Fantasía [7]

Portada de Fantasía, de Emilia Pardo BazánCUENTO

Fantasía
(España, 1891-1892, 28 páginas)
Emilia Pardo Bazán
Aunque Emilia Pardo Bazán es conocida por ser una de las introductoras del naturalismo en España gracias a “Los pazos de Ulloa” (1886-1887), la autora también escribió cuentos con elementos paranormales. “Fantasía”, que la editorial RHM Flash regala en la versión digital, es uno de ellos. Pardo Bazán lo publicó por primera vez en cuatro entregas entre noviembre de 1891 y febrero de 1892 en dos revistas distintas (“El Imparcial” y “Nuevo Teatro Crítico”), y se le podría considerar una mini-versión de la “Divina Comedia” en Nochebuena.
   En Nochebuena, de camino a misa, la autora se encuentra con el fantasma de un poeta que se suicidó años atrás. Cuando llegan a la catedral, éste la conduce por unos pasadizos que conducen al Infierno para que pueda ver cómo es en esa noche tan especial. La autora también conocerá el Purgatorio, el Limbo y el Cielo.
   “Fantasía” está bien por lo muy imaginativa que era Pardo Bazán, aunque narrativamente se queda cojo. El principio no está justificado (¿qué ha hecho Pardo Bazán para que se le aparezca un fantasma y quiera enseñarle esos mundos?), lo que provoca que el final no tenga mucha fuerza: ¿qué significa todo lo que ha visto allí, si ella no tenía ningún problema de conciencia desde el principio?, por lo que básicamente el cuento se queda como una ruta turística por el más allá (y cómo lo acaba, tal vez funcionaba hace 120 años, pero ahora no; ahora esa forma es muy decepcionante y tramposa).
   En el Infierno está muy bien cómo va recorriendo los distintos círculos, donde las almas está en paz por ser la noche que es, excepto una, y cómo la autora se detiene a contarte su historia. En el Purgatorio muestra una imagen muy distinta de la idea que tenemos (¡es una isla tropical!), y Pardo Bazán es muy creativa con las llamas que hace arder a las almas por dentro y la fuente que las calma. De esa parte se me escapa quién es Margarita, y no acabo de entender la trascendencia del árbol. Me parece que se queda en una escena muy bonita, pero sin sentido. Si fuera que esa noche Dios elegía a las almas que ascenderían al Cielo, entendería toda la expectación creada.
   El Limbo tiene mucha gracia porque está lleno de niños, que no hacen más que jugar, con algo que representa lo que hubieran sido sus vidas de no haber muerto tan jóvenes. Mientras lo lees da la sensación de que Dios evitó que sufrieran en vida, pero acaba con la confesión del conquistador frustrado que hubiera preferido vivir la vida, incluso con sus penas.
   En el Cielo la autora está agobiada de tanto azul, hasta que la ayudan a descorrer un velo y ver cómo es realmente. Cuando el poeta italiano Torcuato Tasso le cuenta qué le espera en el Cielo (siendo ella escritora, pasará la eternidad rodeada de grandes autores, de los que escuchará sus historias), yo lo leía emocionado. Si eso es el Cielo, que me hagan un hueco.
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