Encuentro con Abel Amutxategi

Abel Amutxategi, autor de humor fantástico y literatura infantil

Abel Amutxategi es un autor de humor fantástico para adultos, en la línea de Terry Pratchett y Christopher Moore, y novelas y cuentos infantiles. Coincidimos en el Festival Celsius 232, y como éramos vecinos, él de Bilbao y yo de Santander, le invité a que se pasara por mi curso de escritura creativa para dar una charla. Y aceptó.

Así que el pasado 19 de noviembre nos visitó para hablarnos de humor, de editoriales, de prejuicios, de cómo encontrar a tu público y de sus libros.

Como leo medios de comunicación y sigo redes sociales, y ahí está claro que a los escritores nos sale el dinero por las orejas (en sueños), empecé con la pregunta más importante de todas: “¿Tú dónde guardas los millones que ganas con los libros?”.

“Intento quemarlos rápido para que mis hijos tengan que trabajárselo cuando llegue la hora. No vaya a ser que se tiren a la bartola y digan ‘No, yo ya con lo de mi padre…’”.

Amutxategi tiene una página llena de recursos para escritores, www.comoescribirunlibro.com, y le puedes seguir en Facebook, Twitter e Instagram.

Prejuicios

Cualquier escritor que no escriba ficción literaria o realista va a encontrarse con el desprecio de la intelectualidad sin que esta se lea una línea de lo que escribas, y sin pararse a pensar qué escribían autores que admiran. “Cuando comentamos que hacemos fantástica, o por lo menos a mí me sucede, vemos cejas que se empiezan a levantar, gente que se marcha, que dice, ‘vaya, fantástica, pues nada, pensaba que era escritor…, y luego resulta que hace esto’.

»Pero yo considero que todos los escritores usamos la fantasía para codificar la realidad de uno u otro modo. Ahí están Cortázar y Borges, por ejemplo, que hacían fantástica y, como entraron en el canon, ya parece que hacían otra cosa.

“La mayoría de la gente diferencia entre literatura realista o fantástica, pero yo no creo en esa división porque, ya con la simple elección de lo que cuentas y lo que ocultas a tus lectores, estás creando un mundo que no es real. Ofreces al lector una visión parcial del mundo a través de la que te posicionas con respecto a los temas que tratas en tu novela”.

En el caso de Amutxategi, el prejuicio no solo se da con lo fantástico, sino también con el humor: “Estamos en un país que ha influido en toda la literatura anglosajona a través de Cervantes, y en no pocas literaturas europeas a través de Quevedo y amigos. Es como si nuestro humor se valorara más fuera que en nuestra propia casa”.

Abel Amutxategi, autor de humor fantástico y literatura infantil

 

Escribe lo que te gusta

Amutxategi escribe humor fantástico sarcástico muy negro y literatura juvenil, dos géneros en apariencia opuestos, pero a los que les une lo fantástico, ya que le interesa codificar lo que pasa en nuestro mundo a través de la fantasía.

Algo que provoca mucha confusión y frustración a la gente que comienza a escribir es precisamente lo que se supone que es “literatura de calidad”; el truco es reconocer qué es lo que realmente te gusta escribir, sin importar lo que piensen otros. “Desde que empiezas hasta que ya sabes un poco qué te gustaría hacer… por lo menos yo fui pegando bandazos. Empiezas con una serie de ideas en la cabeza, luego ves que las cosas no eran como tú pensabas, y bueno, hay un punto en el que algo hace clic y todo empieza a funcionar”.

Otro error es pensar solo en consideraciones comerciales. Primero tienes que descubrir qué te gusta escribir, y luego ver cómo hacer que eso llegue a tu público. “El consejo básico es que escribas lo que te apetecería leer. Pero, entre todo lo que a ti te apetecería leer, no está de más plantearte qué proyecto crees que podrías colocar mejor en el mercado. Qué es lo que mejor podría venderse de entre todos los proyectos que te interesaría escribir.

»Lo que no puedes hacer, y es lo que hace mucha gente y en lo que fallan, es ir a rebufo del mercado. Decir ‘como ha vendido muchísimo Crepúsculo, voy a hacer yo mi novela de vampiros teenagers…’. Pues claro, para cuando has acabado, lo que se lleva ya no es el vampiro adolescente sino el hombre lobo geriátrico. Entonces no. Debes embarcarte en un proyecto que te vaya a satisfacer a ti por el mero hecho de acabarlo y colocarlo, aunque sea en una editorial pequeña.

»El primer objetivo es acabar el proyecto y que te quedes tú contento con él. El resto al principio es secundario.

Según Amutxategi, en la actualidad tenemos dos formas de llegar a nuestro público. Si eres famoso, no vas a tener problemas para trabajar con editoriales, y estas tirarán muchísimos ejemplares para llamar la atención en las librerías de la gente que no lee, quien empleará la lógica de “si hay una torre de ejemplares aquí, significa que es bueno; me lo compro”.

Y la otra, que utilizaremos el 99 % de los mortales, es crearte un público en internet a través de tu blog y redes sociales, e ir ampliándolo.

Amutxategi intentó vender su novela para adultos Su muerte, gracias a editoriales y agencias, y aunque tenía calidad profesional, se la rechazaron por poca salida comercial.

[En España] están más interesados en el humor fantástico los lectores, que los editores. Vas a firmar a ferias generalistas y te encuentras con lectores que te dicen, ‘¡Qué bien, un autor español que hace esto! Que ya estamos hartos de leer a Christopher Moore y Terry Pratchett, por mucho que nos encanten’”.

Ni corto ni perezoso, montó una campaña de crowdfunding en Libros.com para financiarse la publicación, y la sacó adelante.

Para sus otras novelas, ha trabajado con la editorial tradicional Ediciones el Transbordador.Portada de Su muerte, gracias, de Abel Amutxategi

Literatura infantil

En su novela infantil La increíble historia de Mara y el sol que cayó del cielo, la niña del título acaba de tener un hermanito, y se enfada con su familia porque ya no le hacen caso; cuando le prometen que seguirán siendo una familia siempre que aparezca el sol, ella desea que no aparezca. Como no podía ser de otra forma, al día siguiente, el sol y su familia han desaparecido.

La fantasía te da herramientas para conseguir cosas que de otra manera te costaría más conseguir. En el libro de Mara, yo uso la fantasía para tratar temas complejos de una forma que puedan asimilar los más jóvenes. La historia habla de la amistad, de la familia, y también de cómo gestionar tu miedo”.

A Mara no le queda más remedio que salir en busca del sol para recuperar a su familia. “Ahí aprenderá en qué lugares puede o no puede uno encontrar su hogar. Si solamente podemos contar con el que tenemos en casa o si es posible crear un hogar fuera del hogar, por así decirlo. Aunque el aprendizaje más importante para Mara será el de aprender a manejar su propio miedo”.

“La fantasía te puede dar la clave para explicar las cosas a los niños en un contexto que ellos entiendan mejor, pero este libro tiene también una cierta pátina de oscuridad que lo hace atractivo también para el público adulto. Yo sigo leyendo libros infantiles y juveniles, e intento que la fantasía haga de puente entre ambos públicos”.

Amutxategi también escribe cuentos cortos infantiles para que los niños los escuchen mientras se lavan los dientes. Cada jueves añade uno nuevo, y los puedes encontrar en su página web.

La increíble historia de Mara y el sol que cayó del cielo, de Abel Amutxategi

Construir humor

Cuando escribe humor para adultos, hay gente que le dice que lo único que hace es enlazar una tontería con otra; no se dan cuenta de que una novela humorística está tan construida como cualquier otra novela.

“Lo primero que haces es plantearte qué historia vas a contar. Su premisa inicial ya debe invitar al humor, pero digamos que partes de la faceta más seria de la novela y sobre ella vas tendiendo diferentes capas de humor. Está claro que el tema o la trama los vas a trabajar igual que si se tratara de una novela dramática o histórica. Pero con esas diferentes capas de humor vas a tratar de satisfacer a los diferentes tipos de lectores. Desde el gag más visual de la risa fácil, del que no hay que abusar, hasta alguna que otra joyita que sabes que entenderá poca gente, pero que será muy satisfactoria para aquel que la pille.

»Es como cuando ves una película infantil, que hay una capa para los padres que van acompañando a los críos, otra para el hijo mayor, y otra última para el más pequeño, que sería esa en la que hay golpes, porrazos y con la que todos se ríen. Dentro de una misma trama, tienes diferentes capas de contenido.

Con el humor, Amutxategi puede vislumbrar la realidad con una lupa, lo que le permite marcar cosas incongruentes de la realidad, y hacer que te rías y te plantees cómo es el mundo.

En su novela Su muerte, gracias, la Muerte está jubilada, pero tras dejar su trabajo a un grupo de góticos patosos, tiene que volver. El protagonista, Samuel, es un vendedor de suicidios fracasado que tiene que encontrar su primer cliente.

“Partimos de alguien que tiene problemas en su trabajo porque tiene conflictos morales. En su caso, no quiere ser el responsable de la muerte de nadie. Si te paras a pensarlo, una vez que obvias que en la novela está todo muy exagerado y que es todo bastante grotesco, tú en tu trabajo también puedes tener problemas a nada que tengas algo de conciencia.

»Una persona que trabaja en banca, por ejemplo, tiene que vender a sus clientes lo que le ordenan desde arriba y no lo que cree que les vendría mejor. El humor te ayuda a arrojar luz sobre algunas cosas que suceden y sobre las que realmente no piensas en el día a día.

Abel Amutxategi, autor de humor fantástico

Novelas cortas

Dentro del humor fantástico para adultos, Amutxategi también ha publicado las novelas cortas Jo, jo, jo y La tienda del señor Li.

En Jo, jo, jo, una madre y su hijo están encerrados en una cabaña tras un apocalipsis zombi, y al niño le da por escribir una carta a Papá Noel. “Como la gente está mayormente muerta, Papá Noel ya no recibe cartas. Está fatal. Está alcoholizado en su Polo Norte y no sabe qué hacer con su vida, hasta que recibe esa carta y tiene que entrar en acción”.

“La portada la hizo mi hija y luego le pusimos la sangre encima, a traición. Eso ya no se lo pedimos a ella por miedo a que me quitaran la custodia los Servicios Sociales.

»Hacía falta un dibujo infantil, la editora iba a llamar a alguien, y me dije ‘No, no. Si aquí tenemos al ilustrador chino en casa, que encima por un bocadillo de nocilla te lo hace’. El problema es que el ilustrador tampoco aceptaba injerencias externas. Le decía yo, ‘Pues es que claro, queremos que hagas…’. Y me miraba como las vacas al tren. ‘Lo que usted quiera, correcto,’ le decía yo. ‘A sus pies’. Por suerte lo mandamos y sí que encajaba con la idea de la editorial.

Jo, jo, jo, Abel Amutxategi

Mientras escribía esa novela corta, Amutxategi escribió también un cuento para la antología El viento soñador y otros relatos. Partiendo de la misma idea, escribió una historia completamente distinta, “Rosa de Navidad”.

“Trata de una pareja que también vive encerrada. En este caso no hay un apocalipsis zombi pero es una cosa parecida: una pandemia protagonizada por unos vampiros un tanto sanguinarios. El relato habla de cómo esos dos personajes tienen que volver a aprender a vivir juntos en esa situación límite. De cómo cambia su relación. Es algo más intimista, pero realmente nació de ese mismo embrión de dos personas encerradas en una situación límite de la que no pueden escapar.

»¿Cómo acabas con dos productos tan diferentes? Uno es humor, el otro un drama intimista. Simplemente eligiendo qué vas a contar y qué no, y cómo vas a contarlo. Lo que estoy contando en Jo, jo, jo sobraría en ‘Rosa de Navidad’, y viceversa. Al final, tú vas a poder hacer único un conflicto ya trillado en muchas películas o novelas, a través de cómo lo cuentes.

»Es algo bonito, porque puedes ir haciendo luz sobre otras zonas que igual han quedado más ocultas en otras historias tuyas. Y así puedes ofrecer distintas versiones de una misma realidad para que la gente piense un poco en ello.

Y La tienda del señor Li se desarrolla en un mundo distópico donde se ha prohibido la literatura, y un grupo de gente se chuta citas literarias. Sobre todo, es un homenaje a la palabra escrita. Una historia que habla de cómo la palabra correcta puede cambiarnos la vida, y de cómo la palabra equivocada también puede hacerlo.

La tienda del señor Li, de Abel Amutxategi

Leer como escritor

¿Cómo se forma un escritor? Abel Amutxategi lo tiene claro. “Cuando empecé a escribir sí que hice cursos y tal… Carlos, tápate los oídos. Pero más allá de los cursos, lo que realmente es importante es que leáis como escritores. Siempre se dice que es importante leer mucho y escribir mucho, pero sólo lo es con una condición: que se lea fijándose en por qué funciona o por qué falla lo que estás leyendo. Y que hagas eso mismo con tus propios textos, claro”.

El objetivo final es lograr volvernos magos y llevar a los lectores por donde nos interese. “[Los escritores] somos un poco como el mago de Oz, esa persona que está escondida tras la cortina. [El lector] debería ir por donde tú quieras, pero tendría que ir él solo, sin que tengas que empujarle. Dándole pistas y estímulos que lo hagan llegar adonde tú querías que llegase”.

“Lo que hace que leas un libro más de una vez no es tanto lo que te cuenta, sino cómo te lo está contando. Es el disfrute de ir acompañando al autor a lo largo de esa narración. Y en cada nueva relectura caes en más pistas que te ha ido dando el autor y en las que no habías caído antes. Empiezas a leer las escenas iniciales a la luz de lo que sucederá luego, y dices ‘todo esto ya estaba pensado para que yo piense tal o cuál cosa’.

»Pienso que lo más importante es el cómo, porque el qué ya está contado casi todo. Puedes introducir cambios, pero lo más seguro es que no hagas más que mezclar historias que ya existen. Igual en vez de dos has mezclado seis y consigues que parezca un poco original, pero bueno, ya estará contado. Donde dejarás tu sello será en la forma en la que cuentes esa historia. Como decía antes, eligiendo qué vas a contar y qué no, puedes dar con historias muy diferentes. O incluso contrarias.

Abel Amutxategi, humor fantástico

Método de trabajo

Amutxategi planifica toda la trama antes de escribir. Parte de una idea y se plantea qué sucede, cuándo, a quién, por qué y qué cambios va a provocar, y durante esta fase creativa va con un taco de tarjetas a todas partes porque no sabe cuándo le vendrá una buena idea.

Y luego se pone a escribir. “Cuando empiezo a plasmar en papel lo que tengo planificado, ahí ya sí que trato de seguir una rutina. Intento trabajar cada día un tiempo mínimo; si puede ser más, más. Hacer de la escritura un hábito. Lo interesante no es tanto sacar el trabajo adelante el día en el que te sientes inspirado, aunque no me guste esa palabra, sino hacerlo también cuando no lo estás”.

El estilo y los temas es lo último que trabaja. “Todo lo referente a la red de símbolos, por ejemplo, no decido cómo voy a plantearlo hasta que no tengo una primera versión terminada, por horrenda que sea. El estilo lo trabajo cuando ya sé qué historia voy a contar y cómo voy a hacerlo, porque a esas alturas de la escritura ya sé que la historia se puede contar y funciona tal y como la tengo planteada”.

Una cuestión que todo aspirante a escritor debe hacerse alguna vez es si quiere escribir como hobby o tener una carrera literaria. Si es lo último, debe pensar en sus lectores. Amutxategi lo tiene claro: los lectores te fuerzan a crecer como escritor.

“Al final es interesante saber que tu trabajo va a llegar a algún público. Aunque sólo sean cien lectores, vaya. No hace falta que te publique Planeta pero, para seguir escribiendo, sí creo necesario tener lectores. Lo que tengo claro es que, si no fuera a leerme nadie, yo no corregiría mis historias de este modo. Las seguiría planificando, porque eso me encanta, pero no pasaría por la  pelea continua del proceso de corrección. Escribiría mis historias de un modo más informal, un poco como diversión”.

Abel Amutxategi en el curso de escritura creativa de Carlos del Río, Santander

 

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