El curioso caso de Benjamin Button [3]

Cartel original de El curioso caso de Benjamin ButtonThe Curious Case of Benjamin Button

(EE.UU., 2008, 166 min)
Dirección:
David Fincher
Guión:
Eric Roth
Intérpretes:
Brad Pitt
Cate Blanchett
Julia Ormond
Elias Koteas
Tilda Swinton
Taraji P. Henson

Definitivamente David Fincher ha entrado en otra etapa de su carrera. Atrás quedan los tiempos en los que sus películas eran juegos. Desde “Zodiac”, el hombre se ha vuelto serio y parece que busca la trascendencia.
   Ahora se ha embarcado en una mastodóntica superproducción de casi tres horas que abarca ocho décadas del siglo XX. Tomando como punto de partida un cuento de Francis Scott Fitzgerald sobre un hombre que va rejuveneciendo, el guionista Eric Roth ha ido hinchando una historia que se podía contar en la mitad de tiempo. El resultado es un banquete pantagruélico de pesada digestión.
   Uno de los principales problemas que tiene el film es que no es nada mágico, y debería serlo mucho por el tema que trata. Empieza muy bien, con la historia del reloj que va marcha atrás, y allí se acaba la magia. A partir de entonces, parece que se conforman con tener un personaje “raro” y mucho plano retocado para crear un mundo mágico. Lo que queda es un mundo muy artificial y cursi.
   La primera parte, la infancia de Benjamin, no tiene mucha fuerza pero es interesante (sobre todo por los espectaculares efectos especiales y un brillante diseño de producción). Hay demasiada voz en off y muchísima música, pero el personaje es tan extraño y el entorno tan curioso que el espectador no se aburre.
   El interés se mantiene cuando Benjamin va a recorrer mundo en un barco y se enamora de una excéntrica en Rusia (la mejor parte con diferencia, donde se luce una grandísima Tilda Swinton), a pesar de que para entonces ya nos hemos percatado que nos están volviendo a contar Forrest Gump (es el mismo guionista) pero sin la gracia ni el ritmo de la película de Zemeckis.
   Hasta aquí se puede disfrutar de la película. Y aunque tiene muchos fallos (no es trepidante, el protagonista está tan controlado que transmite muy poco, la estructura en flashbacks es un error, hay demasiada narración y música), el conjunto tiene cierto atractivo. Desde ahí hasta el lejano final, el film entra en un descenso del interés que no finaliza hasta que llegan los créditos finales.
Brad Pitt y Cate Blanchett en El curioso caso de Benjamin Button
Brad Pitt y Cate Blanchett

El film se centra en la historia de amor entre Brad Pitt y Cate Blanchett, que falla por muchos motivos. Cuando tienen veintitantos años se enamoran porque… ¿se conocían de niños? Y cuesta creer que nadie se pueda enamorar de una bailarina que habla por los codos y que cada vez que abre la boca suelta pedanterías. Hay que ver cómo se las han ingeniado para que el personaje de Blanchett resulte odioso.

   Un poco más adelante hay ese momento “Amélie” que a mí me sacó completamente de la película. Bastante tuvimos con la estomagante película de Jeunet para que encima la copien.
   La pareja al final se enamora y el único conflicto que hay es que una envejece y el otro rejuvenece. Y no hay más. Blanchett se queda embarazada y Pitt dice que no puede ser padre. Aún no entiendo por qué no podía. Algo tenían que hacer para que la historia avanzara, así que Pitt abandona a su mujer y su hija y se va más contento que unas castañuelas a la India.
   El viaje no cuenta nada. No supone un cambio para nadie en la historia. No podemos sacar una moraleja. Si aún el mensaje de la película fuera que vive la vida como quieras. Con lo fácil que hubiera sido utilizar al personaje de Julia Ormond para ver cómo cambia gracias a su padre. Pero no, ni Julia Ormond ni el viaje a la India pintan nada.
   Y la película tiene que acabar con la muerte de los protagonistas, así que ponen minutos y más minutos de Benjamin Button convirtiéndose en niño y muriendo y luego Blanchett falleciendo en el hospital mientras un huracán azota Nueva Orleans (tampoco sé qué hace el huracán en esta historia).
   Esta película sufre de gigantismo. Está hipertrofiada. Y sus responsables han querido hacer una obra maestra inflando la nada. Tediosa.
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