Patricide [5]

Portada original de Patricide, de Joyce Carol OatesNOVELA CORTA
(EE.UU., 2012, 98 páginas)
Joyce Carol OatesA Joyce Carol Oates la puedes describir con dos adjetivos que normalmente la crítica considera incompatibles: prolífica y prestigiosa; y en su caso, ambos son verdad. “Patricide” es (por poco tiempo) su última obra, y como tantos otros, Joyce se ha apuntado al libro digital y esta novela corta sólo está disponible en ese formato. En ella la autora estudia la relación de amor-odio entre una hija de mediana edad y su padre.

   Lou Marks es la decana de una universidad de Nueva York que se encarga de realizar las tareas cotidianas de su anciano padre, el prestigiosísimo escritor Roland Marks, ganador del Nobel. Lou, que ve morir a su padre tras caerse por unas escaleras en mal estado, rememora sus últimos meses de vida, en los que Roland se enamoró de una chica de 24 años; y cómo ella fue repasando su vida juntos y el miedo que le entró a que la nueva chica se casara con su padre y le quitara el puesto de albacea de su testamento…
   “Patricide” no me parece una novela acaba; me parece más una versión en la que la autora estaba buscando la historia que quería contar, escarbando en la relación de los personajes, y le falta estructurar todo para que funcione la ironía del final y no parezca que son recuerdos o intenciones (como lo de perder ser el albacea) que no van a ninguna parte.
   Al ser de Oates, la
novela corta está muy bien escrita y la autora, pasando constantemente del
presente al pasado, te dibuja perfectamente a los personajes; logrando
justificar por qué esa hija sigue atendiendo a su repugnante padre, y por qué
el padre resulta fascinante a las mujeres. Pero a esta obra le falta
estructura: da la sensación de que Oates se puso a escribir y fue descubriendo
progresivamente cómo eran esos personajes y cuál era su relación, y al mismo
tiempo se le fue ocurriendo una trama mínima (la muerte de Roland) y la cerraba
con una ironía que se sacaba de la manga. Una vez con todo este material, con
el que Oates descubría a sus personajes, haría falta una reescritura de la obra
para que tuviera una trama más clara que la que tiene (como está ahora, aparte
de no tener mucha fuerza, es tramposa por cómo empieza la novela), para que
tuviera una selección de los recuerdos a mantener, y para plantar pistas para
que la ironía del final funcionara (el final tiene toda la pinta de que se le
ocurrió a Oates sobre la marcha y le hizo gracia terminar de esa forma).
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