Sección CÓMO ESCRIBIR FICCIÓN (5)
ESCRITURA CREATIVA
Los talleres de escritura creativa llevan varias décadas en los planes de estudios de las universidades anglosajonas, y hoy día, fuera de las facultades, hay un montón de cursillos online y presenciales que ofrecen lo mismo (en España todavía no se han colado en la universidad, pero sí hay varias empresas privadas que los ofertan). Su objetivo es lograr que el alumno encuentre su propia creatividad y acabe escribiendo ficción o poesía.
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| Sylverter Stallone como Rambo |
En Lessons From a Lifetime of Writing, David Morrell, el padre de Rambo (sí, primero fue una novela), cuenta que tras la Segunda Guerra Mundial, muchos soldados que habían luchado en la contienda se apuntaron a la universidad, que gracias a una ley, era gratis para ellos. Tenían ganas de contar sus experiencias en la guerra, por lo que los talleres de escritura florecieron.
El problema vino cuando estos veteranos se graduaron y los cursillos siguieron ofreciendo lo mismo. Los nuevos aspirantes a escritor basaban sus experiencias en la literatura, en vez de en la vida, y como consecuencia la ficción de estos autores era y sigue siendo de dos tipos: “auto-referencial, muy consciente de que eso es ficción, constantemente llamando la atención a que es así, y frecuentemente haciendo referencia a la ficción de otros autores; o por el contrario orientada hacia adentro, centrándose en los detalles interiores, emocionales de un protagonista que normalmente es una versión del autor”.
Cuando le preguntan si los recomendaría, Morrell contesta sí y no. Defiende que en estos talleres se junta gente con ganas de escribir y que se crea un ambiente donde se te anima a hacerlo, pero que la inmensa mayoría se centra en «ficción literaria» (los Premios Nobel escriben «ficción literaria», por ejemplo; esa que demasiadas veces da más importancia a la forma que al fondo), y que si escribes ficción de género, por bien que lo hagas, no vas a encajar y te van a mirar por encima del hombro.
También critica que, salvo excepciones, en estos talleres no se explica técnica por los mismos motivos que daba John Dewey. Morrell dice que hay una diferencia entre señalar los errores técnicos comunes y animar a un aprendiz de escritor a usar un determinado método. Añade que “no veo qué daño puede haber en tener unas cuantas clases formales sobre la naturaleza del punto de vista, sobre lo que es la estructura, y sobre la función de las etiquetas en los diálogos”. Reconoce que en muchos de estos talleres se espera que el alumno lo averigüe por su cuenta, probablemente perdiendo tiempo.
Stephen King los odia. En Mientras escribo cuenta que una de las pocas ocasiones en las que ha sufrido el bloqueo del escritor (¡Stephen King bloqueado!) fue cuando en la Universidad de Maine se apuntó a dos cursos de escritura creativa. Dice que no fue una pérdida de tiempo absoluta porque en uno de ellos conoció a su mujer Tabitha. En su opinión, las críticas en estos talleres son muy vagas, y al no ser específicas de cuestiones técnicas (incluso las de los profesores), no sirven para nada; y que si no sabes explicar con palabras por qué eso funciona o no, tal vez te hayas equivocado de taller. También critica que la necesidad de explicar constantemente tus escritos a un grupo, hace que pierdas energía creativa que debería estar centrada en escribir y escribir.La prestigiosa Ursula K. Le Guin también habla de técnica y de los talleres en Steering the Craft, un librito de ejercicios que surgió porque había encontrado a «muchos escritores de cursillos que tenían miedo del punto y coma y que no diferenciaban el Punto de Vista de una Vista Escénica»; en otras palabras, que no tenían ni idea de técnica.
Le Guin piensa que los grupos de escritores, si funcionan, son maravillosos porque animan a escribir, pero que no son imprescindibles, ya que hasta hace poco, los escritores aprendían por sí solos. Dice que el objetivo de esos ejercicios es reconocer aspectos técnicos de la escritura, y practicarlos hasta que te salgan solos, porque así te liberarás de la técnica y podrás escribir lo que quieras; la técnica permite que salga arte.
El novelista Lawrence Block, en Telling Lies for Fun and Profit, los defiende por otros motivos. Dice que lo que no tiene sentido es que los textos se lean en alto, ya que la prosa no se escribe para ser leía así, y el efecto que consigue es muy distinto si se lee en bajo. Quitando eso, Block está encantado porque puedes aprender mucho leyendo trabajo amateur que es muy inferior al tuyo. Es más fácil descubrir un fallo que desentrañar por qué una obra maestra lo es. “Nada ayudó a mi escritura como los meses que trabajé en una agencia literaria leyendo originales no solicitados. Cada día me abría camino entre montañas de bazofia; por la noche me sentaba en casa a escribir, y sabía qué errores evitar en mi trabajo”. También ve beneficios en las críticas que puedas recibir de tus compañeros, porque el no tomártelas muy en serio te ayudará a ignorar los comentarios de los editores en el futuro.EL DESARROLLO DE MI NOVELA
Cuando lo tuve claro, cogí un folio y me hice un mapa de carreteras de las siguientes acciones, dejando claro que no tengo que abandonar ninguna de las tramas y marcando las escenas que tengo que escribir. Sé que tengo que pasar por allí para llegar a la mitad de la novela, pero no sé el camino que me llevará a esos puntos. Cuando alcance la mitad, volveré a hacer lo mismo con los dos cuartos que me falten.
Voy a contar algo obvio, pero que cuando empiezas no lo es tanto. ¿Recuerdas como dejó el huracán Katrina Nueva Orleans? Un juego de niños comparado con el desorden de mi cuarto. Además de los libros a los pies de la cama, en el escritorio, rodeando el portátil, está lleno de folios con anotaciones, cds, bolis y rotuladores, un joystick muerto de risa, y algún libro; y como ya no me caben más trastos, la basurilla literaria se está adueñando del suelo. Recorto artículos que me gustan, o tengo ideas y la apunto en lo primero que pillo, y todo acaba rondando por ahí. Después me desespero buscando cosas.- Vuelve a leer el consejo de Dan Simmons y apréndetelo de memoria. Comienza a ponerlo en práctica hoy mismo.
- Steering the Craft, de Ursula K. Le Guin. Es un libro muy corto en el que explica nociones básicas de narración y estilo, con unos ejercicios que te van a hacer sudar a mares, pero que son excelentes para que seas consciente de cómo se cuentan las historias.
Consíguelo en Amazon.es.
- Telling Lies for Fun and Profit, de Lawrence Block. Block tuvo una columna en la Writer’s Digest en los 70, y este libro las recopila. En ellas repasa muchísimos aspectos de la escritura de una forma amena y llena de sentido. Sigue siendo muy actual.
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Hola, Carlos!
Estoy totalmente contigo. Está bien crear un ambiente propicio para desarrollar la voz propia, pero ¿para qué pagar un curso o taller de escritura creativa si no vas a recibir instrucción alguna? Si es solo para motivarte a escribir, puedes montarte tu propio taller con otros amigos escritores, o convocar una reunión de escritores anónimos e ir comentando los textos de los otros. Por facebook, si mucho me apuras!
Por cierto, me encanta Dan Simmons y su "Hiperión": fue durante mucho tiempo uno de mis libros preferidos (aunque lo releí hace poco y me quedé bastante desencantada; si eliminas el misterio de la trama, la caracterización de los personajes deja mucho que desear).
Un abrazo y gracias por tu entrada y la de "Alternativas a la escritura creativa", también muy acertada.
Marta
Hola Marta, gracias por pasarte por mi rincón.
Con esto de la escritura creativa hay mucho profe (y escuela) jeta. Como se supone que todos sabemos escribir, pues es cuestión de soltarse y de encontrar historias. Bueno, pero para eso tienes que conocer las normas de la historias, que esto no es como respirar.
Para mí, los que fomentan lo de escribir por escribir es como los que escriben poemas como churros (y no leen poesía), y cuando les dices que no rima, te sueltan que es verso libre. Todo vale. Pues no, no todo vale. Es como jugar al tenis sin red.
Simmons me encanta. Es tan ambicioso y tan bueno que apabulla. En mi lista por leer están todos "Los cantos de Hyperión". Lo malo es que este hombre no sabe escribir novelas de menos de 500 páginas, y no te las puedes leer de un atracón un fin de semana.
Abrazos.