Reseña: “Amigos del alma”, de Elvira Lindo

Reseña de Amigos del alma, de Elvira Lindo

CUENTO INFANTIL

Amigos del alma
(España, 2000, 48 páginas)
Elvira Lindo
Ilustraciones de Emilio Urberuaga 
En el año 2000, cuando Elvira Lindo ya estaba consolidada como autora infantil gracias a los libros de Manolito Gafotas y Olivia, colaboró con Alfaguara y Unicef en una colección que retrataba los derechos de los niños. A ella le tocó hablar del derecho de crecer al amparo de una familia, y escribió “Amigos del alma”, un cuento tiernísimo y divertido que, sobre todo, trata de la amistad; desde entonces, Alfaguara ha seguido reeditándolo a menudo.

SINOPSIS

No puede haber dos amigos mejores que Lulai y Arturo. Tienen seis años y van a la escuela juntos, y se quieren tanto que todos los días se casan en el recreo, y así Arturo puede besar a Lulai todo lo que le apetece, que es mucho. Pero un día Lulai se cansa de tanto besuqueo y decide casarse con otro, destrozando el corazón de Arturo y su amistad. 

ANÁLISIS

Elvira Lindo es un portento retratando el mundo de los niños y dándoles voz. Aquí cuenta la historia de Lulai y Arturo, de seis años, que se quieren tanto que no hacen más que casarse.
Viniendo de Lindo, las escenas de las bodas son desternillantes. En la primera, les casa Adrián Carro, que sabe casar porque su padre es concejal y ha casado a un montón de gente. Tiene unos diálogos originalísimos (y muy verosímiles) con los que te partes de risa. La ceremonia acaba con los invitados arrojando el tradicional puñado de tierra sobre las cabezas de los novios.
En la segunda, cuando Lulai se ha cansado de tanto besuqueo y quiere otro novio, el que les casa es Carbajo, que no quiere ser cura, sino el capitán del Titanic, y va a ir rápido para que se casen antes de que se hunda el barco y se mueran. Arturo está muy dolido, pero de nuevo te ríes con los diálogos. La ceremonia acaba con los invitados arrojando el tradicional puñado de tierra sobre las cabezas de los novios.
Crítica de Amigos del alma, de Elvira LindoElvira Lindo muestra muy bien los sentimientos de Arturo, quien está deprimido y en casa casi ni habla ni come. Las cosas empeoran cuando al día siguiente viene una tercera boda, y Lulai se va a casar con Pedrito Gómez, el niño perfecto, al que todos quieren. Incluso Arturo lo quiere. Después de la ceremonia, Arturo y Lulai se enzarzan y se dicen cosas para dañar al otro, y acabar con su amistad.
Lindo pasa ahora a Lulai, que está muy dolida. Te desvela su pasado, y entiendes por qué el cuento originariamente se vendía para hablar del derecho de los niños de crecer al amparo de una familia, y por qué Lulai sufre. Como pasaba con Arturo, Lindo muestra muy bien el dolor de Lulai.
El cuento acaba con una escena entrañable y muy simpática, donde Lindo, de nuevo, demuestra ser un prodigio escribiendo diálogos de niños, observando su comportamiento, y mostrando sus sentimientos.
Elvira Lindo ya me ha conquistado como autora infantil. Ahora me falta leerme alguna de sus novelas para adultos. Pero escribiendo sobre niños es tan buena, que yo diría que si quieres escribir algo infantil, debes leerte a Lindo.
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