NOVELA
SINOPSIS
con un niño de 5, sabe que el FBI, donde trabaja, no le dará todas las
respuestas, así que abandona su puesto y se pone a investigar por su
cuenta, descubriendo varios suicidios como el de su marido a lo largo de
todo Estados Unidos. A medida que se adentra en la investigación, más
datos inquietantes descubre y más amenazada está su vida, pero ya no
puede dar marcha atrás.
ANÁLISIS
Koontz, para tramar, se impone a sí mismo una limitación muy grande, y sale airoso. La esquina silenciosa a la que se refiere el título son las
personas que en la actualidad se pueden mover libremente, sin que las
rastreen, y usar internet. Jane Hawk es una de ellas, y para un thriller es una idea genial: la protagonista, que ha decidido ir por libre, tiene que evitar que la localicen, algo que me parece dificilísimo en el mundo actual, y utilizar internet para sacar información. De este modo, a Koontz no le queda más remedio que ser muy ingenioso para que Hawk pueda seguir con la investigación, y no den con ella.
Parte del interés de esta novela es descubrir qué está pasando al tiempo que lo hace Jane; al principio todo es un misterio, pero a medida que Jane va hallando pistas y atando cabos, más pasmado te quedas, hasta que descubres qué sucede y te quedas petrificado. Muy revelador y gráfico es un vídeo con ratones que ve Jane en internet, que es cuando empiezas a
entender qué sucede; muy inquietante una escena larguísima, tensísima y
genial en un prostíbulo a mitad de novela; y muy desasosegador el plan
maestro.
El principio de la novela es trepidante. Sin apenas saber nada, Koontz te
va desvelando el pasado de Jane y en la situación tal mala que se encuentra. Hay una escena muy turbadora con otra de las viudas que inexplicablemente ha perdido a su marido, y a continuación hay una gran
escena de acción. Y después, por la página 60, hay una pequeña pausa
para coger aire y saber un poco más del pasado de Jane. Aquí te mete un
flashback muy imaginativo y aterrador de la primera amenaza que recibió
si continuaba con la investigación.
Jane sigue adelante, y hay un momento muy bueno, en el que visita a un
hacker, y otro no tan bueno, por forzado. Koontz, buscando sorprender al
lector, le tiende una trampa a Jane, de la que parece imposible que pueda
salir. Funciona muy bien para subir la tensión, pero la resolución es
completamente increíble, por cómo Jane sale adelante y la ayuda que
consigue. Es peliculero y divertido, pero no verosímil.
Al final de la segunda parte hay un momento muy bueno en el que Koontz alterna dos acciones, como si fuera un montaje paralelo cinematográfico. Por un lado, Jane con ayuda de un psiquiatra intenta averiguar qué escondían las desconcertantes notas de suicidio
encontradas; y por otro, de forma muy visual, atisbas qué está pasando al ver que sucede con la mujer de un escritor y el escritor.
A continuación, hay una pista un poco cogida con pinzas (un dato que aparece al final de muchos documentos impresos, y que por algún motivo
hace sospechar a Jane), y luego, durante más de 100 páginas, se
encadenan grandes escenas de tensión, con Jane descubriendo más y más
datos desasosegantes, y con un antiguo compañero del FBI pisándola los
talones. La subtrama del compañero irá evolucionando de forma muy
imaginativa, para acabar de forma muy emocionante.
Entonces, cuando la tensión está en su punto más alto, ya que sabes a qué se
enfrenta Jane y que es prácticamente imposible vencerlo, ocurre otra de
las pocas cosas que no me gustan de esta gran novela. Koontz, se saca un
poco de la manga (está plantado, pero hay que abrir mucho la mano para
creérselo) un ayudante que resulta que tiene buenos contactos y le dar
armas y formas de transporte. El último tercio es muy espectacular y
entretenido, pero la tensión se diluye porque ya sabes que con toda esa
ayuda, Jane lo logrará: si estando sola la chica es un portento, ahora
que está bien provista, esta tía vence al mismísimo Rambo.
Excelente post.
En realidad adoro las Novelas de Ficción… son de mis favoritas y sin duda estare siguiendo de cerca algunas mas.
saludos.
¡Gracias Karina! A mí también me encantan las novelas.