CÓMO DIVIDIR TU NOVELA EN ESCENAS

Sección CÓMO ESCRIBIR FICCIÓN (32)

Piezas de Lego, dividir tu novela en escenas.LAS PIEZAS DE LAS HISTORIAS
¿Cómo haces para escribir o desarrollar una novela de 100.000 palabras?
Muy fácil, la escribes en escenas. Esto es muy importante, así que lo voy a repetir: la escribes en escenas, nunca en capítulos.
Una escena es una unidad de acción, que generalmente se desarrolla en un único espacio y en un único tiempo. En las escenas vas a detenerte a contar las cosas, para que el lector sienta que está viviendo la acción momento a momento, casi como si estuviera viendo una película, pero con la diferencia de que en literatura puedes meterte en la cabeza de los personajes y expresar sus pensamientos, sentimientos y sensaciones.
Si escribir una novela fuera como construir una torre de Lego, las escenas serían cada una de las piezas. Y sabes que si te falta una pieza, la torre se te cae.
Cuando estaba escribiendo la primera versión de mi novela, para continuar con la trama me preguntaba “¿qué pasa después?” en esos diálogos conmigo mismo que tengo en un documento de Word (me he dado cuenta de que es lo que mejor me funciona para desarrollar ideas porque me lo paso muy bien haciéndolo. Esto también es importante: cuando trabajes en una novela o un cuento, nunca te debe faltar el factor diversión, el factor de estar disfrutando con el proceso. Muchas personas, que no son escritores, entienden esto como que escribir es jugar, y por tanto no es un trabajo. Pero tú, escritor, ya sabes a qué me refiero).
Entonces se me ocurrían ideas para avanzar un poco en la trama. Y cuando ya tenía claro por dónde iba a ir la historia, durante unas páginas más, me planteaba qué acciones concretas necesitaba para llegar allí. Le daba unas vueltas, y entonces me las apuntaba en un cuaderno. Esas acciones yo las convertía en escenas.Hay escritores, bastante más organizados que yo, que se pasan meses pensando en la trama y apuntando las escenas que necesitan para contar la historia. Y hasta que no han sacado todas las escenas, no se ponen a escribir. Lo que han hecho esos escritores es sacar la escaleta de la novela; la escaleta es simplemente una lista de escenas que les sirve de guía.

Vamos a ver un ejemplo. Pongamos que vamos a escribir una novela romántica. Sé que necesito al chico por una parte, y a la chica por otra. Necesito complicaciones, que si no, no tengo novela, y va a ser que la chica está a punto de casarse, y aunque quiere a su novio, se enamora del chico.El truco para sacar las escenas que necesitas es pensar qué información tienes que darle al lector en ese momento y cuál es el núcleo de esa escena. Todas y cada una de las escenas tienen que estar por algún motivo. Si escribes una escena para lucirte con una descripción preciosa de un atardecer, y no hay nada más, esa escena sobra.

Escribir una novela romántica
Novela romántica

Normalmente las escenas están para hacer avanzar la trama o para profundizar en los personajes, o ambas cosas. Antes de escribir, siempre piensa por qué necesitas esa escena y lo que quieres lograr (esto también incluye qué emociones quieres transmitirle al lector).

Vamos con la novela romántica. Voy a empezar con el encuentro. Necesito que el chico y la chica se conozcan, y necesito un lugar y un tiempo concretos. Se van a conocer en la cafetería de un gimnasio, un sábado al medio día, porque ese día tienen libre. Me apunto en mi libreta:

1-Encuentro entre chico y chica en gimnasio.

Y sé que necesito lograr ciertas cosas (si no te sale solo, piensa qué necesitas y lo anotas): presentar a los protagonistas, indicar que son jóvenes, que están en la cafetería de un gimnasio, y que se atraen.Voy a escribirla desde el punto de vista de él (eso significa que nunca me voy a pasar a la cabeza de ella) y quiero que ambos personajes te caigan muy bien. Y sobre todo, cuando empiecen a flirtear, quiero que sientas lo que se siente en la vida real cuando flirteas con alguien que te gusta y te responde, que es algo muy excitante.

Vamos a la segunda escena. Ahora necesito plantar una complicación. Voy a presentar al novio de la chica, con el que ha quedado para comer en un restaurante caro, y en donde el novio le sacará un anillo de compromiso y le pedirá que se case con él. Me lo apunto:

2-Encuentro entre chica y novio en restaurante caro.

Voy a escribirla desde el punto de vista de ella, y así me meto en su cabeza y dejo claro que le gusta mucho el chico que acaba de conocer (eso lo piensa de camino al restaurante). También muestro que la chica está tensa, porque le ha dicho al chico que ha quedado para comer con una amiga; pero en cuanto llega al restaurante, la recibe un chico que la besa en la boca (es una pequeña sorpresa para el lector).Quiero que quede claro que al novio le obsesiona el dinero, y que tiene mucho. Y sobre todo, cuando le muestra el anillo de compromiso, quiero transmitir los nervios que siente ella, porque aunque lo quiere, no tiene nada claro que quiera casarse con él, pero acepta.

Y así hasta llegar al final. De esta forma es mucho más fácil saber qué tienes que escribir en cada escena, y sobre todo, qué información y qué emoción le quieres dar al lector.
Y una vez que has terminado la novela (esto es muy IMPORTANTE: las novelas se terminan cuando están revisadas; la primera versión no es ni mucho menos la versión definitiva), la divides en capítulos. Tal vez no se te ha ocurrido, pero de vez en cuando está bien acabar un capítulo sin haber terminado una escena; simplemente para que el lector siga leyendo. 

MOSTRAR VS. NARRAR

Para pasar de una escena a otra, sin ningún tipo de transición, se deja un doble espacio o se indica con asteriscos, normalmente 3. En cine es muy fácil darse cuenta de que la escena ha cambiado, pero en literatura, si no lo dices explícitamente, necesitas una darle al lector una pista visual de que está en otra escena:
   Y Sonia se durmió feliz entre los brazos de José.
                                                ***
   -No, tú no me echas. Dimito yo- dijo Manuela dando un golpe en la mesa.
Su jefe tardó unos instantes en reaccionar.
En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust

Las películas están contadas en escenas, pero en literatura la cosa se complica un poco. Si fuéramos a escribir todas las acciones a tiempo real, para contar que el protagonista se levanta y se da una ducha nos llevaría 30 páginas. (Yo diría que eso es En busca del tiempo perdido).

Para comprimir tiempo y para narrar acciones que no se desarrollan a tiempo real, existen los sumarios. Si te sirve otra definición, a veces te detienes a mostrar qué pasa (las escenas) y otras las narras (los sumarios).

Con un sumario, el ejemplo de arriba quedaría así:
Y Sonia se durmió feliz entre los brazos de José.
A la mañana siguiente Manuela fue a la oficina y se coló en el despacho del jefe.
—No, tú no me echas. Dimito yo —dijo Manuela dando un golpe en la mesa.
Su jefe tardó unos instantes en reaccionar.
Ese “A la mañana siguiente” sería un sumario. Me gusta más la primera opción, porque el cambio es más brusco.
Con los sumarios también puedes indicar que ha pasado mucho tiempo, sin detenerte a explicar paso a paso cómo ha pasado ese tiempo:
El vecindario no había recibido bien a la nueva familia. Los largos días estivales se fueron acortando, las hojas de los árboles se tornaron rojas y comenzaron a caerse; y un frío día de diciembre cayó el primer copo de nieve. Pero para el vecindario nada había cambiado.
Los sumarios no sólo pueden aparecer al principio o al final de las escenas, también aparecen a mitad, cuando indicas qué ha pasado, sin detenerte a mostrarlo momento a momento. O cuando tienes que explicar, en ciencia ficción por ejemplo, qué leyes físicas rigen ese planeta. O en fantasía metes un párrafo con historia del lugar, para que el lector entienda qué está pasando.Los pensamientos de un personaje pueden ser un sumario. Pongamos que escribo una escena en la que Carolina, en la ducha, descubre un bulto en la axila, y eso provoca este pensamiento:

Portada de Showing & Telling de Laurie AlbertsCarolina sintió un escalofrío al recordar a su madre en el lecho de muerte. El cáncer la había consumido tanto que los pómulos casi le rasgaban la piel.
Y después vuelvo a Carolina en la ducha, donde decide que va a ir al médico. Pero ese mismo pensamiento puede servir para comenzar otra escena. Entonces me detendría a mostrar cómo murió su madre. Sí, puede haber una escena dentro de otra escena.
Con esto de las escenas y los sumarios (o mostrar y narrar, si prefieres) lo mejor es pensar que necesitas acciones concretas para contar tu historia, y que en varias de esas acciones te vas a detener para darle al lector la mayor experiencia emocional posible.
¿Y qué partes tienes que mostrar y cuáles narrar?
Pues ponte a escribir y lo averiguas por ti mismo. En este caso, yo no te lo puedo decir. El único consejo que puedo darte es que toda la información importante debería ser mostrada, y eso incluye los diálogos.
Mira la diferencia:—Te amo —dijo José a Sonia mirándola a los ojos.

José le dijo a Sonia, mirándola a los ojos, que la amaba.
En caso de duda, escribe escenas. Ya las cambiarás a sumarios en la revisión. A mí me ha pasado con mi novela. Había una serie de escenas en las que mi protagonista aprendía una nueva habilidad. Eran un rollo, porque eran muy pacidas y sólo cambiaban al final, cuando ella avanza un poco más. En la reescritura convertiré esas escenas, que abarcan varias páginas, en un único párrafo, dando detalles concretos para que el lector no tenga problemas para visualizar qué ha pasado.

DESCUBRIENDO LA EMOCIÓN

Cuando yo tenía doce años, mi tía Mari Carmen murió de cáncer.
Daguerrotipo de Honoré de Balzac
Honoré de Balzac

La
noche que murió la pasé con mis primos, otros sobrinos de Mari Carmen.
Con mi primo, que me lleva un año, nunca había congeniado, pero por
aquella época se había comprado una Nintendo, y de repente no me
importaba estar con él. Mi prima es cinco años mayor que yo, y eso
significaba que estábamos en mundos diferentes. Esa noche mi primo y yo
estuvimos jugando mucho a la consola, mientras mis padres y mis tíos
esperaban en el hospital a que Mari Carmen muriera.

A
la mañana siguiente mi tío nos despertó y nos dio la mala noticia. Yo
estaba convencido de que Mari Carmen iba a salir adelante, porque los
adultos nos habían ocultado la gravedad de la situación, y esa noticia
fue un mazazo. Mi prima, mi primo y yo no pusimos a llorar.
Al parecer, yo me pasé de
llorar. O eso es lo que pensaba mi tío. Recuerdo que me dijo que los
chicos, pues hombre, también lloraban, pero que lo hacían menos que las
chicas y que mostraban menos sus sentimientos.
Me acababan de dar uno de los peores consejos de mi vida.
Existe
una anécdota de Balzac que a mí me gusta mucho. Un día un amigo fue a
visitarlo y se coló en su estudio sin anunciarse. Balzac, que estaba
trabajando en su escritorio, se levantó de golpe y con lágrimas en los
ojos le dijo: “¡Qué horror! La duquesa de Langeais ha muerto”. El amigo
no entendía nada, porque conocía bien la sociedad de París y no había
ninguna duquesa con ese nombre. Resultó que Balzac estaba escribiendo la
muerte de ese personaje en una novela y todavía seguía abstraído en su
mundo.
He
aquí una regla de oro para escribir ficción: la única manera de lograr
transmitir emoción con tus historias es que tú sientas esa emoción, y
así y todo no es garantía de que lo logres; pero lo que es seguro es que
si tú no sientes la emoción, nadie la va a sentir. Si quieres lágrimas,
lo que escribes te tiene que hacer llorar; si quieres risas, lo que
escribes te tiene que hacer reír. Si tienes algún problema con mostrar
sentimientos en el papel, tienes que superarlo. (Existe alguna excepción
a la norma: para mostrar el tedio no tienes que aburrir).

En cuanto a mí, hace tiempo que decidí seguir el camino de Balzac y no el de mi tío.

Recomendaciones:

Scene and Structure, de Jack M. Bickham
  • Scene & Structure, de Jack M. Bickham. Bickham explica la importancia del patrón causa-efecto para tramar, y cómo las escenas son los bloques en los que están divididas las novelas. Habla de la estructura interna de las escenas y del conjunto de la novela. Da trucos para cambiar el ritmo de la novela, repasa los errores más comunes y da soluciones para arreglarlos, y acaba con el desarrollo completo de una novela, escena a escena.
   Consíguelo en Amazon.es.
  •  Showing & Telling, de Laurie Alberts. Lo que llama Alberts “showing” (mostrar) son las escenas; y “telling” (contar) son los sumarios. Tras leer “Scene & Structure” a mí se me fue la mano con el mostrar, y gracias a este libro logré encontrar el equilibrio. Además de explicar cuándo es necesario uno y otro, y que características tienen cada uno (y los errores más comunes), el libro acaba con un cuento muy bonito de la autora, “Russia Is a Fish”.

Consíguelo en Amazon.es.

Fotografía de las piezas de Lego: Alan Chia (Creative Commons. Attribution-Share Alike 2.0 Genetic)

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