Entrevista a Cristina Ogando, escritora de ciencia ficción

Entrevista a Cristina Ogando

Cristina Ogando es una escritora de fantasía, ciencia ficción y terror que conocí en el pasado Celsius 232. Tras aparecer en varias antologías, Cristina dio el salto a una historia más larga con la trepidante novelette de ciencia ficción Munajil, publicada por Literup, sobre una asesina a sueldo que busca vengar la muerte de su amada.

En esta entrevista hablamos de su carrera literaria, de cómo representar a las minorías en las historias y que quede bien, de cómo plasmar el dolor en el papel o cómo coreografiar escenas de acción.

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Entrevista a Cristina Ogando

 ¿Por qué te hiciste escritora? ¿Fue algo consciente?

¿Consciente? No estoy del todo segura. Creo que simplemente un día… surgió. Siempre he tenido muchas voces en la cabeza, lo sé, suena fatal, pero un día solo se me ocurrió plasmarlas en el papel y fue bastante reparador. Ver escritas las historias que me habría gustado leer se sentía increíblemente bien por lo que seguí adelante. 

 

¿Por qué escribes fantasía, ciencia ficción y terror? ¿Elegiste esos géneros de forma deliberada?

Supongo que fue un reflejo de las lecturas que consumo. A la hora de escoger un libro siempre me voy a esos géneros, también porque son los que creo que me dan más libertad a la hora de crear.

Aun así, para haber llegado a preferir la literatura de género he tenido que pasar por muchos antes, pues siempre he pensado que en la variedad está el gusto.

 

¿Cuáles son tus mayores influencias como escritora, tanto en literatura como en otras disciplinas?

Es difícil escoger una. Considero que una escritora tiene que ser interdisciplinar y beber de todo aquello que le rodea para poder escribir. Arte, series, música, videojuegos, libros… todo influye cuando construyes tus propias historias y, al menos a nivel personal, me costaría elegir una influencia en concreto de cada categoría.

Porque sí que es verdad que soy consciente de que los juegos de The Legend of Zelda me marcaron, o que puedo leerme Fullmetal Alchemist una y otra vez sin cansarme, igual que podría llorar veinte veces con las historias de William Joyce. Sin embargo, estamos consumiendo y viendo influencias cada día y los gustos cambian. Y me gusta pensar en mí más como una esponja que absorbe lo nuevo que va llegando y lo transforma, que quedarme solo con unas influencias fijas.

 

Relatos de Cristina Ogando

Antologías donde ha aparecido Cristina Ogando

 

¿Cuáles son tus escritores favoritos?

Neil Gaiman es mi escritor favorito de forma indiscutible. Su forma de escribir, crear y siempre lograr sorprenderme le han hecho ganarse ese puesto a fuego. Le sigue muy de cerca Rosa Montero, o más concretamente su saga de Bruna Husky. Si no la has leído, por favor échale el guante porque es maravillosa.

William Joyce o Rick Riordan son otros grandes en mi lista, de hecho los mundos que han creado y las sagas y toda la mitología alrededor de sus historias me fascina y son un gran ejemplo a seguir. Luego ya a nivel de escritura me fascina lo evocadoras y poéticas que pueden llegar a ser Naomi Novik, Roshani Chokshi y Susanna Clarke. Tienen tremendo poder de hacer sencillos conceptos y mundos muy complejos sin que te cuestiones nada. Solo les dejas que te cojan de la mano y que te guíen

Finalmente, Sanderson. Más que nada, por mi forma de trabajar, me encuentro muy identificada con él y es agradable leer sus obras y ver cómo utiliza ciertos recursos. Es una gran fuente de aprendizaje.

 

¿Cómo es tu proceso de escritura? ¿Eres escritora de brújula o de mapa? ¿Cómo sacas tiempo en tu día a día para escribir?

Soy muy mapa. A veces de forma exasperante y frustrante para conmigo misma.

Tardo muchísimo en planificar, de hecho es lo que más disfruto de todo el proceso. Me paso mucho tiempo rellenando huecos, creando todos los aspectos posibles del mundo, enlazando tramas… así es que termino con muchas ideas preparadas o esbozadas, pero poco escrito.

De hecho, no escribo a diario. He intentado durante años seguir lo que llaman rutina de escritura, y oficialmente, no es algo para mí. Sí que arranco ratos para planificación y, lo bueno de enfrentarse al papel con la historia ya tan interiorizada, es que el proceso de escritura es mucho más sencillo y en ocasiones rápido.

Pero por supuesto, este método no es invariable, porque hay mucha separación entre una historia y otra y comenzar contra la página en blanco es terrible porque parece que se te ha olvidado escribir.

 

¿Qué diferencias ves a la hora de escribir relatos y una novelette?

En mi caso, escribir un relato es prácticamente un proceso de brújula y una novelette requiere bastante planificación. Lo sé, irónico.

Un relato muchas veces lo planteo como una única escena. Pocos personajes, bastante diálogo y un final que no dé pie a error de que debería existir mundo más allá de esas pocas páginas.

Sin embargo, una novelette es algo más… complejo. Porque te da pie a explayarte, a contar mucho más y a desarrollar una narración y un mundo que requieran bastante más profundidad.

Y en ambos casos, me parecen extensiones dificilísimas de ejecutar bien. Porque las escritoras tendemos a querer contar mucho, pero en estos casos no hay espacio. La economía del lenguaje y saber usar muy bien las palabras para contar muchísimo con lo mínimo me parece de las habilidades más complicadas de conseguir en esta profesión. Por eso, aunque sean diferentes en cuanto a qué puedes llegar a contar, novelette y relato me parecen de las cosas más complicadas de escribir.

 

Me gusta muchísimo en Munajil cómo muestras el dolor que siente la protagonista por la muerte de su mujer, que es algo fundamental para que funcione la historia. ¿Cómo creas emociones en el papel?

Intentando ser lo más real posible. Suelo decir que soy bastante mala escritora porque soy incapaz de separar el personaje de mí.

Suelo decir que Munajil es un reflejo de un dolor, un duelo y una frustración que llegué a sentir en la época en la que lo escribí. Meterme en la piel del personaje y soltar en el papel de la forma más real y humana que puedo sobre cómo me siento… creo que es lo que ha conseguido que esas emociones se sientan tan reales.

Munajil, de Cristina Ogando

Me encanta el personaje de Munajil. Me parece que a veces no se entiende qué implica escribir sobre minorías, y se acaba cayendo en la corrección política desbocada, donde son unos santos inmaculados o te encasquetan mensajes nada sutiles de las injusticias que sufren, o se cae en tópicos idiotas, o directamente te meten un personaje de alguna minoría porque está de moda, aunque no pinte nada en la historia.

Gracias, la verdad es que era precisamente lo que quería evitar. Todo eso.

Vivo bajo la concepción de que cada una es su propia persona, independientemente de la minoría, raza o comunidad a la que pertenezca. Y, como humanos independientes, tenemos nuestras luces y sombras, decisiones y vida. Por supuesto pertenecer a ciertas comunidades, países o culturas traerá consigo un bagaje que definirá parte de lo que somos, pero es trabajo de cada uno decidir hasta que punto queremos que eso nos influya o nos defina.

Y era lo que quería hacer con Sahira después de todo.

 

Munajil ni es santa ni indefensa, esta es su historia y hablas de las injusticias que ha sufrido por pertenecer a una minoría sin aleccionar a nadie. ¿En qué minoría te basaste y cómo creaste el personaje para que pareciera una mujer de carne y hueso?

Es gracioso, porque en primer lugar Sahira iba a ser musulmana. Pero a parte de que me iba a meter en un berenjenal que por entonces no controlaba tanto, no me apetecía crear algo tan directamente relacionado con nuestro mundo.

Una serie de coincidencias absurdas durante una clase, me hizo darme cuenta de que había muy poco escrito sobre indígenas americanos, y de ahí surgió la idea. Sahira, o más bien la cultura de los qaalit de los que se habla en la historia, está inspirada en los indios cherokee.

Si bien la información sobre ellos es algo escasa, intenté trasladar algunas de sus particularidades y adaptarlas a la historia de Fawdaa. Cómo los colonos los apartaron a un rincón de su nuevo mundo, cómo persisten sus tradiciones a pesar de que la sociedad no deja de cambiar a su alrededor y, más importante, cómo les ve la gente. Y en medio de todo eso, está Sahira.

Pero para contestar a cómo hacer que pareciera de carne y hueso, creo que la palabra que mejor lo definiría es: contradicción. Los humanos somos increíblemente contradictorios y emocionales. Podemos parecer los seres más seguros en ciertos términos y luego sorprender con las acciones más imposibles.

Tenemos nuestras luces y sombras, nuestra forma de comprender el mundo desde una visión particular y personal. Eso es lo que intentaba demostrar con Sahira.

Estamos acostumbrados a un héroe puro o a una damisela cabezota. A que los buenos personajes se mantengan siempre dentro de la línea de puntos y que los villanos sean pura oscuridad sin que muchas veces tengan sus remordimientos o sin pensar que los empujó a ciertas cosas cuestionables.

Y que muchas veces me digan que Sahira parece tan real… creo que es de los mejores halagos que me pueden hacer.

 

Para mí, otro punto fuerte de Munajil son las escenas de acción. ¿Cómo las creaste?

¡Gracias! La verdad es que fue un trabajo bastante complejo. La acción ya estaba ahí, pero ponerle orden y hacerla más dinámica fue lo importante.

Siempre digo que para mí un antes y un después fue leer Spes unica de Raquel S. Valle, que se ha publicado también con Literup. En esa novela hay unas escenas de acción y una tensión brillantes. De las mejores que he leído en mi vida y es mi biblia a la hora de recrear escenas de lucha, persecuciones… de verdad, a mí me cambió.

Luego por supuesto también está mi forma de trabajar. Las escenas de acción creo que se llevan mejor si las tienes en tu cabeza, casi diría ¿coreografiadas? Puede. En este caso trabajo mucho con música que vaya acorde con la escena y repito muchas partes en mi cabeza antes de plasmarlas en papel. Es un proceso bastante tedioso de hacer y rehacer para que quede bien, la verdad.

 

Cristina Ogando, Munajil

 

Munajil pasó por dos correctores, el escritor David Pierre y la editora Meritxell Terrón. ¿Cómo fue el proceso de corrección y qué aprendiste de ello?

El proceso fue… vertiginoso, si soy sincera. Hicimos muchas vueltas por los capítulos para dejarlos lo más pulido posible y llegamos a idear un ritmo de trabajo con el que llegamos a hacer cuarto capítulos por día en algunos casos.

Aprendí muchísimo sobre mi forma de escribir y me he quedado con bastantes trucos para mejorar de ahora en adelante.

Lo malo es que ahora soy el cuádruple de crítica conmigo misma, porque intento que todo lo aprendido se refleje de inmediato en el manuscrito, así que ahora estoy en el proceso de redisfrutar la escritura sin morir entre la autoexigencia.

 

Mucha gente que quiere ser escritor se desanima porque cree que es imposible publicar con una editorial tradicional. ¿Cómo lo lograste tú?

Siendo muy cabezota y repitiéndome que el no ya lo tenía sin haberlo intentado.

Tendemos a ver solo la meta y el éxito, cuando realmente lo divertido es el camino. Antes de publicar, ya no mi primera novelette, si no mi primer relato, acumulé medio centenar de rechazos (que siguen aumentando con los años, porque muchas veces te siguen diciendo que no). ¿Pero sabes qué? Eso me parece fantástico.

Porque uno de mis mayores temores es quedarme atascada, no avanzar, no evolucionar o no aprender. Que me rechacen significa que al menos lo intento y que no me rindo. Que me acepten es maravilloso, pero no por ese hecho en sí. Si no porque me van a leer, voy a recibir opiniones, críticas y comentarios que me ayudarán precisamente a seguir aprendiendo.

Es todo un recorrido en el que la verdadera meta está más lejos que el One Piece me temo, porque es un camino que nunca llega a terminarse.

 

¿Cuáles son tus siguientes proyectos?

Me encanta que sea en plural, porque realmente no sé estarme con solo una cosa a la vez.

Ahora mismo estoy con un pequeño proyecto que avanza con bastante lentitud y es a cuatro manos. Se aleja en parte de mis géneros y de la literatura en sí, pero es algo que me hace mucha ilusión.

A nivel más personal, tengo varias cosas sobre la mesa, pero principalmente una romcom ambientada en un mundo de fantasía que estoy terminando de planificar con la que estoy muy contenta.

Viniendo de un bloqueo escritor bastante potente, estoy algo asustada, pero la verdad es que también me lo estoy pasando muy bien y es lo importante.

 

¿Qué consejos le darías a alguien que está empezando a escribir?

Suelo dar siempre el mismo consejo: date tiempo.

Muchas veces, y yo misma peco de ello, creemos que hay una fecha límite para todo cuando en realidad tenemos todo el tiempo del mundo.

Las escritoras debemos darnos tiempo para aprender cómo funcionamos, qué técnicas y géneros nos van mejor, qué nos apetece escribir, cómo nos gusta escribir…. Es un largo proceso de conocerse a una misma y comprender que no tenemos que seguir ciertas técnicas porque un escritor conocido las hace. Somos nuestras propias personas y, como tales, tenemos nuestras particularidades.

Por eso no hay que correr y darnos tiempo para experimentar y conocernos para alcanzar nuestro estilo. Y da igual cuánto tiempo nos lleve.

Cristina Ogando, escritora de ciencia ficción


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