The Grandmaster [4]

Poster original de The GrandmasterYi dai zong shi
(Hong Kong, China, 2013, 123 min)
Dirección:
Wong Kar-wai
Guión:
Wong Kar-wai
Zou Jingzhi
Xu Haofeng    

Intérpretes:
Tony Leung
Zhang Ziyi
Zhang Jin
Yuen Woo-ping
“The Grandmaster” es la película más ambiciosa de Wong Kar-wai. En ella el director cuenta (es un decir) la historia de Ip Man, un maestro de las artes marciales que revolucionó el kung-fu en los años 30 y 40. La producción, que visualmente es preciosa, contó con un presupuesto de casi 40 millones de dólares y ha sido un moderado éxito internacional (lleva recaudados 65 millones, 50 de ellos en China); además, fue la película que mandó Hong Kong a los Oscars, y ahora mismo está nominada a dos estatuillas: Mejor Fotografía y Mejor Vestuario.
   En la década de 1930, cuando China es invadida por los japoneses y corre el riesgo de fraccionarse entre el norte y el sur, el maestro norteño de artes marciales Chan Wah-shun (Yuen Woo-ping) llega al sur buscando a un hombre lo suficientemente bueno que pueda vencerlo en un combate, para así pasar su cetro y considerarlo un digno heredero suyo. Ip Man (Tony Leung) es el elegido, y será el representante del sur en una ceremonia que marcará el retiro de Wah-shun. El representante del norte, y discípulo de Wah-shun, es Ma San (Zhang Jin), un hombre que cuando los japoneses tomen China en los años siguientes, se pasará al enemigo. Además de ser un traidor a la patria, Ma San traicionará a su maestro, lo que provocará que su hija Gong Er (Zhang Ziyi) jure venganza.
   Wong Kar-wai sería un gran director de cine si tuviera una mínima idea de contar historias. Pero no la tiene. Se dedica a componer planos preciosos y a crear escenas visualmente impresionantes, a seguir unos nebulosos hilos argumentales, y a cerrar las historias como buenamente puede, porque las películas en algún momento se tienen que acabar. A su lado, Ridley Scott, que no destaca precisamente por saber contar bien las historias y sí por cuidar mucho la estética (como hace Kar-wai), es el dios de la narración.
Zhang Ziyi en The Grandmaster
Zhang Ziyi

La única historia que realmente funciona en “The Grandmaster” es la de la venganza de Zhang Ziyi. Funciona porque la sigues sin problemas, y sabes qué se juega cada personaje. Además, aparece Zhang Ziyi, que sigue siendo increíblemente bella, y tiene la mejor escena de toda la película: el magnífico combate en la estación de tren, que es donde se cierra la venganza. (Lo único que no entiendo de esta historia es los votos que toma Ziyi: me parece muy confuso por qué lo hace y cuáles son exactamente.)

   El contexto político es muy confuso y la historia de Ip Man está completamente descabezada. Sabes que este hombre es un portento del kung-fu (toda la primera parte, con tantos combates y tanta filosofía incomprensible, es aburridísima), que parece que se enamora de Zhang Ziyi, aunque después eso no va a ninguna parte. No acabas de entender qué pasa con su familia, ni le das mucha importancia a que vuelva a levantarse, porque el personaje te da un poco igual (el verdadero fue el maestro de Bruce Lee). Y al final Wong Kar-wai cierra las historias de Ziyi y Tony Leung a toda pastilla, con elementos que tienen que ver poco con lo presentado anteriormente, porque el espectador tiene que salir del cine en algún momento.
   Pero lo que realmente me desconcierta de esta película, porque nunca fui capaz de entender qué pintaba en el conjunto ni quién era realmente, es “El Cuchilla” (Chang Chen). La única justificación que se me ocurre para que aparezca aquí es que Kar-wai se dio cuenta de que había logrado tres grandes escenas con el personaje (la presentación en el tren, que es genial, y dos combates muy originales) y decidió dejarlo.
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