Reseña: “The Whispering Room”, de Dean Koontz

Reseña de The Whispering Room, de Dean Koontz

A mediados de 2017, con The Silent Corner, Dean Koontz comenzó una serie de thrillers —que tienen una pizca de ciencia ficción— de la que soy fan: la de la antigua agente del FBI Jane Hawk, una chica que busca en solitario desentrañar quién incitó al suicidio a su marido Nick. Koontz escribe rápido, así que cinco meses más tarde publicó su continuación: The Whispering Room.

Sinopsis

Tras obtener información de un periodista y un abogado que trabajan para los Arcadians, Jane Hawk descubre que debe viajar al pueblo de Iron Furnace, Kentucky, para continuar con su búsqueda.

Al mismo tiempo, el sheriff Luther Tillman investiga la misteriosa muerte de su amiga Cora Gundersun, quien sin ningún motivo empotró su coche en llamas, y lleno de bidones de gasolina, contra un hotel, lo que provocó numerosas muertes.

En Iron Furnace los caminos de Hawk y Tillman se cruzarán, y descubrirán un turbador secreto: la habitación susurrante; algo que convierte en muchísimo más peligrosos a los enemigos de Hawk.

Análisis

Aunque se le suele etiquetar como autor de terror, yo diría que Koontz es un maestro del thriller y del thriller paranormal, y más concretamente, del thriller paranoico. Nadie como él para hacer sufrir a sus personajes, nadie como él para crear tensísimas, extensísimas y muy imaginativas escenas de suspense, nadie como él para crear complejas y paranoicas conspiraciones para dominar el mundo.

Como en la anterior entrega, aquí tenemos a un Koontz en plena forma, y eso significa que ha escrito una novela muy buena. Para mantener la atención del lector durante casi 500 páginas, el autor recurre, casi de principio a fin, a contar historias en paralelo; en cada historia Koontz va preparando los momentos, y estos los exprime al máximo cuando les llega la hora. Esos momentos llevan a otros, y de nuevo va alternado dos tramas simultáneas.

Y funciona de maravilla.

Algo que ayuda a que esta estructura funcione —y que la novela tenga aparentemente un ritmo trepidante, cuando realmente está llena de pausas—, es lo buenísimo que es Koontz presentando personajes: están perfectamente delineados, y logra que te importe lo que les pueda pasar. Una vez que los conoces, sube la tensión porque ves que se les están complicando las cosas.

Aquí destacan las presentaciones de Cora Gunderson, el sheriff Luther Tillman y su hija Jolie, y la del chico Harley Higgins.

Y, viniendo de Koontz, el estilo es excelente, con momentos emocionalmente muy intensos y poéticos.

Si quieres ser escritor, se aprende un montón leyendo a Koontz.

Tramas paralelas

La novela comienza con la preparación inconsciente (la mujer está en trance) de un atentando por parte de Cora Gundersun, una profesora incapaz de hacer daño a nadie, y la investigación de Jane Hawk.

Mientras lees tenso (porque nadie puede hacer nada para evitarlo) la barbaridad que va a cometer Gundersun; Jane, con una gran determinación e ingenio, le sonsaca información a un periodista que le permite avanzar en su investigación.

Una vez cerrada la trama de Gundersun, aparece el sheriff Luther Tillman, un personaje que casi comparte protagonismo con Jane en esta novela. Tillman investigará la muerte de su amiga Cora, y las pistas le llevarán al idílico pueblo de Iron Furnace, en Kentucky.

Crítica de The Whispering Room, de Dean Koontz

Entrelazada con la historia de Tillman, hay uno de los puntos álgidos de la novela. Jane necesita interrogar a un abogado que trabaja para los Arcadians, y para ello tiene que ser muy creativa para superar obstáculos y lograr una confesión. Koontz se guarda varios ases en la manga, que te sorprenden, y hace que leas muy rápido. Me quito el sombrero por lo de las ratas hambrientas.

Entonces Jane descubre que los tentáculos de los Arcadians son mucho más largos de lo que parecían en un principio, y llegan a esferas muy altas. (Son tan altas, que creo que van a dar para siete novelas).

Antes de ir a Iron Furnace, viene lo que menos me gusta de este libro. Jane se para a comer en un restaurante, y gracias a sus dotes observadoras, supone que unos criminales intentarán secuestrar a unas mujeres (eso en una novela de Koontz son muy malas noticias). Entonces decide inmiscuirse.

No es que la escena esté mal escrita —al contrario, es tensísima, y está bien resuelta—, pero me parece un poco El equipo A: Jane está perseguida por la justicia, pero se detiene para ayudar a otros. Es la buena samaritana.

Me sacó un poco de la historia; aunque supongo que Koontz la escribiera para justificar lo que hace Hawk en Iron Furnace (que está un poco forzado, pero no tanto como aquí), y porque temáticamente es un sello personal del autor: incluso en los peores momentos, habrá gente que te devolverá la fe en la humanidad porque se desvían de su camino para ayudarte.

La parte de Iron Furnace es fascinante. Koontz presenta al chico de catorce años Harley Higgins, quien quiere escapar de su pueblo porque los adultos se comportan raro. Aunque sabes desde el principio qué está pasando, Iron Furnace es una mezcla de la Santa Mira de Los ladrones de cuerpos, de Jack Finney, y Las poseídas de Stepford, de Ira Levin: una población inmaculada y en apariencia perfecta, donde los adultos parecen poseídos, ya que les ha cambiado la personalidad de la noche a la mañana.

Aquí se cruzarán los destinos de Hawk y el sheriff Tillman, y Koontz desvela una retorcida y genial idea: la habitación susurrante. Lógicamente no voy a contar qué es, pero las implicaciones que esconde son tremendamente inquietantes.

Reseña de The Whispering Room, de Dean Koontz

Resuelto lo de Iron Furnace, Jane se lanza a la caza del multimillonario David James Michael, para grabarle una confesión sobre lo que están haciendo los Arcadians. Y al mismo tiempo, Jolie Tillman, la hija del sheriff, huye de estos con su madre para encontrarse con su padre.

La trama de Jolie tiene momentos muy divertidos (las conversaciones con su hermana Twyla), pero de repente, algo surge que Jolie no acaba de entender, aunque a ti se te hiela la sangre, porque sabes perfectamente qué está sucediendo, y la tensión se dispara. La única pega que le encuentro a la historia del sheriff y su hija es que el final es un poco decepcionante.

Y el tramo final de la búsqueda de Hawk, tras algo de ayuda forzada —la de los mafiosos que le deben favores a Jane— y ayuda desinteresada —la del entrañable y divertido anciano Bernie Riggowitz, un personaje muy koontziano— conduce a un clímax trepidante en donde la protagonista intentará ascender al noveno piso de un edificio hiperprotegido.

Aquí me quito el sombrero por el muy imaginativo uso de ciertos animales para evitar que Jane avance.

Como no podía ser de otra manera, ya me he comprado las dos siguientes entregas: The Crooked Staircase y The Forbidden Door.

 

The Whispering Room / Dean Koontz / novela / Estados Unidos, 2017, 492 páginas

 

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2 comentarios
    • Carlos del Río
      Carlos del Río Dice:

      Desgraciadamente, nada, y es una pena. Se están planteando hacer una serie con estas novelas de Jane Hawk; mi esperanza es que sea un éxito, y por fin vuelven a traducir a Koontz al español.

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