Ana García de Polavieja, correctora

Entrevista a Ana García de Polavieja, correctora de la Editorial Valdemar

¿Qué hace exactamente un corrector de editorial? ¿Cómo puede ayudar a quien se quiera autopublicar?

Para saberlo he entrevistado a Ana García de Polavieja, correctora de Valdemar desde 2005, una editorial que destaca por lo mucho que cuida sus ediciones.

Ana, además, ofrece servicios para autores que quieren autopublicarse, y ella misma escribe bajo el pseudónimo de Nina Pola.

De todo esto, y de cómo te puedes formar como corrector, hemos hablado en esta entrevista.

Podéis seguir a Ana García de Polavieja en Facebook, Twitter, Instagram y LinkedIn, y visitar su página web, www.anagarciadepolavieja.com, donde tenéis todos los servicios que ofrece.

Entrevista a Ana García de Polavieja

Para Valdemar has corregido las traducciones de gigantes como Stephen King, Clive Barker, H. G. Wells, Lovecraft, Poe, Bram Stoker o Emily Brontë. ¿En qué consiste exactamente tu trabajo?

Mi trabajo consiste en corregir cualquier error de ortografía, tipografía, errores gramaticales, sintaxis o las típicas erratas de teclado. También sugiero correcciones de estilo que la editorial consulta con los traductores. A veces tengo el original en inglés por si hay algo que no entiendo en la traducción, pero solo en algunos casos. Afortunadamente los traductores de Valdemar son gigantes de la traducción.

Libros corregidos por Ana García de Polavieja

Libros corregidos por Ana García de Polavieja

Cuando eres la correctora de la editorial para autores españoles como David Jasso, José María Latorre, Pilar Pedraza o Emilio Bueso, ¿qué corriges exactamente?

La corrección es igual que en una traducción. Lo más importante es que no haya faltas de ortografía, discordancias verbales, errores de diálogo, errores gramaticales. En cuanto al estilo, se puede hacer alguna sugerencia, pero siempre se consulta con el autor.

En general, tanto en las traducciones como en las obras de autor de Valdemar, la corrección de estilo es mínima comparada con la que hago a los autores independientes, ya que tanto los traductores como los escritores de la editorial tienen un altísimo grado de profesionalización y es raro encontrar problemas con el estilo.

Tenemos que reivindicar la literatura de género de los escritores españoles. Tanto los que has mencionado como Jesús Cañadas y Guillem López.

En el caso de Valdemar, ¿corriges en papel o en ordenador?

Valdemar siempre me envía las galeradas en papel. Además envía la galerada ya maquetada, de manera que también se corrigen los errores de maqueta (corrección de pruebas).

En mi opinión, la lectura en papel cansa mucho menos la vista y no está condicionada a un espacio concreto para trabajar (el del ordenador), sino que puedes moverte con mucha más libertad.

Las erratas las señalo con símbolos en la galerada, la envío a Valdemar y ellos pasan las erratas al documento final.

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Ana García de Polavieja corrigiendo

¿Ofreces servicios para autores que se quieren autopublicar? ¿Cómo los puedes ayudar a mejorar sus obras?

Sí, me gusta mucho trabajar con autores independientes. El nivel de intervención suele ser mucho más alto tanto en corrección ortotipográfica como en corrección de estilo y, en ese sentido, es más difícil y lleva más tiempo. Pero la relación con el autor es directa y mucho más cercana.

Por alguna razón que no termino de entender, se suele crear una simbiosis muy especial tanto con los libros como con los autores, hasta el punto de sentir un gran vacío cuando termino el trabajo. Es como si me costara desprenderme de la obra. No saber qué va a pasar con los personajes me produce mucha tristeza. No me ocurre con todas las obras. Eso sería un tormento. Pero algunas las tengo incrustadas y no sé cómo deshacerme de esa sensación, que es similar a lo que sientes cuando amas a una persona pero está lejos de ti. Espero que esas obras tengan algún día el lugar que se merecen.

En el caso de los autores independientes, que en su mayoría necesitan un alto grado de intervención, la primera corrección la hago en el ordenador. La segunda, que está más limpia, la imprimo y la leo en papel. En este caso, yo misma paso las correcciones al documento word con el control de cambios, de manera que el autor o la autora pueden aceptar o rechazar cada corrección. Ellos ven todos los cambios que se han realizado.

Los ayudo dejando su obra limpia de errores de cualquier tipo y puliendo su estilo de manera que fluya sin problemas para el futuro lector. Hay un falso mito alrededor de la corrección de estilo, como si implicara que desaparece el estilo del autor y los correctores fuéramos unos invasores. No es así. Nuestra corrección de estilo solo busca pulir el estilo del autor en busca de una mayor fluidez en la relación obra/lector.

No solo recurren a nosotros los autores y autoras autopublicados, también los hay que quieren presentar su obra a concursos o editoriales. Saben que tienen muchas más posibilidades de ser leídos si sus obras están corregidas. Tanto en los concursos como en las editoriales tradicionales, a la tercera hoja mal escrita, dan por terminada la lectura.

En mi web especifico con mayor amplitud mis servicios: www.anagarciadepolavieja.com.

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Otros libros corregidos por Ana García de Polavieja

Correctora y escritora

Escribes tus propios cuentos, ¿qué diferencias ves entre crear tus obras y corregir las de otros?

No tiene nada que ver. Son mundos distintos. Como correctora, me atengo a unas normas que dicta la RAE. Es un trabajo que requiere mucha concentración y silencio. Ni siquiera tolero la música instrumental para corregir.

Para escribir soy libre. No hay normas. No hay nada. Solo la hoja en blanco y yo. Es una necesidad que me ayuda a liberarme, igual que cuando toco el piano o edito mis fotografías. No me impongo una disciplina que sí tengo cuando corrijo. En mis relatos me descubro, me boicoteo, me odio, me amo… Escucho música a todo volumen y me guío por ella para fabricar el tempo de cada cuento.

En mi trabajo el amor es hacia algunos personajes o incluso libros completos. Esa tristeza de la que te hablaba por no poder seguir la vida de los personajes no existe en mis relatos porque yo defino el principio y el fin. En mis relatos solo gobierno yo. En la corrección soy una ayuda, pero las obras las gobiernan sus autores.

Aunque siempre es recomendable tener una disciplina como autor, no es mi caso tras muchos años de estudio. Para mí el arte es caos. Aunque probablemente el caos sea yo cuando intento crear algo tocando el piano, haciendo fotos o escribiendo. Pero previamente ha habido un trabajo muy disciplinado. Solo así sacas la carrera de piano y solo así diferencias entre la falta de inspiración y la dejadez. Si un día no estás inspirado, escribe. Ponte una meta de X número de palabras. La disciplina siempre tiene su recompensa. Cuando controlas el piano o el lenguaje gracias a la disciplina, entonces puedes ser caos.

Creo que como autora uso un apodo porque mi actitud como tal es radicalmente diferente a mi actitud como correctora. Ana García de Polavieja Embid es la correctora y es orden y disciplina. Nina Pola es la artista que, tras un largo aprendizaje que sí ha requerido muchos años de disciplina, es caos.

En la actualidad, tras publicar el cuento infantil Odri. El mundo en sus palabras, estoy escribiendo una antología de cuentos cuyo denominador común es el ansia en su máxima expresión: el terror.

¿Cómo llegaste a ser correctora? Si alguien quiere serlo, ¿se puede formar de alguna manera? ¿Tiene que tener alguna cualidad especial?

Rafa, uno de los dueños de Valdemar, estudió la carrera de filosofía, como yo. El azar quiso que nos conociésemos en un foro de filosofía. Un día del año 2004, me comentó que estaban buscando correctora y que si quería hacer una prueba. La hice, la pasé y hasta hoy.

Si te soy completamente sincera, creo que hay una parte del corrector que nace. Todavía guardo mis cuadernos de 1º de EGB sin una sola falta de ortografía. Educarte en una familia donde los libros son esenciales, y tienes barra libre para disponer de ellos, también influye.

Una vez que Valdemar quiso contar conmigo, descubrí que hay ciertas normas muy específicas del lenguaje que no conocen la mayoría de los mortales, ni siquiera los graduados en filología no especializados en corrección (esto lo afirmo porque he corregido a filólogos). Eso lo descubres empapándote de la Nueva gramática de la lengua española de la RAE o del Manual de dudas de Manuel Seco, o el propio Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE, aunque está un poco desfasado. Para el estilo, yo recomiendo el Libro de estilo de la lengua española de la RAE.

Siempre me ha encantado estudiar, así que estudié dos másteres específicos de lingüística de dos años cada uno.

Hay otra cuestión fundamental para ser un buen corrector: la capacidad de cazar las erratas. La mente tiende a engañarnos y pasarlas por alto. Por mucho que sepas, si no tienes esa capacidad para cazarlas, no podrás ser un buen corrector. Y esto creo que tiene que ver con esa parte en la que el corrector nace, aunque por supuesto también tiene que formarse y no solo en lingüística. Estamos obligados a tener una gran cultura general. Hay muchos errores en los libros que se escriben por desconocimiento (datos científicos, médicos, musicales, fechas, nombres tanto españoles como extranjeros, etc.).

Lo que recomiendo a cualquier persona que quiera ser corrector es que analice si tiene esa cualidad de cazador de erratas. Sin ella no tienes nada que hacer. El resto es cuestión de estudiar, pero no esos cursos que te dan un titulito de corrector tras tres meses de estudio, hay que profundizar mucho más. Con una base sólida, será la experiencia la que te haga ser cada día mejor corrector.

Por desgracia, en esta profesión hay mucha gente que se forma exclusivamente con esos cursos y a mí me da mucha pena pensar en cómo quedarán los libros que corrijan. Los ves entusiasmados en LinkedIn, pero con unas faltas de ortografía en sus publicaciones que no sabes dónde esconderte. Hay que tener un alto grado de conocimiento lingüístico para que esos cursos sirvan de algo. Afortunadamente también hay gente con ese conocimiento que remata con estos cursos que sirven como guía. Pero por sí mismos no sirven para ser corrector.

Leer, leer y leer mucho. Estudiar, amar tu profesión, formarte y respetar los libros por encima de todo. Estos son los ejes que formarán un buen corrector.


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