Trance [3]

Poster original de Trance
Trance
(Reino Unido, 2013, 101 min)
Dirección:
Danny Boyle
Guión:
Joe Ahearne
John Hodge
Intérpretes:
James McAvoy
Rosario Dawson
Vincent Cassel

Que Danny Boyle tiene un estilo frenético muy reconocible, y que se atreve con todo nadie lo duda; pero tampoco nadie duda que es un director terriblemente irregular. “Trance”, que para mí es una de sus peores películas (tal vez “La playa” y “Sunshine” eran peores, pero afortunadamente las he borrado de mi memoria), es un thriller que quiere sorprender constantemente al espectador, y lo único que consigue es darle aburrimiento y tomarle el pelo de mala manera.

   Simon (James McAvoy) trabaja en una sala de subastas. Un día que están subastando un cuadro de Goya, una banda de ladrones, cuyo jefe es Franck (Vincent Cassel) entra a robar. Simon está compinchado con ellos, y disimulando les entrega el cuadro en una funda. Pero para sorpresa de los ladrones, cuando abren la funda, sólo está el marco. En algún momento del robo, Simon escondió el cuadro, pero como Franck le dio un golpe en la cabeza, no recuerda dónde lo metió. Como única solución, Franck decide contrata a una hipnotizadora (Rosario Dawson) para que puede sacar del subconsciente de Simon el paradero del cuadro.
   Menudo un morro que tiene Boyle; no hace más que complicar las cosas, y cuando llega la resolución, da un giro… en el que nada encaja. Yo desde el principio me preguntaba por qué los ladrones no daban una paliza a McAvoy, si estaba claro que el chico había intentado robar el cuadro por su cuenta; pero parece que lo pasan por alto y sólo quieren saber el paradero del cuadro. A ver, son unos matones peligrosos, ¿y se quedan tan anchos cuando se la han jugado?
James McAvoy en Trance
James McAvoy

La parte central de la película resulta aburrida porque tiene muy poca tensión. Esos matones dan poco miedo, al personaje de McAvoy no lo conoces lo suficiente como para que te importe su suerte, y no digamos ya el de Rosario Dawson (de Dawson lo único que puedes pensar es que hace cosas muy raras). Y no hay más que paranoias y paranoias muy Danny Boyle.

   Entonces llega el “gran” final. Si no has visto la película, deja de leer aquí.
   Quiero entender que Rosario Dawson ya daba el cuadro por perdido cuando entró en su consulta un amnésico McAvoy. La chica tuvo la enorme potra de que a Cassel le pareciera buena idea lo de la hipnosis y de que McAvoy la eligiera al azar (y mira que no habrá hipnotizadores en Londres). Y entonces se le ocurrió seguir con su plan. Lo que no entiendo es por qué se involucra con los matones, si sería mucho más fácil hacerlo a sus espaldas, simulando que estaba ayudando a McAvoy.
   Tampoco entiendo por qué se pone a buscar en internet qué paso con el cuadro y se queda compungida, si lo sabe perfectamente (bueno, sí lo entiendo, se llama trampa; es metérsela doblada a espectador, a ver si con tanto giro no se da cuenta).
   Cómo es posible que McAvoy confunda a una chica blanca, que se parece a Rosario Dawson lo mismo que yo, con Dawson (por no hablar de lo verosímil que resulta matar a alguien a plena luz del día en medio de la calle). Y no entiendo por qué cuando ve a la original, no se acuerda.
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