Propósitos para 2018

Feliz 2018

¡Feliz año nuevo!

Sí amigos, me había despedido hasta el 7 de enero, pero he decidido darle a las teclas y contaros mis propósitos para este nuevo año como escritor. 
1- Terminar el curso de escritura creativa online. Después de un par de meses lidiando con problemas técnicos (¿cómo es posible que haya tantos youtubers con lo que me costó solucionar cuestiones técnicas? Me siento tonto), me lancé a grabar vídeos, y cuando parecía que todo iba rodado, un catarrazo se ensañó conmigo y me dejó KO. No era cuestión de aparecer gangoso, ondeando un klínex y con ojos rojos.

Pero en 2018 estará disponible, sí o sí.
El curso está basado en el presencial de 9 meses que imparto en Santander. Será una especie de Netflix para los que quieren aprender a escribir ficción: pagas una cuota al mes y accedes a vídeos en streaming donde explico la teoría y pongo ejercicios para practicarla. Lo podrás hacer desde casa, a tu ritmo.
El curso cubre todo lo que sé sobre la escritura de ficción, y le he añadido ejercicios de coaching y programación neurolingüística para que puedas superar todas las trabas que se crucen en tu camino.
Carlos del Río, profesor de escritura creativa
Tu profesor particular de escritura creativa
Cuando termine de grabar los vídeos, tengo que ver cómo se crea una escuela online, porque siendo sincero, tengo la misma idea de cómo hacer eso que de tocar las castañuelas. Pero como todo en esta vida, el truco es dividir esa meta en objetivos más pequeños e ir afrontándolos uno a uno hasta llegar al final.Esto del curso es un pifostio de proporciones épicas, pero como que me llamo Carlos del Río que lo saco adelante. 

2- Centrarme en escribir novelas. Desde niño mi sueño fue escribir novelas; ya sé cómo se hace, ¡y es muchísimo mejor de lo que pensaba! Soy novelista, y los novelistas escriben una novela tras otra.

He identificado los géneros en los que voy a escribir (de momento serán tres fantasías juveniles), y a partir de 2018 comenzaré a publicar novelas. Quiero que vayan por editorial, pero si no consigo que ninguna me las compre, las autopublicaré en Amazon. Mis dos libros para escritores, Atrévete a ser escritor y La aventura de ser escritor, no son best sellers, pero todos los meses vendo un puñado de ambos. 

La primera en ver la luz será El príncipe Eosh. Es una fantasía juvenil desarrollada en un mundo medieval que mezcla humor y aventuras con intrigas palaciegas, un misterio por resolver y fenómenos paranormales. 

Le estoy dando vueltas en mi cabeza a tres novelas: ya sé cómo reescribir mi primera para que sea publicable; tengo la tercera muy desarrollada en mi mente (mezclará un poco de ficción histórica con muchísima fantasía); y se va perfilando mi cuarta novela, que será una distopía para adultos.

3- Escribiré 2 artículos al mes en mi blog. Nada más. Tengo que centrarme en mi ficción; no puedo dejar que el blog le robe tiempo a mis novelas. Seguiré escribiendo el artículo mensual de principios de mes, pero quiero tener más colaboradores, así que le pediré a escritores que conozco que me escriban alguna entrada de invitado o que me concedan una entrevista. En especial me centraré en autores que escriban mis géneros o aledaños (fantasía, ciencia ficción, paranormal y terror), pero habrá de todo.

Y escribiré una reseña al mes de una novela que me haya encantado. Definitivamente, no soy un crítico literario, y realmente la reseña será una recomendación personal. 

SIENDO MÁS CREATIVO

Si a algo me ayudó escribir La aventura de ser escritor fue a aclarar muchísimo mis ideas y a ser más creativo. Sudaba cada vez que tenía que planificar las entradas de mi blog, y me daba miedo comenzar nuevas novelas. Eso se acabó.
Ahora me cuesta mucho menos escribir estos artículos. Aparte de por la práctica y todo lo que he aprendido a lo largo de los años, porque no me importa mostrarme como soy, ni tengo que estar respaldando mis opiniones con los libros que he leído.
Arrastraba traumas desde niño que me provocaban ansiedad con solo pensar en mostrarme o escribir cosas que no coincidieran con la idea que tenían de mí mis padres, o con sus ideas. Lo hacía, porque en el blog no me cortaba la lengua (aunque en la vida real sí), pero sufría muchísimo. Traumas superados; mis padres tienen su vida —y sus ideas— y yo la mía —y las mías—.
Ulises, de James Joyce
Instrumento de tortura
Me costaba lanzarme a nuevas novelas porque pensaba que los géneros en los que escribo no eran buenos. Desde pequeño me habían metido por la garganta que la buena literatura era la que era un tormento de leer, la que te exigía hacer un esfuerzo para seguir la historia, y que debías analizarla de manera intelectual.
Dios mío, ¿por qué les hice caso a mis profesores? 
La calidad no la dan los géneros, sino las obras. Primero tienes que conocerte muy bien, luego encontrar tus géneros y esmerarte por escribir buenas novelas.
Y si dudas, ¡que le den a lo que piense la gente! Yo escribo en estos géneros, al que no le gusten que no me lea.
Ahora solo tengo que encontrar mi público.
Ese “¡Qué le den a lo que piense la gente!” es muy útil para descubrir tu lugar en el mundo y ser feliz, no solo para escribir. Recomiendo usarlo con asiduidad.
Eso es todo. Tengo más ideas para actividades relacionadas con la escritura, pero todavía están muy verdes, así que os las iré contando a mediada que las vaya desarrollando.
Y vosotros, ¿qué propósitos tenéis para 2018?Siguiente artículo: ¿Eres dueño de tu carrera literaria o te dejas llevar por las musas”, por Ana Bolox
Anterior artículo: 12 beneficios de ser profesor de escritura creativa

2 comentarios
  1. Félix Ojeda
    Félix Ojeda Dice:

    ¡Feliz año, Carlos! Te deseo todo lo mejor para este año nuevo. Que tus metas se cumplan. Siempre hay que considerar en la planificación los imprevistos (catarro, ayudar a un amigo/familiar, el ordenador se averió, etc). Espero que éstos sean pocos.

    Mis planes para el 2018 ahora mismo ni tengo idea. Hay mucha incertidumbre en mi horizonte. Anoche me comí las doce uvas y al rato me di cuenta que no había pedido ningún deseo. Cosa curiosa, porque siempre lo había hecho año tras año. Quizá me esté volviendo viejo, je je.

    Bueno, un abrazo y éxitos, porque suerte no la necesitas. La suerte es contar con ese ímpetu, esas ganas, ese entusiasmo que se nota le pones a lo que haces.

    Félix Ojeda

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