Un asunto real [8]

Poster original de Un asunto realEn kongelig affære
(Dinamarca, Suecia, República Checa, 2012, 137 min)
Dirección:
Nikolaj Arcel
Guión:
Rasmus Heisterberg
Nikolaj Arcel
Intérpretes:
Mads Mikkelsen
Alicia Vikander
Mikkel Boe Følsgaard
David Dencik

 

“Un asunto real” es un prestigios drama histórico danés que ganó dos premios en el Festival de Berlín de 2012 (Mejor Guión y Mejor Actor, para Mikkel Boe Følsgaard), y que estuvo nominado al Globo de Oro y al Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa, perdiendo en ambas ocasiones frente a “Amor”, de Michael Haneke. De “Un asunto real”, que es una gran película, me sorprende lo bien que funciona a pesar de las muchísimas cosas que te cuenta, porque aunque la película daba para una miniserie de 10 horas, en ningún momento te satura o te pierdes.
   A mediados del siglo XVIII, cuando las ideas de la Ilustración comienzan a cuestionarse el poder de la Iglesia y de la nobleza, una joven princesa inglesa, Carolina Matilde (Alicia Vikander) viaja a Dinamarca para convertirse en la nueva reina a través de un matrimonio concertado. El rey danés es un joven desequilibrado, Cristián VII (Mikkel Boe Følsgaard), que no parece el más adecuado para el cargo; aunque realmente el país está gobernado por un comité de aristócratas. Estando de gira por Europa, el rey sufre una crisis, y un médico alemán, Johann Friedrich Struensee (Mads Mikkelsen), ayuda a que se recupere. El rey confía tanto en Struensee que lo nombra su médico personal. Struensee es un hombre que cree en la Ilustración, que deberían eliminarse las ventajas de la nobleza y el clero y que el pueblo llano debería vivir mejor. Una vez en la corte, el médico descubre que la reina, quien no soporta al rey, tiene ideas parecidas. Gracias a su astucia, Struensee se hace con el poder en Dinamarca dejando al rey en el trono, y sin que éste sospeche nada, y comienza a implantar las ideas de la Ilustración.
Mads Mikkalsen y Alicia Vikander en Un asunto real
Mads Mikkalsen y Alicia Vikander

“Un asunto real” no deja de darte información, de presentar conflictos, de desarrollarlos, y de resolverlos. Y vuelve de nuevo. A priori, yo diría que esta estructura funcionaría en una novela, o en una miniserie, pero no en una película, porque en cine no suele funcionar que cierres una trama y a continuación abras otra; normalmente funciona que te centres en un conflicto central y lo desarrolles al máximo, y a veces puedes tener alguno conflicto secundario. Pero aquí esa estructura funciona de maravilla.

   Me parece que la clave de su éxito, aparte de lo muy cuidada que está visualmente y lo buenos que son todos los actores, es que narrativamente es muy clara y tienes a todos los personajes, que son muchos, identificados, y por eso siempre estás metido en la historia, sufriendo o alegrándote con los protagonistas.
   La película se detiene a presentarte personajes y situaciones, y en cuanto entiendes qué está pasando, echa a andar. Además, logra que sientas mucha empatía por la reina y el médico, y estás deseando que sus planes salgan bien. Y el conjunto funciona porque todos los conflictos resultan interesantes, ves la evolución del reinado de Cristián VII, y porque elementos que han plantado con mucho cuidado con anterioridad, explotan más tarde (como lo ambiciosa que es la madrastra del rey, o los riesgos del romance, o el noble que se ha arruinado y pide ayuda al médico). Y acaba con una nota positiva que te hace salir feliz del cine.
   La película tiene una ironía muy inquietante, que se daría en todas las épocas y todos los lugares: Struensee estaba implantando las ideas de la Ilustración en Dinamarca, mejorando las condiciones de vida del pueblo llano, pero gracias a la manipulación de sus opositores, que destacaban que era extranjero, que mantenía un romance ilícito con la reina, y que le había usurpado el poder al rey (en verdad había usurpado el poder al comité de aristócratas que gobernaba el país hasta su llegada, porque el rey no pintaba nada), ese mismo pueblo pedía volver al antiguo régimen, aunque fuera mucho más perjudicial para ellos. Y es que mientras el pueblo no entienda que no son una masa, sino personas individuales únicas, el pueblo será muy manipulable (a lo que añado reaccionario y egoísta), aunque los manipuladores vayan claramente en su contra.
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