Cómo escribir historias originales

Cómo escribir historias originales

Mucha gente se piensa, sobre todo cuando comienza a escribir, que tiene que ser muy original en sus historias; de lo contrario, lo que escribe no sirve de nada.

El resultado es malo a rabiar: si juegan con el estilo, parece escritura automática, las normas gramaticales no es para ellos; la historia no tiene ni pies ni cabeza, eso no va a ninguna parte; se saltan las cuestiones técnicas por ignorancia, no por creatividad; hay una ausencia completa de la perspectiva del autor…

Las historias no son originales, sino descabelladas, desconcertantes, ininteligibles. Como vomitar en un lienzo y llamarlo cuadro.

Otra cuestión es que tu novela sea una copia de otra, o que al leerla, el lector piense automáticamente en momentos similares de otras historias, que es lo que veremos al final de este artículo.

Esta gente quiere construir catedrales antes de saber moldear castillos de arena. Escribir ficción es un oficio, y como tal, hay que aprender gradualmente, porque son muchas, las técnicas que tiene y practicarlas y practicarlas. ¿Quién nace sabiendo escribir novelas? Si alguien conoce a un bebé con talento innato para escribir novelas, por favor, que me lo presente. Sería un caso único en la historia de la humanidad.

Esta obsesión con la originalidad también se traduce en buscar temas originales: “No voy a contar lo de siempre, contaré algo que nadie ha contado”. Rechazan una historia de amor, porque ya hay muchas contadas, o de desamor, o de superar el duelo, de luchar por tus sueños para alcanzar la felicidad, de superación y esperanza, o de desesperanza, de ir desentrañando el sentido de la vida mientras vivimos, de encontrar a Dios o de dejar de encontrarlo, de la grandeza de las personas o de sus miserias. Temas, en definitiva, sobre lo que a los humanos nos hace humanos.

En los casos más graves, que provoca un bloqueo tan grande que el que lo sufre no escribe nada, la obsesión es por encontrar una idea tan original que no se le haya ocurrido a nadie para escribir una novela. Se devanan los sesos y jamás la encuentran. Es una búsqueda infructuosa y sin sentido.

Escribir historias originales

A la hora de escribir historias, nadie es completamente original (a menos que escribas un libro ilegible que no lee ni Cristo: La deconstrucción marxista de la vida de una ameba, o algo de esa calaña), y lo que creamos es una amalgama de cosas vistas, leídas, vividas, imaginadas, reflexionadas… Las pasamos por nuestro filtro personal y de toda esa mezcolanza sale algo único. Que sea único no significa que sea raro. Es único porque es una historia que en cierta manera es personal —que no autobiográfica—, y mantiene algunos de los elementos y patrones de las historias para que conecte con el lector. Si no existieran esos elementos, tendríamos a nuestra amiga la ameba marxista deconstruida.

Realmente con las ideas no hay que buscar lo muy original, porque la originalidad viene en el desarrollo de esas ideas y cómo vamos a combinar los elementos narrativos. Además, con una única idea original no tienes nada, ya que para escribir novelas necesitas tener un flujo constante de ideas que vas enlazando, y cuando estás metido en la historia, ya sea dándole vueltas o escribiendo, es cuando se te ocurren las mejores ideas. Si no tienes práctica, es muy raro que tengas una gran idea en frío. Por eso no tiene sentido obsesionarse con encontrar esa idea que nunca antes nadie ha tenido.

Por mi experiencia, y lo que he visto con mis alumnos del curso de escritura creativa, la práctica hace que seamos capaces de reconocer cuáles son las ideas y los temas que nos importan de verdad, y de desarrollarlos de forma personal, incluso sabiendo que en esa historia hay muchas influencias de películas, novelas y series, y de nuestras vivencias.

Tienes que formarte para que te expliquen cuáles son esos elementos narrativos y cómo se combinan (personajes, conflictos, temas, trama y estructura, épocas y lugares, tensión dramática, descripciones, diálogos, tono, pensamientos, punto de vista, estilo…) leer muchísimo, escribir muchísimo, reflexionar sobre lo que lees y escribes, y con el tiempo desarrollarás historias a tu manera.

Lo siento, pero no existen atajos, y te tienes que empapar y sumergir en muchas novelas; no vale solo con ver series y películas.

Aprende a escribir historias originales

Tu historia es igual a otra

 Hace poco una alumna me entregó un relato que estaba bien escrito, resultaba interesante, tenía desarrollo y conflicto, y buenos personajes.

El problema es que era un calco de Contacto, de Carl Sagan: astrónoma, señales de audio del espacio, politiqueo, pros y contra de entrar en contacto, ciencia frente a religión, ser la elegida…

Le dije que para el curso estaba bien, pero en cualquier concurso o editorial de ciencia ficción se darían cuenta y se lo rechazarían de lleno, por bien escrito que estuviera.

Por mi experiencia, esto de escribir algo muy similar a una obra existente, ya sea novela, película o serie, se puede dar por cuatro motivos:

1) Falta de práctica. Todavía no tienes experiencia y no eres capaz de tener ideas propias para historias, así que lo que haces es construir puzles con piezas de otras historias; resulta algo muy trillado y es muy obvio de dónde has sacado las piezas. La solución es que practiques y practiques y practiques.

2) Acabas de leer o ver la obra y te ha influido demasiado. En cuanto te das cuenta de que está pasando esto, o dejas de escribirla y te pones a otra cosa, o comienzas a darle vueltas a la historia y a hacer cambios para que no se parezca a la otra. Con la práctica es muy raro que te pase esto.

Escribir novelas personales

3) Hace mucho que te leíste la obra, apenas recuerdas qué pasaba, pero de forma inconsciente acabas recreando la misma obra, o partes de ella.

Esto es una cosa que a la gente poco creativa le cuesta creer, y que cuando salta a los titulares, hace que piense automáticamente que es un plagio. A veces es un plagio, a veces es esto: la información está en tu mente, pero no la recordabas, y creas algo que estás convencido que es original.

Cuando terminé mi primera novela en 2012, un amigo me dijo que sucedía algo igual a Entrevista con el vampiro, de Anne Rice. Soy incapaz de recordar ese momento de la novela, o de la película de Neil Jordan; de hecho, apenas recuerdo cosas de esas obras.

Un día, inspirado, me dio por desarrollar en mi mente un thriller histórico con componentes paranormales. Estaba emocionado, todo encajaba, hasta que me di cuenta de que estaba recreando El ocho, de Katherine Neville. Me leí Entrevista con el vampiro y El ocho hace siglos, cuando internet era algo que solo veíamos en las pelis americanas.

Mi alumna reconoció que había visto Contact, el film de Zemeckis basado en la novela de Sagan, hacía mucho tiempo, y que no lo recordaba bien.

Si te pasa esto, y alguien te señala los momentos iguales, puedes sopesar si son muy puntuales y poco importantes, en cuyo caso no pasa nada (si te los señalan cuando se haya publicado, para ahorrarte explicaciones dices que es un homenaje), o si es una historia que se parece tanto a otra que inmediatamente piensas en la otra obra, que es lo que le pasó a mi alumna. En ese caso tienes que hacer borrón y cuenta nueva: la desechas, o le das muchas vueltas hasta lograr encontrarle una perspectiva y un desarrollo distintos. No sé si merece la pena lo de darle vueltas y vueltas.

Y si la copia de la otra obra son muchos momentos y momentos importantes, puedes plantearte buscar alternativas para contar esos momentos de otra forma, y que no remitan al original.

4) Pura casualidad. Le pasó a Amenábar con Los otros y El sexto sentido. De nuevo, a los poco creativos les cuesta creer esto y piensan en plagios, pero no es nada raro tener ideas similares para historias parecidas. Cuando se estrenó Los otros, yo estaba convencido de que Amenábar había copiado a Shyamalan; años más tarde, cuando me puse a escribir, me di cuenta de que a Amenábar le había pasado esto.

Yo estaba creando en mi mente una maravillosa fantasía juvenil, y una escritora, Ana González Duque, cuando se la comenté me dijo que eso era Los últimos años de la magia, de José Antonio Fideu, que encima había ganado el Premio Minotauro. No tenía ni idea de que existiera esa novela. Me la compré, y sí, la premisa era exactamente la misma, aunque el desarrollo no tenía nada que ver, así que es posible que la acabe escribiendo.

Si te pasa esto, la solución es igual que en el anterior punto. Si son pocos momentos, sigue adelante; si el desarrollo va a remitir automáticamente a la otra novela, tal vez tengas que cambiar de proyecto, a menos que te compense darle muchas vueltas para encontrar una perspectiva distinta.

 


¿Quieres aprender a escribir novelas? Apúntate a mi lista de correo y llévate las primeras lecciones del curso de escritura online gratis y los e-books Los diez pilares fundamentales de la escritura de ficción y La diana del escritor.

Atrévete a ser escritor, el curso online

2 comentarios
  1. Stefany
    Stefany Dice:

    Hola!
    Gracias por decírmelo, ni siquiera había pensado en nada de lo que comentaste en el artículo, solo sabía que no se puede ser completamente original.

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.