Reseña: «La casa del callejón», de David Mitchell
NOVELA
Slade House
(Reino Unido, 2015, 224 páginas)
David Mitchell
Con dos años de retraso, acaba de publicarse en España la séptima novela de David Mitchell, La casa del callejón. El libro surgió de un cuento que Mitchell tuiteó en 280 tuits en 2014, y que creció hasta volverse una novela de misterio paranormal de más de 220 páginas.
En 2016, Stephen King la alabó en Twitter: “Difícil de imaginar una historia de lo sobrenatural mejor elaborada y más escalofriante. Una de las pocas grandes de verdad”. Yo no puedo estar más de acuerdo con King; esta novela es una gozada para los amantes de la literatura paranormal.
SINÓPSIS
ANÁLISIS
La casa del callejón está dividida en cinco partes, cada una narrada en primera persona por un personaje distinto, que van contando la historia de esa vivienda con nueve años de diferencia. Al parecer esta novela tiene conexiones con dos anteriores de Mitchell, Mil otoños y Relojes de hueso, por cuestiones sobrenaturales que yo desconocía, pero eso no impidió que disfrutara de su lectura y entendiera todo. Al principio estaba un poco perdido, pero luego fui encajando las piezas sin problemas —y alucinando—.
Las historias siguen un patrón parecido: un personaje, al que Mitchell se detiene a presentar para que te importe lo que le pueda pasar, visita la casa del callejón, y al rato de entrar, empieza a tener alucinaciones tan reales que no sabe lo que es verdad y lo que no lo es. Están tan bien escritas que Mitchell transmite a la perfección la sensación de pesadilla (ahora estoy aquí, pero ahora estoy en otro sitio, y ahora pasa algo inquietante e imposible porque estoy aquí… o eso creo), y el lector no sabe qué es real y qué es una alucinación.
Para que la estructura no resulte repetitiva, Mitchell va añadiendo pequeñas variaciones a las historias que hacen que estas cada vez se separen más del patrón original, y funcionan de maravilla porque crees que van a acabar, o desarrollarse, de una determinada manera, pero hay una pequeña sorpresa que las cambia.
A medida que sigues la evolución de la casa (todas las historias están interrelacionadas: se producen desapariciones, y esa mansión se hace famosa entre investigadores de lo paranormal, quienes la visitan para averiguar qué pasó con los desaparecidos y qué oculta), vas averiguando qué está ocurriendo realmente dentro de esos muros, y quiénes son sus habitantes, los cuales van cogiendo protagonismo cuanto más avanza la trama.
De historia en historia, Mitchell te vas desgajando el pasado de sus habitantes para que comprendas todo lo que has leído hasta entonces.
Y acaba con un giro genial dentro de un giro genial.
Es la primera novela de Mitchell que me leo, y ya tengo en lista de espera para leer… todas las anteriores. Me ha encantado.
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