Reseña de La red oscura, de Dean Koontz

Reseña: «La red oscura», de Dean Koontz

NOVELA

The Silent Corner
(EE.UU., 2017, 434 páginas)
Dean Koontz
Dean Koontz acaba de comenzar una nueva serie de thrillers con Jane Hawk de protagonista, una joven viuda que abandona el FBI para descubrir por su cuenta qué le pasó realmente a su marido. Aunque de momento solo está disponible la primera parte, La red oscura, que debutó en el número 2 del New York Times y posiblemente adapten a una serie de televisión, Koontz, que es de tecla fácil, ya ha escrito dos novelas más, que saldrán a la venta en 2018, y está trabajando en la cuarta. He disfrutado muchísimo con esta novela. Seguiré con la serie.(Nota de 2019: por fin están traduciendo estas novelas al español).

SINOPSIS

El marido de Jane Hawke se suicidó sin ningún motivo. Hawk, de 27 años y con un niño de 5, sabe que el FBI, donde trabaja, no le dará todas las respuestas, así que abandona su puesto y se pone a investigar por su cuenta, descubriendo varios suicidios como el de su marido a lo largo de todo Estados Unidos. A medida que se adentra en la investigación, más datos inquietantes descubre y más amenazada está su vida, pero ya no puede dar marcha atrás.

ANÁLISIS

Koontz, para tramar, se impone a sí mismo una limitación muy grande, y sale airoso. La esquina silenciosa a la que se refiere el título son las personas que en la actualidad se pueden mover libremente, sin que las rastreen, y usar internet. Jane Hawk es una de ellas, y para un thriller es una idea genial: la protagonista, que ha decidido ir por libre, tiene que evitar que la localicen, algo que me parece dificilísimo en el mundo actual, y utilizar internet para sacar información. De este modo, a Koontz no le queda más remedio que ser muy ingenioso para que Hawk pueda seguir con la investigación, y no den con ella. Parte del interés de esta novela es descubrir qué está pasando al tiempo que lo hace Jane; al principio todo es un misterio, pero a medida que Jane va hallando pistas y atando cabos, más pasmado te quedas, hasta que descubres qué sucede y te quedas petrificado. Muy revelador y gráfico es un vídeo con ratones que ve Jane en internet, que es cuando empiezas a entender qué sucede; muy inquietante una escena larguísima, tensísima y genial en un prostíbulo a mitad de novela; y muy desasosegador el plan maestro.

El principio de la novela es trepidante. Sin apenas saber nada, Koontz te va desvelando el pasado de Jane y en la situación tal mala que se encuentra. Hay una escena muy turbadora con otra de las viudas que inexplicablemente ha perdido a su marido, y a continuación hay una gran escena de acción. Y después, por la página 60, hay una pequeña pausa para coger aire y saber un poco más del pasado de Jane. Aquí te mete un flashback muy imaginativo y aterrador de la primera amenaza que recibió si continuaba con la investigación.

Jane sigue adelante, y hay un momento muy bueno, en el que visita a un hacker, y otro no tan bueno, por forzado. Koontz, buscando sorprender al lector, le tiende una trampa a Jane, de la que parece imposible que pueda salir. Funciona muy bien para subir la tensión, pero la resolución es completamente increíble, por cómo Jane sale adelante y la ayuda que consigue. Es peliculero y divertido, pero no verosímil. Al final de la segunda parte hay un momento muy bueno en el que Koontz alterna dos acciones, como si fuera un montaje paralelo cinematográfico. Por un lado, Jane con ayuda de un psiquiatra intenta averiguar qué escondían las desconcertantes notas de suicidio encontradas; y por otro, de forma muy visual, atisbas qué está pasando al ver que sucede con la mujer de un escritor y el escritor. A continuación, hay una pista un poco cogida con pinzas (un dato que aparece al final de muchos documentos impresos, y que por algún motivo hace sospechar a Jane), y luego, durante más de 100 páginas, se encadenan grandes escenas de tensión, con Jane descubriendo más y más datos desasosegantes, y con un antiguo compañero del FBI pisándola los talones. La subtrama del compañero irá evolucionando de forma muy imaginativa, para acabar de forma muy emocionante. Entonces, cuando la tensión está en su punto más alto, ya que sabes a qué se enfrenta Jane y que es prácticamente imposible vencerlo, ocurre otra de las pocas cosas que no me gustan de esta gran novela. Koontz, se saca un poco de la manga (está plantado, pero hay que abrir mucho la mano para creérselo) un ayudante que resulta que tiene buenos contactos y le dar armas y formas de transporte. El último tercio es muy espectacular y entretenido, pero la tensión se diluye porque ya sabes que con toda esa ayuda, Jane lo logrará: si estando sola la chica es un portento, ahora que está bien provista, esta tía vence al mismísimo Rambo.
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