¿Desaparecerán los libros en papel y las librerías?

Sección VIDA DE ESCRITOR

Librería¿Tienen las librerías y los libros en papel los días contados?
A pesar de que internet y los medios de comunicación están llenos de gente que quiere sentar cátedra con sus opiniones, como si así pudiera influir en el curso de la historia, la respuesta lógica es que nadie lo sabe, que hay que ver tendencias y esperar a ver qué sucede en el futuro.
Pero mi apuesta es el libro en papel no va a desaparecer en mucho tiempo, vamos, que nosotros no veremos su desaparición, y que convivirá con el libro digital. No creo ni siquiera que llegue a ser un producto de nicho, solo para bibliófilos, como son ahora los vinilos para los melómanos.
Y las librerías, posiblemente queden menos, pero no creo que lleguen a desaparecer.
Mis razones, aquí abajo.

E-BOOK O PAPEL

Para empezar, en cuanto a negocio, aunque crece muy lentamente, en España no acaba de cuajar el libro digital, y la piratería sigue estando en la estratosfera; mientras que en Estados Unidos y Reino Unido, que son los mercados donde más se había introducido, está en retroceso, aunque parece que sí funciona con los libros autopublicados. (Yo he de reconocer, que de mis libros autopublicados vendo más digitales que en papel).
Libro y libro digital
Pero jamás el libro digital ha superado al físico en ningún país, el papel ha sido el rey siempre.
Y lo que está claro es que el libro digital no ha barrido en pocos años al papel, como pregonaban algunos.
Hace poco pregunté a mis alumnos, y en un grupo de Facebook, si preferían los libros en papel o digitales. Hubo de todo, y la edad no influía en las preferencias: los que renegaban del papel porque una novela muy extensa pesaba, o todo lo que ocupaban, y las mudanzas eran una locura; hasta los que no querían saber nada del digital, por el tacto del papel, lo bonitos que quedaban en las estanterías y el agotamiento digital. Y los que compaginaban ambos formatos.
En mi caso, la inmensa mayoría que leo es en papel, es mi formato favorito (no me parece tan monótono, retengo más la información, leo más pausado, y no es una maldita pantalla), pero también tiro de digital, sobre todo para autores que no conozco y para documentarme.
Ya no sé qué hacer con tanto libro en papel, he regalado más de 200 libros, y el digital no ocupa espacio y es más barato. Si no me gusta una novela, me duele menos que se quede archivada en mi Kindle que regalarla cuando está nueva.
Pero cuando llegan las épocas de regalos, sigo pidiéndome libros. Me encantan.

EXPERIENCIAS DISTINTAS

La cuestión es que son dos experiencias distintas; no es exactamente lo mismo leer en papel que en digital, del mismo modo que no es lo mismo verse una película en el cine que en casa. Hay gente que prefiere el papel, gente que prefiere el digital, y gente a la que le da igual.
Echando la vista atrás, vemos que experiencias que no son exactamente iguales, permanecen aunque aparezca un rival. Puede que haya menos demanda, pero sigue existiendo.
Sala de cineEl cine no acabó con el teatro; la televisión no acabó con la radio o el cine; los videoclubs no acabaron con las salas de cine. La piratería no acabó con los cines.
La literatura sobrevivió a todas esas nuevas formas de entretenimiento. No es lo mismo verse una película o una serie, que sumergirse en una novela.
Sin embargo, si la experiencia es muy similar, una de ellas desaparece. La piratería barrió a los CDs y los DVDs, a las tiendas de discos y videoclubs, porque fundamentalmente ofrecían lo mismo (y encima no había que salir de casa y lo tenías gratis —que los creadores no cobraran por su trabajo te la traía floja—).
Vayamos a las librerías. Yo creo que no van a desaparecer. Tal vez haya menos, pero si han aguantado la crisis, los años más duros de la piratería, y la presión de Amazon, van a seguir. No les ha pasado lo que a los videoclubs o tiendas de discos, que fue fulminante. Además, Amazon está abriendo librarías físicas en Estados Unidos, lo cual es muy significativo.
No es exactamente lo mismo comprar en Amazon, u otras librerías digitales, que sueles ir a tiro hecho, que andar ojeando y hojeando libros en una librería, a ver cuál te tienta. Sé que hay gente que va a una librería, y con el móvil comprueba si en Amazon lo tienen más barato… pero eso es otra historia.
Esas son mis predicciones. Solo el tiempo me dará la razón o no.

SIN OLVIDARSE DEL MUNDO REAL

El mes pasado leí en El País un interesante artículo sobre cómo se fragua un éxito literario. No habla de las nuevas tecnologías (internet y redes sociales), pero sí cómo funciona el boca a boca, y cómo provocas tú (o el editor) ese boca a boca, para que el libro sea un éxito.Vivimos en la era digital, pero no hay que olvidar que afortunadamente sigue existiendo el mundo real. Lo que quiero decir es que lo que cuentan en ese artículo sigue funcionando en la actualidad; siguen existiendo las librerías y los libros en papel, y los medios de comunicación tradicionales, y no hay que desdeñarlos.

Redes sociales
¿La panacea?

Por experiencia, cuando hablo de la promoción de mi curso de escritura a gente que jamás ha promocionado nada, invariablemente asume que me centro en exclusiva en internet; que utilizo mi blog y redes sociales.

Lo cierto es que además de esos canales, pego 100 carteles por la ciudad, acudo a una rueda de prensa para que mi curso aparezca en los medios de comunicación, la Fundación Santander Creativa me mete en la Agenda Aúna (donde aparecen todas las actividades culturales de la ciudad), y pido ayuda a mis antiguos alumnos para que hablen de mis clases a sus amigos.

Todos los años tengo alumnos que han visto el cartel pegado en algún sitio, otros que han leído una noticia en el periódico, y otros que lo han descubierto por Google, que normalmente les ha llevado a la Agenda Aúna. Y alguno que viene recomendado por un amigo que hizo el curso. Si solo recurriera a internet, mis cursos no se llenarían. Y si no apareciera en la Agenda Aúna de la Fundación Santander Creativa, posiblemente los tendría que cancelar.

Las redes sociales no me suelen funcionar muy bien. Jamás he tenido a alguien que lo viera en Twitter (no me extraña, porque en Twitter pestañeas, y ya se ha pasado), y en Facebook, alguna vez alguien que un amigo le haya pasado un enlace, pero muy pocos.

Por lo que no hay que olvidarse de lo que cuenta el artículo de El País.

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