Escritor, aprende a lidiar con el estrés

Escritor, aprende a lidiar con el estrés

Ah, la serena vida del escritor. Te sientas en una silla, le das una calada a tu cigarrillo con boquilla mentolado, tecleas un rato, bebes un sorbito de absenta, pierdes media hora en decidir dónde va una coma, tecleas un rato más… Al poco publicas un libro y los royalties ruedan despendolados a tu cuenta de banco.

Y si te apetece, pues apareces en alguna firma de libros y hablas, con un lenguaje engolado y con un ego más inflado que un pavo real, del don especial que tienes para escribir.

Pero solo si quieres, que mira a Salinger qué bien le fue sin mostrar el bigote durante más de 50 años…

Gañán, ¡despierta!

Si quieres tener la posibilidad de vivir de la escritura, o de actividades relacionadas con ella, hoy en día tienes escribir y leer y analizar mucho para ser muy bueno, tener una presencia en internet y moverte por el mundo real.

Además, cuanto más asciendes, más responsabilidades tienes y mejor tienes que saber lidiar con los contratiempos, e identificar —o crear— oportunidades que te hagan crecer.

Todo esto significa mucho trabajo, mucho esfuerzo, y si no lo sabes llevar, mucho estrés.

En este artículo te doy trucos para evitar que el estrés pueda contigo. Realmente son tres pasos:

1— Identifica tus sentimientos.

2— Sin emoción, observa qué está pasando en tu vida.

3— Ve qué es ineludible y prioriza las tareas.

1— Identifica tus sentimientos

El pasado mes de noviembre descubrí que estaba intentado abarcar demasiados proyectos sin haber cerrado aún unos cuantos. ¿Qué me dio la pista de que algo no iba bien? Mis emociones.

Todos tenemos una brújula emocional que nos indica si nuestra vida va bien, porque nos sentimos a gusto, incluso cuando necesitamos hacer algún esfuerzo (¿en qué momento de la vida no se hacen esfuerzos?), o necesita cambios, porque nos sentimos estresados y agotados.

El problema es que nadie nos enseña a guiarnos por nuestras emociones (y mucho menos si eres hombre).

Tengo que hacer un inciso sobre las adicciones, para diferenciarlas de la brújula emocional. Una adicción —existe una infinidad de ellas, no solo el alcohol o las drogas— nos va a gritar que debemos hacer algo para sentirnos bien, y si nos resistimos, nos sentiremos estresados. En cuanto lo hagamos, tendremos un alivio que no dura mucho, pero inmediatamente nos sentiremos vacíos, y al poco volverá a ponerse en marcha el ciclo de la adicción, pidiendo otra ración. La característica más identificable de una adicción es que lleva al adicto a aislarse de sus propias emociones y del resto de las personas, provocándole una tremenda soledad.

La bruja emocional es todo lo contrario. Te da pistas de lo que funciona, porque te sientes muy bien, te sientes cómodo, y de lo que no, porque sientes cierta incomodidad, cierta tensión. Cuanto más te conectas con ella, más sereno y feliz te sientes, y sabes por dónde encauzar tu vida.

Brújula emocional para superar el estrés del escritor

Lo de prestar atención a cómo me siento también lo utilizo cuando estoy escribiendo alguna novela. Si veo que eso que escribo me atrae, me gusta, incluso si no acabo de ver muy bien hacia dónde va, o si va a encajar en el conjunto, lo escribo. En la revisión ya veré si lo quito. Más de una vez me ha salvado de quedarme encallado en la trama, y han surgido temas que me apasionan.

Así que es muy importante reconocer tus sentimientos. Si no tienes práctica en esto, actividades que ayudan son meditar, mantener un diario de emociones o ser consciente durante unas semanas, varias veces al día, de lo que sientes y por qué lo sientes (un pequeño truco: las emociones y los pensamientos están estrechamente ligados; una emoción crea un pensamiento, y un pensamiento crea una emoción).

Veamos cada una de las estrategias.

—Meditar

Es simplemente cerrar los ojos y dejar que pasen tus pensamientos hasta lograr calmar tu mente. Si te viene un pensamiento, deja que fluya, como si estuviera navegando en un río. Con la práctica notas que te metes en un nivel por debajo de los pensamientos, un lugar lleno de calma y paz.

Incluso si no puedes evitar los pensamientos, meditar te indica qué es lo que realmente te preocupa en esos momentos de tu vida, porque serán los pensamientos más insistentes.

También sirve para darte ideas para resolver problemas: antes de comenzar una sesión, piensas en algo que necesita solución, y muy posiblemente a lo largo de los días se forme una en tu cabeza.

Como todo en la vida, hay que practicar y practicar, y el efecto de la meditación es acumulativo; es decir, cuantas más horas lleves acumuladas de meditación, más calmado irás por la vida y más capaz serás de controlar tus sentimientos, si ves que se van a desbordar: situaciones que te hacían saltar, ya no lo hacen, momentos que te angustiaban, ya no lo hacen.

La meditación encaja como un guante con mi personalidad. Medito una hora al día: media hora por la tarde, y otra media antes de acostarme.

Cualquier día me veis levitando, o cantando loas al amor y a la Era de Acuario mientras alegre lanzo ramilletes de margaritas al viento.

Meditación para aliviar el estrés del escritor

—Diario de emociones

Les recomiendo a mis alumnos de escritura creativa que mantengan un diario de emociones y opiniones. Muchos aprietan los dientes y piensan seriamente en poner pies en polvorosa y hacer como que no me conocen. Antes de que huyan, les digo que es optativo.

Aparte de explorar una serie de recuerdos de su vida, tienen que prestar atención a lo que sienten. No solo van a conectarse mucho más a sus emociones, y saber de dónde vienen estas, sino que van a coger práctica para poder describirlas en el papel: van a mejorar mucho el vocabulario y los matices para describirlas, y sabrán qué reacciones internas y externas generan cada una.

Escribir sobre las emociones que te provocan ciertas situaciones también ayuda a procesar el dolor, angustia, resentimiento, rabia o cualquier emoción negativa del pasado. Al escribir lo que sientes, todo el sentimiento acumulado que no habías verbalizado durante años se va integrando en tu narrativa vital, hasta que se integra y deja de provocarte la emoción negativa que te provocaba.

Las personas, aparte de seres humanos, somos seres emocionales, y para estar psicológica y emocionalmente equilibrados, necesitamos expresar lo que sentimos, y sentirnos escuchados. De lo contrario, comienzan los traumas y las adicciones.

Lo de las opiniones sirve para que mis alumnos identifiquen qué piensan realmente de todo lo que se les ocurra, sin miedo a ser censurados, y sin miedo a la terrible corrección política. Así irán acercándose a los temas que les provocan reacciones muy intensas, tanto positivas como negativas, y que serán los que traten en sus relatos.

—Ser consciente de tus sentimientos durante unas semanas

Ponte la alarma del móvil en tres momentos del día. En cuanto suene, piensa qué estás sintiendo en ese momento, y si es algo negativo, buscar el porqué. Ya sabes, las emociones y los pensamientos están interrelacionados: unas generan a los otros, y viceversa.

Para encontrar el porqué hay que viajar al pasado. ¿Sientes resentimiento? ¿Qué pasó en tu pasado que ahora hace que se dispare esa emoción en esa situación? Lo mismo con ansiedad, miedo, ira…

Imagina una fila de hormiguitas que unen tu sentimiento (o pensamiento) actual al acontecimiento, o acontecimientos, de tu pasado que te condicionó para que sintieras eso en situaciones parecidas. Entonces puedes racionalizar los sentimientos negativos y cambiarlos por positivos: ya no soy el niño de entonces, tengo otros recursos, esto lo he superado ya varias veces…

Con esta técnica también descubrirás si tienes bien calibradas las emociones. Hay gente que, por ejemplo, piensa que tiene hambre y se pone a comer, cuando realmente siente ansiedad, y toda su vida ha utilizado la comida para evitar la ansiedad.

Hay que preguntarse exactamente qué estas sintiendo.

pareja enfadada

2— Sin emoción, observa qué está pasando en tu vida

Volviendo a mi vida en noviembre, me percaté de que estaba deseando que llegara Navidad para descansar, y eso que aún quedaban seis semanas; me agobiaba al pensar en los artículos que tenía que escribir para el blog; o me estresaba tener que preparar un viaje.

Y que llegaba a los fines de semana con la lengua fuera y que apenas tenía fuerzas para leer novelas (no podía ni con Stephen King; eso era grave), que dormía fatal y muchas cosas me enfadaban o me llenaban de resentimiento.

Algo pasaba.

Una vez que reconoces un desequilibro emocional, tienes que ver tu vida desde fuera, sin emociones. Aquí también ayuda meditar y el diario, y tener tiempo para ti mismo y reflexionar un poco sobre qué está pasando. Importantísimo: desengánchate de trastos tecnológicos y estate solo.

En este artículo hablo de actividades, pero todo esto también te da pistas de gente tóxica que tienes es tu vida.

Eché un vistazo a todo lo que me traía entre manos, y me salió esta lista. Es algo que recomiendo que hagas.

 

—Acabar de retocar el SEO (posicionamiento en los buscadores) de mi nueva página web.

—Acabar de retocar los artículos de mi web (están pensados para Blogger, y ahora tengo que adaptarlos a WordPress).

—Viajar a la MOLPEcom, un congreso sobre visibilidad online para escritores en Madrid; o la Hispacom, una convención sobre literatura de ciencia ficción, fantasía y terror en Salamanca. (No podía a ambos, porque coincidían un mismo fin de semana).

—Preparar la promoción de mi novela El príncipe Eosh.

—Grabar un vídeo para celebrar que mi libro Atrévete a ser escritor va a alcanzar los 1.000 ejemplares vendidos, y subirlo a las redes sociales.

—Preparar la visita del escritor Abel Amutxategi a mi curso de escritura creativa en Santander.

—Preparar una sesión de coaching por Skype para un hombre en Ámsterdam que quiere escribir su primera novela.

—Escribir el artículo del principio de mes para el blog.

—Escribir la reseña mensual.

—Escribir el e-mail de la lista de correo.

—Seguir con el curso presencial en Santander sin que mis alumnas noten que estoy que me caigo.

—Impartir un taller de iniciación en una librería, sin que mis alumnos noten que estoy que me caigo.

—Continuar creando el curso online. Eso incluye leerme un montón de libros sobre la corrección de estilo y la creación de emociones.

—Ponerme en contacto con librerías de Cantabria para intentar meter mis libros autopublicados en varias. Eso incluye viajes en coche con el maletero lleno de libros.

—No morirme de pena cuando mi perrita Perla muera de un cáncer terminal. (En este caso no podía hacer nada, pero me indicó qué me provocaba un gran malestar y muchísima tensión).

Hacer listas para aliviar el estrés del escritor

3— Ve qué es ineludible y prioriza las tareas

Muy bien. Una vez que tienes una lista, tienes que sopesar qué es lo ineludible. Quien mucho abarca, poco aprieta; y no puedes hacer muchas cosas bien al tiempo. Tienes que centrarte en pocas, y que estas salgan bien.

En mi caso era sacar adelante el curso y taller presenciales (esto era lo fundamental; no podía fallar aquí), preparar la visita de Abel Amutxategi, escribir los artículos del blog, grabar el vídeo para promocionar Atrévete a ser escritor, hacer la sesión de coaching y meter libros en librerías para aprovechar la campaña navideña.

Me metía con una actividad y solo pensaba en lo que hacía en ese momento, de lo contrario me superaría el agobio (“Tengo tanto que hacer”). Cuando terminaba una sesión con una, me ponía con otra, y solo pensaba en esa otra. Así hasta completar todas.

Ese mes, apenas leí libros, no me fui de viaje, no retoqué el diseño o el SEO de la página web, me desentendí por completo de la promoción de El príncipe Eosh (todavía no estaba a la venta, ya me pondría a ello cuando saliera), y no hice nada del curso online.

Y cuando murió mi perrita Perla, me partió el corazón. Lloré a moco tendido durante unos días, procesé el dolor y la pena, y ahora cuando pienso en ella, me acuerdo de los muchísimos buenos momentos que me dio.

Así pude sacar adelante ese noviembre sin morirme de agotamiento o de estrés.

Perla y Carlos del Río

 

¿Quieres aprender a escribir novelas? Apúntate a mi lista de correo y llévate las primeras lecciones del curso de escritura online gratis y los e-books Los diez pilares fundamentales de la escritura de ficción y La diana del escritor.

Atrévete a ser escritor, el curso online

2 comentarios
    • Carlos del Río
      Carlos del Río Dice:

      ¡Gracias, Ana! Habrá más de este estilo. ¿Sabes cuál es el problema? Que me lleva mucho tiempo aprender nueva información, asimilarla, comprobar que funciona, y poder explicarla con palabras. Así que irán un poco con cuentagotas. Un abrazo.

Deja un comentario

.
.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.