Génova [4]

Cartel de GénovaGenova

(Reino Unido, 2008, 94 min)
Dirección:
Michael Winterbottom
Guión:
Laurence Coriat
Michael Winterbottom
Intérpretes:
Colin Firth
Catherine Keener
Willa Holand
Perla Haney-Jardine

“Génova” es la película que le tocaba dirigir a Michael Winterbottom el año pasado. Desde que debutara en el cine en 1995, el muy prolífico cineasta británico ha realizado 16 largometrajes de géneros tan distintos como el cine de época, el western o el falso documental. Y quitando “9 Songs”, que recibió palos allá por donde pasó, todas gozan de cierto prestigio.

   En este film cuenta cómo un joven viudo y sus hijas se mudan a Italia durante una temporada para recuperarse de la muerte de su mujer. La premisa es prometedora, el reparto está muy bien y tiene buenas escenas (sobre todo la inicial y cuando la niña pequeña sigue al fantasma de su madre por Génova) pero el empeño de Winterbottom por romper con la narrativa tradicional malogra el conjunto.

Catherine Keener en Génova
Catherine Keener

Parece que el director prefería recorrer la ciudad italiana con su cámara que desarrollar los personajes y la trama. Los planos de los callejones genoveses son buenos, pero tampoco hacían falta tantos. Y los viajecitos en Vespa se los podía haber ahorrado. La película es una yuxtaposición de escenas bastante inconexas. El guión apunta varios conflictos pero no explota ninguno. Como resultado, los personajes apenas tienen entidad y no cambian a lo largo del metraje. Da la sensación que las cosas pasan un poco por casualidad y la estructura de los acontecimientos es bastante endeble.

   En un determinado momento parece que el film se va a centrar en si Colin Firth va a liarse con Catherine Keener o con su alumna. O en el trauma que tiene la niña pequeña por la muerte de su madre. O en por qué la hija adolescente tiene tantos novios. Y uno se pregunta qué demonios pintan las clases de piano, o ese hombre bajito que le presenta a Firth y que sólo aparece una vez, o qué tiene que ver que la niña se pierda siguiendo al fantasma de su madre con el precipitado cambio en los tres protagonistas al final de la película.
   La vida es aleatoria, caótica y carente de estructura. El cine, incluso el documental o el más realista, debe estar estructurado, los elementos que aparecen en la narración estar por algún motivo, y los personajes y la trama avanzar de forma coherente. Pues bien, todo esto es lo que le falta a “Génova”.
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