Reseña: “La historia interminable”, de Michael Ende

Reseña de La historia interminable, de Michael EndeNOVELA

Die unendliche Geschichte
(Alemania, 1979, 420 páginas)
Michael Ende 

Michael Ende, cuando ya era un reconocido autor de literatura infantil y juvenil, comenzó a escribir La historia interminable en 1977, partiendo de la idea de un niño que literalmente se metía en una historia y tenía problemas para salir de ella.

Ende pensaba que no le llevaría mucho tiempo escribirla, pero la novela fue creciendo y complicándose, y el libro no vio la luz hasta 1979 (Wikipedia). El resultado fue un clasicazo de la literatura juvenil (y no solo juvenil).

SINOPSIS

Huyendo de niños que lo acosan, el apocado chico Bastián llega a la librería del antipático Karl Konrad Koreander, y allí descubre un libro que le llama la atención: La historia interminable. Cuando el dueño se ausenta, Bastián lo roba.
En el colegio, en vez de acudir a clase, decide esconderse en el desván para leerlo; al poco se adentrará en el mundo desvaneciente de Fantasia, donde el joven y valiente Atreyu emprende un gran viaje para salvar a la Emperatriz Infantil. Bastián ignora que está leyendo un libro mágico, y que esa historia será para él más que una historia.

ANÁLISIS

En mi opinión, libros mágicos hay muchísimos, por eso me encanta leer: son todos aquellos que te hacen perder la noción del tiempo y transportarte a otros lugares, y si conectan mucho contigo, te tocan profundamente y hacen plantearte cuestiones de la vida.
Pero si existe un libro especialmente mágico, ese es La historia interminable.
La historia interminable comienza mezclando dos tramas: la del niño Bastián, que lee la novela en nuestro mundo, y está escrita en rojo; y la Atreyu, el muchacho de Fantasia en busca de alguien que pueda salvar a la Emperatriz Infantil, escrita en verde.

Justo a la mitad, Bastián se cuela en Fantasia, todo está escrito en verde, y el chico tiene que encontrarse a sí mismo para volver a mundo real. Mientras en la primera parte Fantasia estaba siendo destruida, en la segunda Bastián la va reconstruyendo.

(Afortunadamente, tengo la edición de los 80, con las elaboradas letras capitulares al principio de cada capítulo ilustradas por Roswitha Quadflieg; la letra inicial de cada capítulo sigue el orden alfabético de la A a la Z).
La A de Roswitha Quadflieg de La historia interminable
La A de Roswitha Quadflieg

La primera vez que leí la novela fue en 2007, y entonces me pareció, tal vez por el recuerdo de la película de Wolfgang Petersen de 1984 (que no había vuelvo a ver desde niño, pero a la que recordaba bastante bien, en especial la muchísima emoción que me había provocado), que eran dos historias pegadas, la de Atreyu en la primera mitad, y la de Bastián en la segunda, y tenías que hacer un gran esfuerzo para ver allí una obra unitaria.

Hace poco volví a ver la película y releí la novela. Ahora entiendo cómo tiñó Petersen mi lectura de la obra de Ende. Por cuestiones del medio cinematográfico, Petersen muy sabiamente se quedó con la primera mitad, convirtió a Atreyu en protagonista, y eligió pocas escenas a las que llenó de emoción con la planificación, la puesta en escena y la música. Ocurre en la muerte del caballo Átrax, el rescate de Fújur a Atreyu (que no existe en la novela), el encuentro con las esfinges, el clímax, cuando Bastián da un nuevo nombre a la Emperatriz Infantil, o el momento en el que Bastián vuela con Fújur al final (también inexistente en el libro).
Con la excepción del clímax, que también es emocionantísimo en la obra de Ende, son momentos que pasan muy rápido en la novela, están bastante menos elaborados, y son mucho menos emocionantes.
En la novela, donde pasan un millón de cosas, Bastián es el protagonista de principio a fin, es su viaje, mientras que Atreyu es un personaje importantísimo, pero secundario. Entonces te das cuenta de que sí es una obra unitaria, y de que, aunque con aristas, es una gran novela.

Dos partes

La historia interminable, de Wolfgang Petersen
Póster de la película

La historia interminable tiene una creación de mundo apabullante. Ende derrochaba imaginación creando el mundo de Fantasia y sus habitantes, llenando una página tras otra y otra de seres y lugares fantásticos tremendamente imaginativos. Son muchísimos, y muy diferentes. Me deja pasmado cómo podía inventarse tantísimas criaturas y sitios. Si escribes fantasía y crees que dominas la creación de mundos, leer esta novela te arroja un jarro de agua fría y te demuestra lo muy lejos que estás de un maestro como Ende.

Es precisamente esta creación de mundo lo que compensa lo que para mí es el punto más débil de la novela: lo mucho que deambula la trama. Tanto en la primera parte, donde Atreyu emprende la Gran Búsqueda sin tener ni idea de a dónde ir, como en la segunda, con un Bastián yendo (o creando) de forma caprichosa a un lugar tras otro de Fantasia, muchas veces no hay una dirección clara. Pero es tan, tan imaginativo lo que ves, que casi pasas por algo no encontrar un sentido bien definido.
En la segunda parte este deambular está mejor justificado, y funciona muchísimo mejor, porque a medida que avanzas en el libro, vas viendo el interior de Bastián, y comprendes por qué divaga tanto; en la primera me parece que juega en contra de la historia, ya que no sabes si Atreyu se está acercando a alejando de su objetivo, no sabes si el hombre-lobo le está dando alcance, y eso repercute en la tensión que transmite al lector. Fantasia se desmorona, ¿Atreyu la salvará? Pues no se sabe, ni para bien ni para mal.

La primera parte

Lo que más me gusta de la primera parte es cómo te dibuja Ende a Bastián. Entiendes perfectamente lo mal que se siente por ser acosado en el colegio, haber perdido recientemente a su madre, y tener un padre que aún no se ha recuperado de la muerte de su esposa.
Y cómo Bastián se va dando cuenta de que está leyendo un libro mágico, cuyos personajes le llaman y piden su participación, llegando a atisbarse a sí mismo entre las páginas, es absolutamente genial.
De la historia de Atreyu, después de que le hayan entregado el medallón AURYN y la misión, me gusta cuando ya tiene una dirección clara. El chico sueña con un búfalo que le indica que busque a la Vetusta Morla, quien a su vez le revela que la Emperatriz Infantil necesita un nuevo nombre, y que tal vez Uyulala, el Oráculo del Sur, pueda ayudarlo.
Pero de nuevo la trama vuelve a vagar sin rumbo fijo, hasta que por casualidad Atreyu se encuentra a Ygrámul, “el Múltiple”, una enorme araña que está matando a Fújur, un dragón de la suerte. Ygrámul le cuenta un secreto que le permitiría transportarse al lugar de Fantasia que desease, con el inconveniente de morir al poco tiempo.
Las dos tintas de La historia interminable, de Michael Ende
Las dos tintas

Atreyu utiliza el secreto de Ygrámul, pero curiosamente, donde viaja le esperan dos enanitos que lo pueden curar. La historia se vuelve a encarrilar cuando Atreyu descubre que debe cruzar tres puertas mágicas para llegar al Oráculo del Sur.

Desde allí hasta el final de esta parte, la historia funciona muy bien y tiene grandes momentos, como el encuentro con Uyulala (ahí Atreyu descubre que un niño humano debe darle un nuevo nombre a la Emperatriz), la aparición de la Emperatriz, y la muy, muy imaginativa escena del Viejo de la Montaña Errante, un extraño ser que está escribiendo a dos tintas, una verde y otra roja, La historia interminable. Bravo por Ende.

La segunda parte

Esta parte me encanta. Tras salvar a la Emperatriz, Bastián descubre que está dentro de Fantasia. Tiene en su poder a AURYN, y como indica la leyenda grabada en su reverso, el amuleto le permite hacer lo que quiera.
Cada deseo que tiene se hace realidad, y así va reconstruyendo Fantasia. El problema es que cada vez que desea algo, pierde recuerdos de su vida anterior, corriendo el riesgo de no poder volver jamás al mundo real, y dejar de ser él mismo.
Yo leo esta parte como una historia sobre el ego y la corrupción del poder; sobre cómo tenemos que encontrarnos a nosotros mismos, en nuestro interior, para saber qué es lo que realmente debemos hacer, sin actuar para la galería, ni dejarnos llevar por ansias de poder.
Bastián cambia físicamente, no recuerda el acoso que sufría en el colegio, ni que era un niño gordo y apocado, y se va endiosando. Los cambios vienen por deseos cumplidos gracias a AURYN, no porque haya hecho ningún esfuerzo por cambiar.
Crítica de La historia interminable, de Michael Ende

Dice ayudar a los ayayai de forma desinteresada, pero se enorgullece de que su fama de bondadoso se corra por todas partes de Fantasia (más adelante comprueba las malas consecuencias que esa acción acarrea).

Está tan cegado con el poder, que cae sin pensárselo en las obvias trampas de la bruja Xayide, quien no hace más que alimentarle el ego. Se enemista con Atreyu y Fújur, y no quiere saber nada de su vida pasada.
Malgasta recursos que necesitará más tarde, simplemente para deslumbrar a otros (la piedra Al-Tsahir). Exige que la Emperatriz Infantil lo reciba de nuevo, por ser él quien es, y provoca una guerra para que se cumpla ese deseo.
 
Si no has leído La historia interminable, deja de leer aquí.
Los últimos capítulos están llenos de emoción. En una escena genial, en la Ciudad de los Antiguos Emperadores, Bastián descubre qué le depara el futuro si desperdicia el último deseo que le queda. En el barco de mimbre que navega por la niebla, reconoce que le falta ser él mismo, le falta su propia individualidad.
En la maravillosa casa de la maravillosa Doña Aiuola (¡qué casa y qué personaje!), se percata de que se había perdido a sí mismo, de que era un niño que siempre había querido ser otro, pero nunca cambiar. Ahí descubre que su verdadero deseo es amar. Y en la Mina de las Imágenes, tras varios días de arduo trabajo, reconoce que ama a su padre, y necesita volver al mundo real para estar con él.
Cuando regresa al mundo real, Bastián ha cambiado, y con su nueva forma de actuar y ver la realidad, también lo hace su entorno para mejor.
En esta parte, no acabo de comprender el final (muy anticlimático, por cierto) de la bruja Xayide, no sé muy bien por qué sucede lo que sucede; tal vez necesitaba el ego de un humano para dominar a sus gigantes metálicos.

Tampoco entiendo el cambio del librero en el último capítulo. No me queda claro si Karl Konrad Koreander dejó La historia interminable descuidada a propósito para que la cogiera Bastián al principio, en cuyo caso no comprendo por qué era tan borde, y no sé qué le hace cambiar tan radicalmente de personalidad al final (¿reconoce el cambio que ha surtido Fantasia en Bastián y por eso ahora no lo desprecia?).Minucias en una obra genial.

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