Reseña: “The Silent Corner”, de Dean Koontz

Crítica de The Silent Corner, de Dean Koontz

NOVELA

The Silent Corner
(EE.UU., 2017, 434 páginas)
Dean Koontz
Dean
Koontz acaba de comenzar una nueva serie de thrillers con Jane Hawke de
protagonista, una joven viuda que abandona el FBI para descubrir por su
cuenta qué le pasó realmente a su marido. Aunque de momento solo está
disponible la primera parte, The Silent Corner, que debutó en el número 2 del New York Times y posiblemente adapten a una serie de televisión, Koontz, que es de tecla fácil, ya ha escrito dos novelas más, que saldrán a la venta en 2018, y está trabajando en la cuarta. He disfrutado muchísimo con esta novela. Seguiré con la serie.

SINOPSIS

El
marido de Jane Hawke se suicidó sin ningún motivo. Hawke, de 27 años y
con un niño de 5, sabe que el FBI, donde trabaja, no le dará todas las
respuestas, así que abandona su puesto y se pone a investigar por su
cuenta, descubriendo varios suicidios como el de su marido a lo largo de
todo Estados Unidos. A medida que se adentra en la investigación, más
datos inquietantes descubre y más amenazada está su vida, pero ya no
puede dar marcha atrás.

ANÁLISIS

Koontz,
para tramar, se impone a sí mismo una limitación muy grande, y sale
airoso.
La esquina silenciosa a la que se refiere el título son las
personas que en la actualidad se pueden mover libremente, sin que las
rastreen, y usar internet. Jane Hawke es una de ellas, y para un
thriller es una idea genial: la protagonista, que ha decidido ir por
libre, tiene que evitar que la localicen, algo que me parece
dificilísimo en el mundo actual, y utilizar internet para sacar
información. De este modo, a Koontz no le queda más remedio que ser muy
ingenioso para que Hawke pueda seguir con la investigación, y no den con
ella.

Parte
del interés de esta novela es descubrir qué está pasando al tiempo que
lo hace Jane
; al principio todo es un misterio, pero a medida que Jane
va hallando pistas y atando cabos, más pasmado te quedas, hasta que
descubres qué sucede y te quedas petrificado. Muy revelador y gráfico es
un vídeo con ratones que ve Jane en internet, que es cuando empiezas a
entender qué sucede; muy inquietante una escena larguísima, tensísima y
genial en un prostíbulo a mitad de novela; y muy desasosegador el plan
maestro.

El
principio de la novela es trepidante. Sin apenas saber nada, Koontz te
va desvelando el pasado de Jane y en la situación tal mala que se
encuentra. Hay una escena muy turbadora con otra de las viudas que
inexplicablemente ha perdido a su marido, y a continuación hay una gran
escena de acción. Y después, por la página 60, hay una pequeña pausa
para coger aire y saber un poco más del pasado de Jane. Aquí te mete un
flashback muy imaginativo y aterrador de la primera amenaza que recibió
si continuaba con la investigación.

Jane
sigue adelante, y hay un momento muy bueno, en el que visita a un
hacker, y otro no tan bueno, por forzado. Koontz, buscando sorprender al
lector, le tiende una trampa a Jane, de la que parece imposible que pueda
salir. Funciona muy bien para subir la tensión, pero la resolución es
completamente increíble, por cómo Jane sale adelante y la ayuda que
consigue. Es peliculero y divertido, pero no verosímil.

Al
final de la segunda parte hay un momento muy bueno en el que Koontz
alterna dos acciones, como si fuera un montaje paralelo
cinematográfico. Por un lado, Jane con ayuda de un psiquiatra intenta
averiguar qué escondían las desconcertantes notas de suicidio
encontradas; y por otro, de forma muy visual, atisbas qué está pasando
al ver que sucede con la mujer de un escritor y el escritor.

A
continuación, hay una pista un poco cogida con pinzas (un dato que
aparece al final de muchos documentos impresos, y que por algún motivo
hace sospechar a Jane), y luego, durante más de 100 páginas, se
encadenan grandes escenas de tensión, con Jane descubriendo más y más
datos desasosegantes, y con un antiguo compañero del FBI pisándola los
talones. La subtrama del compañero irá evolucionando de forma muy
imaginativa, para acabar de forma muy emocionante.

Entonces,
cuando la tensión está en su punto más alto, ya que sabes a qué se
enfrenta Jane y que es prácticamente imposible vencerlo, ocurre otra de
las pocas cosas que no me gustan de esta gran novela. Koontz, se saca un
poco de la manga (está plantado, pero hay que abrir mucho la mano para
creérselo) un ayudante que resulta que tiene buenos contactos y le dar
armas y formas de transporte. El último tercio es muy espectacular y
entretenido, pero la tensión se diluye porque ya sabes que con toda esa
ayuda, Jane lo logrará
: si estando sola la chica es un portento, ahora
que está bien provista, esta tía vence al mismísimo Rambo.

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