tras otro tras otro, siguiendo las muertes el patrón de una
cancioncilla infantil en la que diez soldaditos van desapareciendo hasta no
quedar ninguno.
    Las
conclusiones a las que llego con Agatha Christie es que era una escritora a la
que la que el estilo se la traía al fresco, porque su prosa es muy básica y no tiene
ninguna floritura; que tampoco se esmeraba mucho en la caracterización, porque
sus personajes son muy esquemáticos; pero a la que le encantaba tramar para
estar constantemente jugando con el lector, haciendo que leyera y leyera para
saber qué pasaba a continuación, y sorprenderlo al final. Y he de reconocer que
esta mujer tramaba como Dios.
    Las
primeras páginas de “Diez negritos” me parecieron muy confusas. Christie
presentaba un personaje, y sin que yo hubiera sido capaz de asimilar quién era
(de verdad, lo suyo no era caracterizar personajes), la autora saltaba a otro.
Con lo único que me quedaba era que algunos arrastraban un pasado oscuro y lo
misteriosa que era la Isla Soldado.
    Pero
entonces comienzan las muertes, y “Diez negritos” es maravillosa. Christie
constantemente te está sorprendiendo, y tiene dos detalles muy buenos: la
cancioncilla infantil y los soldaditos de porcelana que van desapareciendo al
tiempo que hay una nueva víctima. Lo que más me gustaba es que muchas veces yo
me preguntaba por qué no hacían tal cosa los personajes para resolver el
misterio o para evitar muertes, y entonces hacían precisamente lo que yo me
preguntaba, y las cosas sólo empeoraban.
    Christie
logra que la parte final sea muy angustiosa, porque nadie se fía de nadie y
todos tienen miedo de morir; y hace que constantemente te preguntes quién es el
asesino, y sobre todo, cómo lo hace. Y rizando el rizo, la parte de la isla se
acaba y tú sigues sin entender nada, y cuando la policía va a investigar,
Christie mete otro giro (tiene que ver con la posición de una silla), para que
todo sea incluso más raro.
    Y
entonces viene la explicación, y te quedas con la boca abierta. Es cierto que
todas las piezas encajan, pero hay que reconocer que la persona que planificó
todo tuvo potra con algunas muertes, porque no podía predecir al cien por cien
que las víctimas actuaran así y estuvieran donde estaban.
    Va
a ser que Agatha Christie sigue vendiendo como churros porque sus novelas son
entretenidísimas. Ya podían aplicarse el cuento unos cuantos.
1 comentario
  1. Anónimo
    Anónimo Dice:

    "Diez negritos" es una de mis novelas favoritas de Agatha Christie, sin menospreciar, claro está, a otras muchas como pueden ser "Muerte en el Nilo (Poirot en Egipto)", "Cinco cerditos", "Asesinato en el Orient Express" o, por supuesto "Telón", que es la novela en la que mata a su más popular personaje y que aún tengo pendiente de leer.
    Creo que decir algo de la autora es como no decir nada; básicamente ya está todo dicho y escrito de ella. Ideal para una tarde aburrida y con ganas de suspense. A nivel personal y, sin que tenga que venir a cuento, creo que a Christie se lee mejor con un café en la mano y una manta arropándote en pleno invierno u otoño. Las historias cobran así más interés.
    Recuerdo haber leído "Diez negritos" por primera vez hará unos seis años, de noche metido en la cama y la impresión que me dio en aquel momento sigue siendo tan escalofriante y cautivadora como en aquel entonces.
    Sería bueno releerlo otra vez.
    No dejes pasar la oportunidad de leer otras novelas de ella; creeme que no te decepcionarán.
    Yo, mientras tanto,… sigo con Dickens 🙂

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